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La opinión de
David Martínez

Juegos XXX

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Os sorprendería saber cuántas personas me han preguntado si existen juegos pornográficos. Ninguno de ellos es jugador habitual, sólo gente a la que le suena que las consolas están llenas de tíos cachas y chicas explosivas, y rápidamente hacen la asociación. Pues no, señores, la pornografía no existe en este terreno. La explicación (una de mis teorías favoritas) es que cualquier actividad resulta más divertida en un videojuego que en la vida real. Por ejemplo, es más emocionante correr con un deportivo en Gran Turismo, que pasar las horas en un atasco en nuestro coche de segunda mano, por no hablar de la guerra simulada de Killzone, sin bajas, ni dolor... sólo llena de momentos épicos y camaradería. Pero ¿conocéis a alguien dispuesto a cambiar la “actividad real” por una combinación de botones? En el mejor de los casos sería algo aburrido y monótono. Eso sin olvidar que no estaríamos viendo seres humanos, sólo representaciones más o menos realistas.

 

Ni siquiera los juegos que utilizan el destape como reclamo han tenido demasiada aceptación. Desde los cartuchos de Mistique para Atari 2600 (como el estrambótico General Custer´s Revenge) hasta las últimas aventuras de Larry, todos estos títulos “picantes” han pasado sin pena ni gloria por las estanterías de las tiendas especializadas (en juegos, no en material para adultos). Sólo algún caso puntual, casi siempre para ordenadores personales, como Strip Poker o Cobra Mission, ha tenido cierta relevancia. Seamos serios, con el precio que tienen los juegos ¿quién iba a comprarse ningún título sólo por ver a los protagonistas ligeros de ropa?

Otra cosa muy diferente es integrar la sexualidad de los personajes como parte del argumento. Nuestra industria es muy joven (poco más de 30 años) pero está madurando a pasos agigantados. Tanto los creadores como los consumidores demandan  personajes más complejos, que tienen comportamientos “humanos” y se relacionan entre sí. Los ejemplos de God of War, Heavy Rain o Mass Effect (con escándalo incluido) son el mejor ejemplo. ¿Acaso no nos dice cómo es Kratos el modo en que actúa con Afrodita?¿Y no cambia el ambiente a bordo de la Normandy si Shepard “intima” con alguien de la tripulación?

No quiero pasar por alto el atractivo “natural” que poseen algunos personajes. Es cierto que Jin Kazama no tiene una gota de grasa, o que las chicas de Dead or Alive, poseen la justa, en el lugar adecuado. ¿Que la ropa es escasa o está muy ajustada? De acuerdo. Pero es algo natural... se pasan el día entrenando y cuidando su alimentación para los combates. Hablando en serio, los jugadores, como el espectador de cine o el lector, tenemos tendencia a identificarnos con el protagonista. No sólo es un modelo de conducta, también marca nuestras aspiraciones estéticas, así que es lógico pensar que los cuerpos de Nathan Drake o de Lara Croft están tan estilizados como los de Hugh Jackman o Megan Fox. No demonicemos a los juegos por ello. Si la publicidad, la televisión, el cine, la música, los cuadros... están llenos de bellezas ideales, ¿cómo no iba a ocurrir también en las consolas?

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