Imagen de perfil de José Luis Sanz
La opinión de
José Luis Sanz

The Neverhood, Sony y los juegos extraños

imagen por defecto contenido opinión

The Neverhood Chronicles es un juego que salió para PC en el año 1996. Pertenecía a la, por aquel entonces, nueva empresa Dreamworks Interactive de los Spielberg, Katzenberg y Geffen que estuvieron de pesca por Europa en la vieja feria ECTS de Londres fichando equipos de programación. Y uno de esos grupos de desarrollo se llamaba The Neverhood Inc., que había sido fundado un año antes por Doug TenNapel tras dejar Shiny Entertainment (Earthworm Jim 1 y 2).

The Neverhood Chronicles era un juego con gráficos que por aquellos años se llamaban prerrenderizados y que tenían la originalidad de estár hechos a base de modelos de plastilina. Personajes, escenarios, todo tenía la textura de un mundo de plastilina. Su desarrollo en sí era una aventura de resolver puzzles y pequeños acertijos (aunque era difícil el condenado) pero su gran virtud fue que lo que enseñaba lo hacía con tal gusto, descaro, frescura y sarcasmo que rápidamente se convirtió en un juego de culto (que tuvo una especie de continuación para PlayStation llamada Skullmonkeys). Hasta su banda sonora, llamada Imaginarium Songs from the Neverhood, sigue siendo un referente 16 años después.

The Neverhood era un fascinante, entretenido y maravilloso juego extraño.

El otro día, viendo la conferencia de Sony en la Gamescom, reconozco que me alegré de ver las cosas que vi y de los anuncios que se hicieron y que, sorprendentemente, consiguieron dejar al evento del pasado E3 en un simple juego de niños.

Me alegraron los juegos y me alegraron las maneras. Porque quedó claro que Sony no fue impermeable a las críticas: se dijo en el E3 que se había olvidado de PS Vita y en Gamescom la recuperó del olvido con desarrollos como Tearaway. Se dijo que Wonderbook estaba bien pero que nadie le veía una utilidad clara más allá de mover la varita para emular a Harry Potter sin ton ni son... y esbozó algunas cosas interesantes con su (eso me pareció) fascinante Diggs Nightcrawler. Y, finalmente, se dijo en el E3 que las novedades de PS3 estaban muy bien pero que faltaba catálogo, y nos regaló más chicha como Pupeteer o Undefined Swan.

Sony parece estar virando ya y cogiendo su nuevo rumbo con ganas. Parece que ha visto lo que ocurre en el mercado y está atendiendo a lo que los usuarios cada vez más demandan: menos Next-gen y más PlayStation Mobile, controles táctiles a cascoporro, ideas originales y arriesgadas... Sony, en la conferencia de Gamescom apareció googlelizada, que diría aquel: había escuchado los lamentos de sus fans con las orejas de escuchar y decidió apostar por juegos cuyo valor añadido no será la tecnología, sino el talento, el arte, la emoción.

Sony presentó (para PS3 y PS Vita) un buen ramillete de juegos extraños. De los que emocionan y gusta mirar más que jugar y que por mucho que tengamos que hacer en ellos, al final uno está deslumbrado mirando lo bonita que está la pantalla.

Lo bueno de los juegos extraños como The Neverhood y los que presentó Sony en Gamescom es que no sólo te inoculan el veneno de las ganas de jugarlo, sino que te transmiten la enfermedad del "tenerlo ya, aquí y ahora". Y si ese fue el objetivo que se impuso la compañía de las PlayStation... hay que darle la enhorabuena porque lo consiguió.

Lecturas recomendadas