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La opinión de
Javier Abad

Los juegos que no querían ser vistos

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El lanzamiento de Fallout 4 nos ha permitido conocer por fin como es... Fallout 4. Esto, que parece una perogrullada mas grande que el ego de Mourinho, es una realidad que se aplica no solo a los miles de usuarios que estaban deseando echarle el guante al juego de Bethesda, sino también a la prensa, y aquí está el matiz importante del que os quiero hablar. 

 

 

Si habéis estado pendientes de la cobertura que los medios especializados le hemos dedicado al juego en las semanas previas a su puesta a la venta, seguramente habréis echado de menos que os diésemos nuestras impresiones después de haberlo probado. Así es como ha funcionado tradicionalmente este negocio: las compañías nos conceden el privilegio de probar sus lanzamientos, obtienen a cambio repercusión en nuestros medios y, si todo va bien, consiguen captar vuestro interés. Nosotros ganamos lectores, ellos potenciales compradores y vosotros horas de diversión. Todos contentos.

Sin embargo, ningún periodista ha tenido acceso al código de preview (y os aseguro que al menos por nuestra parte no ha sido por falta de insistencia), lo que nos ha dejado en manos de las píldoras que nos ha ido soltando la propia compañía, como el gameplay que vimos en el pasado E3La razón de este "apagón informativo" hasta llegar al momento del análisis hay que buscarla en la política de comunicación de Bethesda, que sin duda es una de las compañías más herméticas del panorama actual (probablemente se dispute el primer puesto con Rockstar). No podemos decir que haya habido una falta absoluta de información, pero la que ha circulado estuvo regida en todo momento por los tiempos y las condiciones que ellos marcaron. No dejaron que nada se escapara a su control.

El contraste con otros lanzamientos es grande, porque también se dan casos completamente opuestos en los que el afán "exhibicionista" de un juego es tal, que cuando llega su día de salida hemos pasado por diarios de desarrollo, tráiler de todo tipo, horas de gameplay, intro, betas abiertas, etc. Serían a los videojuegos lo que Miley Cyrus al mundo de la música: no esconden nada a sus fans. Un ejemplo reciente lo tenemos Assassin´s Creed Syndicate, que entre sus innumerables vídeos llego a colar cosas como este gameplay ¡de 45 minutos nada menos!

 

Desde el punto de vista profesional, no puedo negar que se nos alegra el cuerpo cuando tenemos muuuchas cosas de que hablar, pero si me pongo en la piel de un jugador, comprendo perfectamente que a menudo os sintáis abrumados y hasta cabreados cuando veis estos casos que prácticamente "matan" la emoción de empezar una partida sin saber qué sorpresas te aguardan. ¿La solución? El término medio, como casi siempre, porque tan mala es la inundación como la sequía de datos. ¿Qué opináis vosotros?

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