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La opinión de
Óscar Díaz

Me mola, no me mola, me mola...

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Siempre tenemos un favorito, porque nos gusta seguir a alguien y, en estos tiempos de consumo exacerbado, también nos hacemos fans de las cosas. Como si fueran ídolos de religiones nuevas, adoramos a una manzana, a unos señores que se pasan años corriendo en calzoncillos por un prado, a unas ventanas o a un ser que sólo existe cuando apretamos un botón y lo vemos dar sablazos dentro de una pantalla… Da igual, por muy mal que se pongan las cosas, siempre encontraremos algo a lo que aferrarnos para llevar una conversación que aburra a X (donde pone X, sustituir por prójimo, prójima, amigas/amigos de nuestra novia/mujer/amigos/compañeros de piso, etc.).

Los problemas vienen cuando, sin saberlo, nos ponemos a favor de algo o alguien, no porque hayamos analizado sus bondades, sino por oscuros movimientos en las guerras entre empresas. En serio, ¿no hay alguna compañía a la que odiéis y que os gustaría que otra le pasara por encima como una apisonadora? ¿Tenéis acciones de alguna de ellas? ¿Os llegan los bonus a final de año? ¿Vuestros familiares cobran una nómina de vuestra favorita? Da igual, vuestra afición y apoyo son un elemento más que consigue que suban las acciones cada temporada. Un elemento más en el valor de una empresa, uno intangible y económico, pero que suma enteros.

Por ahora, creo que todo lo que digo se puede aplicar a empresas, bienes de consumo, gobiernos, partidos políticos, países y todo lo que necesite de las personas para ganar en importancia, venderse a otros y competir en el mundo que vivimos. Pero, como esta es una web de juegos, me gustaría centrarme en algunas empresas que todos conocemos. Voy a dejar de lado las guerras entre sonyers, xboxers y nintenderos, porque a estas alturas de generación hay pocas excusas para haberse quedado sólo con una plataforma, perdiéndose las bondades de las demás. Vayamos, de lleno, a por las compañías que muchos aman… Activision, Electronic Arts, Ubisoft, Valve… ¿por qué nadie odia a Bethesda, si hasta hay quien habla mal de Bioware?

Hasta ahora, en las desarrolladoras y editoras de juegos nos guiábamos por sus obras, no por quien estaba detrás. Cabezas de lista siempre las ha habido, pero no como en la política, con vocación para cargarles lo bien o mal que vayan las cosas. Bien es cierto que ha habido personajes carismáticos a lo largo de los años, que han dado mucho juego. Un ejemplo es John Romero, del que no podemos pasar una oportunidad de recordar su Daikatana. Pero, por lo general, siempre hablamos bien de los mitos del sector, como el genio de otro John, Carmack, la mano del rey Will “Midas” Wright (no Sir William Wright, por ahora…), e incluso de las fantasías tecnológicas de Sir Peter Molyneux (este sí que es caballero del Imperio de su Graciosa Majestad). Estos han crecido al ritmo de la industria. Sus nombres han llegado a los noticiarios y uno, muy simpático, optó a los premios Príncipe de Asturias en 2010. Pero ahora tenemos también a… ¡Bobby Kotick!

El jefe de Activision es el blanco de muchas críticas. Se ha echado a la espalda las descargas de pago de los Call of Duty, el cierre de Bizarre Creations, la pausa definitiva en la marca Guitar Hero y muchas declaraciones que lo han aupado a un puesto destacado entre los personajes del sector. Sin embargo, esta fama se extiende a sus juegos y, por supuesto, a la compañía que representa. Activision es el nuevo centro de muchos ataques por parte de los fans. Quien admiraba a los creadores de Metropolis Street Racer y Project Gotham Racing tienen a quién dirigir sus maldiciones. Los que han dedicado años enteros de sus vidas a dominar en modo experto el Through the Fire and Flames de los Dragonforce, también pueden sentirse ofendidos por este directivo de una multinacional. Quienes pusieron a Infinity Ward y sus Call of Duty en lo más alto… ahora deben mirar a Electronic Arts.

Sí, estamos ante un mundo de ángeles y demonios que se intercambian los sitios cada cierto tiempo. Si hace años eran los de FIFA, Medal of Honor o Need for Speed, ahora estas marcas viven momentos de gloria o están a punto de alcanzarlos y no faltan fans que apoyen a Los Sims y todas sus expansiones. Pero con EA, pocos recordarán quién estaba al frente de la compañía cuando no le faltaban críticas realmente duras, muchas de ellas clavadas desde Activision o Ubisoft, entre otros. Ahora tenemos a un protagonista que se puede llevar todos los méritos, aunque no sea el culpable supremo de lo que pasa en la compañía que más juegos vende.

¿Será Activision como Electronic Arts, que con un cambio de dirección ha vuelto a ganar seguidores y apoyos incondicionales? ¿Será Kotick una especie de anti Steve jobs y, cuando deje el puesto, su compañía pasará a ser la favorita de las masas? A nosotros, esto debería importarnos tanto como los juegos que nos lleguen. O, mejor aún, que cada uno que haga lo que crea conveniente. Total, como decimos en mi pueblo, a mí el fútbol me da igual, yo soy del Atleti.

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