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La opinión de
Javier Abad

Merkel no es nintendera

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Son poco más de las 8 de la mañana cuando llego a la redacción. Como cada día, lo primero que hago al encender mi ordenador es echar un vistazo rápido a las noticias en la red mientras saboreo un café calentito que me ayude a despertarme.

Tras ponerme al tanto del deporte (ups, ¿he dicho yo eso?), paso a la prensa seria. Viene con su ración diaria de apocalipsis económico, protagonizada por Angela Merkel, la supervillana del momento (¿recordáis cuando vivíamos felices creyendo que la prima de riesgo era esa familiar un poco ligera de cascos?). Merkel es la final boss europea, y nos impone el déficit cero: que nadie se gaste ni un céntimo más de lo que ingrese, o le mostrará la pantalla de game over. No es que yo sea un experto en economía, pero entre sorbo y sorbo le doy vueltas a la idea de que endeudarse no tiene por qué se necesariamente malo (aún viviría con mis padres si no lo hubiera hecho).

No quiero que se me atragante el café, así que busco refugio en las páginas de videojuegos, ¿y qué me encuentro? ¡Más economía! ¿Es que no puede uno empezar el día tranquilo? Resulta que las compañías yanquis y niponas cierran en marzo su año fiscal, y es ahora cuando publican sus resultados. Leo aquí que Nintendo va a terminar el ejercicio en números rojos, y lo achaca en parte a la reducción del precio de 3DS. Como sabéis, la portátil no tuvo el arranque esperado, así que la Gran N tomó la peliaguda decisión de rebajarla y asumir pérdidas con cada unidad vendida. Es decir, que o mucho me equivoco, o afrontó el problema endeudándose (y cabreando de paso a un montón de usuarios que se la compraron al precio inicial). Nintendo espera acabar este año fiscal con 14 millones de 3DS vendidas, frente a los 16 millones previstos, pero Satoru Iwata, su mandamás, afirma que para septiembre de este año 3DS empezará a dar beneficios. ¿Habría actuado Merkel así de estar al frente de la compañía? Sospecho que no.

Apuro mi taza consultando qué tal le va a Sony ahora que está enredada con el lanzamiento de PS Vita (¿existirá en japonés el dicho ese de “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”?). Su portátil tuvo un buen comienzo en Japón, pero después las ventas semana a semana han ido ralentizándose. En cuanto a sus resultados financieros, este será su cuarto año consecutivo en números rojos. La compañía encara ahora el desembarco de Vita en Occidente, y no creo descubrir nada si digo que estando la economía como está, el reto de vender una consola portátil a 250-300 euros es complicado. Al timón de las operaciones tendremos a Kaz Hirai, que va a pasar de dirigir la parte de PlayStation al mando global de la compañía. Él mismo ha dicho que deben ponerse las pilas si no quieren tener problemas, así que mi pregunta ante los tiempos difíciles que se vislumbran es: ¿quién será su referente, Merkel o Iwata? Le doy el último trago a mí café y pienso que aquí hay material para escribir un post…

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