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La opinión de
Javier Abad

¿Me acompañáis a la presentación de GT5?

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La presentación de Gran Turismo 5 la semana pasada convirtió a Madrid en la capital mundial del videojuego por un día. Nada más recibir la invitación que veis aquí debajo quedó claro que Sony iba a montar algo muy gordo, así que pensé: ¿y si les enseño a estos chicos tan majos que siguen mi blog los entresijos de un evento de este calibre?

Total, que a partir de ese momento me convertí en un periodista con un doble objetivo: quería elaborar un behind the scenes de la presentación para todos vosotros, y también sacarme una foto con Kazunori Yamauchi. ¿Queréis saber si lo conseguí? Seguid leyendo y lo descubriréis...

El lugar que eligió Sony para albergar la presentación no fue un garito más o menos estiloso, como suele ocurrir en estos casos, sino el Palacio de Cibeles nada menos, la sede del ayuntamiento de Madrid (supongo que el Palacio de la Zarzuela estaba ya alquilado ese día). Y como habían traído prensa de allende nuestras fronteras, como se suele decir, a la entrada se lió un mogollón así de apañao:

Lo bueno es que por una vez los periodistas españoles pudimos darnos el gustazo de pasar casi sin hacer cola, porque había una entrada independiente para nosotros en la que, además de la consabida acreditación, nos esperaba esta grata sorpresa:

¡Sí, esta vez parecía que iba en serio! ¡por fin salía Gran Turismo 5! Estuve a punto de irme a mi casa para ponerlo en la consola y confirmar que funcionaba, pero recordé mi compromiso con vosotros y decidí quedarme. Entonces comprobé que el pastón que se ha gastado Gallardón en reformar el Palacio al menos ha servido para que quede bonito. Sony había dispuesto un escenario en medio del patio acristalado, así que pensé: "Javi, coge sitio cuanto antes, que aquí va a hablar alguien". Mi olfato periodístico casi nunca me falla...

Vale, reconozco que las decenas de colegas sentados alrededor me ayudaron a descubrirlo, así como las cámaras de televisión listas para grabar lo que ocurriese en el escenario. ¡Aquello parecía un estreno de Hollywood!

Lo que vino después entraba dentro del guión previsible, y como quizá ya lo sepáis, os lo resumo en esta foto: Jaime Alguersuari, James Armstrong (Sony), Kazunori Yamauchi y Manuel Cobo (vicealcalde de Madrid) tuvieron su momento de gloria... y la chica que traducía las palabras de Yamauchi del japonés al castellano tuvo su momento de infamia, porque no fue capaz de hilar una frase coherente. Yo me lo pasé muy bien oyéndola.

La ausencia de Gallardón fue muy comentada, porque una gran figura del mundo del motor como Yamauchi se merecía conocer a un alcalde capaz de enterrar una autopista como la M-30. En todo caso, el creador de Gran Turismo 5 acaparó todos los focos, y yo comencé a temer que hacerme una foto con él iba a ser imposible...

Superadas las formalidades, llegó la hora del esparcimiento. El recinto estaba lleno de cochazos reales, comenzando por el prototipo que Polyphony Digital y el equipo Red Bull han creado para el juego (que por cierto, iba dentro de la bolsa):

Y siguiendo por modelos de capricho, como este Mercedes. Yo no entiendo mucho de coches, pero sospecho que es la primera y última vez que voy a estar tan cerca de uno de estos. Unos comentaban su cilindrada, otros alababan su aerodinámica, pero yo me preguntaba: ¿te dará la puerta en la boca si te descuidas al abrirlo? Ah, y no tenía las llaves puestas, por si alguien está teniendo ideas maliciosas:

Ya eran las 8 de la tarde más o menos, y aunque para los horarios que manejamos en España todavía era un poco pronto, hay que pensar que Sony debía ocuparse de decenas de periodistas guiris. ¿Como conseguirlo? Pues con lo típico en estos casos: un poco de drinking por aquí...

Y un poco de food por allá. Sushi, por supuesto, que para eso estábamos celebrando el lanzamiento de un juego japonés.

Ah, mis felicitaciones para la gente del restaurante Kabuki Wellington, porque estaba buenísimo (y ya he dicho alguna vez que a mí, cuando es by the face, la comida me sabe más rica). Lo más impresionante era este enorme atún. No penséis mal, que lo que falta no me lo comí yo solo. Este ejemplar sirvió para alimentar a todos los presentes:

Entre bandeja y bandeja, también aproveché para echar alguna partida en estos puestos de juego, que además eran en 3D. A mí el efecto no me parece que esté muy bien conseguido, pero no quiero que eso sirva como excusa para mi lamentable actuación. Menos mal que el circuito de Madrid es una reproducción virtual, porque si no hubiera dejado la fuente de Cibeles hecha trizas. Tendré que empezar por sacarme todas las licencias antes de atreverme a correr allí de nuevo.

A estas alturas de la noche, ya había descartado la idea de sacarme una foto con Yamauchi. Primero, porque le había perdido la pista hacía mucho tiempo, y segundo porque se me había gastado la batería de la cámara. El destino todavía me guardaba una oportunidad... pero fue al ir al baño. Efectivamente, entré y allí estaba él, lavándose las manos (qué aseados son estos japoneses). En fin, dada la situación, no me importó no tener la cámara disponible.

Llevado por la desilusión, decidí seguir entregándome a la bebida, la comida y la partida de GT5 hasta el final de la noche. Aquello se fue vaciando, y cuando el ambiente era de fin de fiesta, reparé en un personaje solitario que se dedicaba a hacerle fotos a los coches que Sony había llevado al evento. ¡Era Yamauchi!

La cámara del móvil era mi último recurso, así que aunque quedara un poco cutre, me atreví a pedirle que me permitiera hacerme una foto con él. El flash del teléfono no da para más, pero al menos puedo decir con orgullo: ¡misión cumplida!

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