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La opinión de
Daniel Acal

Juega al juego, ve la película

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Con este eslogan tan facilón y poco trabajado, más de una compañía quiso convencernos de que jugáramos al típico juego inspirado/basado en la superproducción cinematográfica que tocara. Pero este fenómeno, efectivamente tan típico años atrás por estas fechas veraniegas o (más aún) en temporada navideña, ya no lo es tanto. De un tiempo a esta parte, podemos observar que esta tendencia tan habitual y asumida por público y compañías ha ido frenando, y ahora mismo está bajo mínimos.

La más que comprensible intención por parte de las editoras de aprovechar el tirón del blockbuster de turno no es un precisamente un fenómeno reciente. Ya desde su más tierna infancia, la industria quiso seducirnos con los cantos de sirena de estos juegos lanzados al calor de las pelis. Un potente reclamo a la hora de empujarnos a elegir unos títulos y no otros. Todos hemos sido pequeños y a todos nos hemos dejado seducir por la atractiva idea de vivir en nuestras propias carnes las aventuras con las que hemos flipado previamente en las salas de cine, metiéndonos en la piel del prota de nuestros amores. En estos tiempos primigenios, lo cierto es que unos juegos molaban y otros no. Aunque nosotros poníamos todo de nuestra parte para que molasen...

 

Pasaron los años y la afición a los videojuegos fue creciendo y esta tendencia creció con ella de forma exponencial. Hasta que llegamos a la sexta generación de consolas (es decir, la época de Dreamcast/PS2/Xbox/GameCube) en la que esta práctica llegó a alcanzar cotas que rozaban lo absurdo. Prácticamente cada película o serie que tuviera éxito (y en algunos casos, ni siquiera era necesario que tuviesen demasiado éxito) venía acompañada del correspondiente videojuego. Por supuesto, la calidad era lo de menos y lo importante era llegar a tiempo a las tiendas para beneficiarse del tirón de la peli. A ver, como en todo, hay excepciones que confirman la regla. Juegos como GoldenEye 007, The Thing, Scarface o The Warriors (nunca me cansaré de aplaudir los cojonazos que tuvo Rockstar haciendo este juego) son buenos ejemplos de juegos basados en pelis que merecen (y mucho) la pena. Curiosamente, la inmensa mayoría de los buenos juegos basados en films son títulos que no buscaban la actualidad. Es decir, no tenían la urgencia de tener que coincidir con el estreno de la peli de marras (con independencia de que en algunos casos pudieran servir para conmemorar aniversarios, etc.).

Pero no nos engañenos. La mayoría de los juegos inspirados en películas o series de éxito suelen tender hacia la mediocridad más absoluta y estar más preocupados de llegar a las estanterías a tiempo para aprovechar el tiron. Podría pasarme el día entero citando juegos de esta calaña muy olvidables o que, directamente, merecen ir a un agujero mucho más profundo que el del desierto de Alamogordo en el que, según cuenta la leyenda, reposan (o reposaban hasta que a Major Nelson le dio por desenterrarlos) los cartuchos de E.T. de Atari 2600 que supuestamente Activision se comió con patatas hace 30 años. Juegos basados en superproducciones como King Kong, Las Crónicas de Narnia o Avatar; en pelis de superhéroes como Los 4 Fantásticos, Hulk, Catwoman, Iron Man, Capitan América o Thor; o producciones de corte infantil como Wall-E, Planet 51 o todas las de Dreamworks no pasaron de ser medianías en el mejor de los casos.

 
 

Pero curiosamente, de un tiempo a esta parte este tipo de juegos han desaparecido del panorama. A las compañías ya no parecen interesarle este tipo de apuestas. O al menos, no del mismo modo que antes. Baste para ilustrar este cambio el ejemplo de Pacific Rim, la peli más destacada del verano de 2013 cuyo videojuego fue un repetitivo juego de lucha descargable que pasó absolutamente desapercibido (si se os escapó tranquilos que no os perdisteis nada). Superproducciones pasadas como El Hobbit o Los Vengadores se quedaron sin su correspondiente “videojuego oficial” (de hecho en este último caso TQ Jefferson, responsable de algunos de los últimos videojuegos con licencia Marvel, afirmó que no habría juego oficial de Los Vengadores si no tenía garantizado un mínimo de calidad). Muchos de los blockbusters actuales (como las inminentes Terminator: Génesis o Ant-Man) tampoco lo tienen anunciado. Ni siquiera van a explotar como se merece el tirón del Episodio VII, aunque EA y DICE van a calentar este esperado estreno apelando a la nostalgia en las batallas de Star Wars Battlefront. Sólo TT Games mantiene un poco el tipo con sus juegos de LEGO (ahí tenemos el inconcluso LEGO El Hobbit el reciente LEGO Jurassic World), pero incluso su próximo proyecto, LEGO Marvel Vengadores, no busca coincidir con una película en concreto.

La tendencia se ha invertido de tal forma que ni siquiera han intentado que el juego de Mad Max coincida con un exitazo como Mad Max Fury Road (para mí seria candidata a peli del año). Y no ha sido por falta de tiempo (el juego lleva dos años anunciado) ni porque se le presuponga mala calidad (viene firmado por Avalanche Studios, los autores de los Just Cause: ¿qué podría salir mal?). Inicialmente, el juego se esperaba para finales del año pasado, pero una vez que se retrasó hasta 2015, no creo que les hubiera costado demasiado hacerlo coincidir con la peli (salen con dos meses de diferencia). De hecho, hace unos años esta "jugada" habría sido de lo más normal… aunque el juego esté más centrado en la trilogía original y no tenga una vinculación directa con Fury Road. Y tampoco es que los éxitos de taquilla infantiles tengan asegurado su videojuego. Salen algunos, sí, pero desde luego no en la misma medida que antaño.

¿Qué ha cambiado? ¿Será que las compañías, como afirmaba TQ Jefferson, ahora apuestan más por la calidad y no quieren destinar recursos a juegos mediocres que puedan acarrear mala fama al “blockbuster” en cuestión? ¿O es que los usuarios ya nos lo hemos aprendido y hemos dejado de consumir este tipo de productos si detectamos que son producciones descuidadas y desarrolladas con prisas que sólo buscan aprovechar el tirón de la peli? Probablemente es una mezcla de las dos cosas (de hecho, la segunda lleva a la primera). Y yo, por la parte que me toca, lo agradezco ya que en su día me tocó “sufrir” unos cuantos de estos juegos para escribir el correspondiente análisis (y seguro que vosotros también tenéis vuestras propias pesadillas jugables en este sentido, ya me contaréis en los comentarios). Pero en una época en la que, como señalaba hace poco Alberto Lloret en su última entrada de blog titulada Para vosotros, re-jugadores, la falta de ideas frescas y originales impera en el seno de las grandes compañías (no ocurre lo mismo en el panorama indie), me sorprende que ya no se refugien tanto en este recurso cuando es algo tan fácil…

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