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La opinión de
Javier Abad

Mi carta de felicitación a Mario

mario

Querido Mario,

te escribo para felicitarte por tu 30 cumpleaños (¡estás hecho un chaval!), y de paso quiero aprovechar estas líneas para expresarte mi admiración y confesarte que para mí eres es el número 1. Fíjate si te tengo aprecio, que se podría decir que he logrado escalar hasta al puesto que ocupo actualmente al frente de Hobby Consolas gracias a ti, porque contigo empezó todo.

Verás, en 1987 yo ya había tenido contacto con los videojuegos (principalmente recreativas y un Commodore 64 al que jugaba en casa de un amigo), pero ese año ocurrió algo definitivo: llegó una NES, y con ella Super Mario Bros., el primer juego que realmente me atrapó. Con la consola aprendí las ventajas del "plug & play" y me acostumbré a un mando que parecía haber sido diseñado con escuadra y cartabón, pero que ofrecía una fiabilidad enorme. De tu juego me gustó todo: tu capacidad para ganar poder aumentando de tamaño (no voy a repetirte el chiste de las setas), el control perfecto que permitía calcular al milímetro cada salto que pegabas, la variedad de niveles que convertía cada mundo en una sorpresa, el afán por acumular monedas o descubrir un pasadizo secreto... Era completamente distinto a lo que había visto antes, y me abrió los ojos a una forma de entretenimiento que me ha acompañado hasta hoy, personal y profesionalmente.

 

Tener un debut así de sonado no está al alcance de muchos, pero mantenerse tan en forma como el primer día tres décadas después sólo lo puede lograr un fuera de serie como tú. Visto en perspectiva, era difícil que un juego tuyo me volviese a marcar tanto como tu primer plataformas de NES, pero la verdad es que años después conseguiste hacerlo de nuevo con Super Mario 64. Esta vez me pillaste ya escribiendo en la revista Nintendo Acción, con lo que tenía acceso a un montón de juegos a diario, pero todavía recuerdo la emoción que me produjo adentrarme en un maravilloso universo en tres dimensiones por el que podía acompañarte sin apenas encontrar limitaciones (y por cierto, espero que no te sentasen mal los tirones de nariz que te daba antes de empezar la partida). Fíjate, me tocó hacer la guía de tu aventura, y a pesar de que supuso un esfuerzo agotador, quiero que sepas que disfruté asombrándome con cada nuevo detalle, y que éste sigue siendo mi juego favorito. 

 

Por el camino, a lo largo de todos estos años te has convertido en una leyenda conocida y admirada en todos los rincones del globo, pese a tener también tropiezos como aquella horrenda incursión en el cine. Pocos personajes han hecho más por el reconocimiento de los videojuegos como la maravillosa forma de ocio que son. Y aunque quizá tú no me recuerdes (no te lo echo en cara, ¡son tantos tus fans!), estoy orgulloso de haberte conocido de forma un poco más personal: he tenido el privilegio de hablar con tu padre, el genio Miyamoto, y hasta con tu voz, el indescriptible Charles Martinet.

Ahora vuelves a la carga con Super Mario Maker, y aunque no he podido jugarlo, todos hablan maravillas de él. No puedo decir que me sorprenda, porque supongo que los que sois especiales sólo sabéis hacer las cosas de manera especial. Y permitirnos que seamos nosotros los que te creemos los niveles de tu nuevo juego es un original giro en el guión de tu larguísima carrera.

Pero prométeme que esto no va a acabar aquí. Que vas a seguir regalándonos momentos de diversión otros 30 años más si es posible, porque no puedo concebir el mundo de los videojuegos sin tu presencia. Ah, y no te preocupes, que no tienes más que decir "It´s me, Mario!" para encontrarme.

Sin más, me despido deseándote que pases un feliz aniversario en compañía de tus seres queridos. Dale recuerdos de mi parte a Luigi, Yoshi y la princesa.

 

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