Imagen de perfil de Alberto Lloret
La opinión de
Alberto Lloret

Nintendo 2DS y el ombligo del mundo

imagen por defecto contenido opinión
 

Tras el anuncio de 2DS, la segunda revisión de la última portátil de Nintendo, debo reconocer que mi primera impresión no fue del todo favorable. Pensamientos como “¿Otra?” “¿A estas alturas? ¿Y 2D?” fueron lo primero que se me pasó por la cabeza. Ni el diseño, ni el espíritu, ni algunas características –¿sonido mono sin utilizar cascos, de verdad?- me entusiasmaron de primeras. Pero tras digerir la noticia, leer algunos comentarios bastante negativos y hacer memoria, solo puedo aplaudir la estrategia de Nintendo, al menos desde el punto de vista comercial.

A veces pensamos que, todo lo que se lanza en el mercado de los videojuegos, va destinado a nosotros. El “yo” que tanto impera en la sociedad actual. Que somos el ombligo del mundo para todo. Si Sony lanza una revisión de PS3 más económica, es para nosotros, que aún tenemos la de 60 gigas o la primera Slim. Si Microsoft lanza una nueva Xbox 360 con la línea estética de Xbox One, lo ha hecho pensando solo en mi, que ya la tengo. Pero no es así. Tendemos a pensar que somos el centro de todo, obviando lo que nos rodea.

Cuando se diversifica la gama de un producto puede deberse a varios motivos, pero el principal, suele ser atraer a otros segmentos del público. Visto así, la jugada me parece maestra, por varios motivos. Primero, porque desde el primer momento, Nintendo ha recomendado el uso de 3DS para mayores de 7 años, medio cerrando así la puerta a un segmento de edad en el que Nintendo siempre ha gozado de gran éxito, desde su primera portátil. Eliminando el efecto 3D, eliminamos esta primerea barrera.

Siguiendo con esta idea, un niño de 7 años tampoco tiene el mismo cuidado a la hora de manipular “maquinitas” que alguien más mayor, de ahí que el diseño “compacto”, que personalmente me ha retrotraido a la primera GameBoy. Sin bisagras ni otros mecanismos similares, Nintendo garantiza así su resistencia y, por lo tanto, su vida útil. No os voy a contar la de historias de bisagras rotas que he escuchado mientras esperaba para pagar en algunas tiendas de videojuegos. Y no me refiero solo a los últimos modelos, incluso desde los tiempos de GameBoy Advance SP

Si queréis, seguimos por el tamaño. Tanto por las fotos como por los vídeos, parece que las pantallas son de las dimesiones de la primera 3DS y su tamaño, más cercano al primer modelo que a la versión XL. De hecho, incluso parece incluso un poco más pequeña que la primera 3DS abierta. Si nos ponemos en la piel de un “enano” de 6-7 años, quizá, el tamaño sea bastante adecuado... sin llegar a resultar incómoda para unas manos más grandes.

Pero el remate, la jugada perfecta, está en el momento en que se lanza: el mismo día que Pokémon X/Y, un título que casi seguro va a ser de lo más vendido estas Navidades, al menos en las consolas de Nintendo y entre el público más joven (que nadie se sienta ofendido porque también va a vender lo suyo en otros tramos de edad, que conozco fans de 30 y más años). Visto así, ¿tiene o no tiene sentido la jugada de Nintendo?

Ni mucho menos estoy diciendo que sea la máquina perfecta: aparte del tema del sonido tengo que probarla, porque a priori no sé si la disposición de los controles es cómoda. O desde el punto de vista del diseño (aunque a mi me va convenciendo poco a poco). Incluso el precio me puede parecer algo elevado frente a las versiones 3D. Y si lo miro desde el punto de vista del comercio, 3 versiones distintas de la misma máquina puede dejar un mensaje algo confuso al consumidor que no esté muy metido en el mundo de los videojuegos.

Incluso puedo llegar a entender a los que afirman que este modelo no era necesario, que a través del control parental de los modelos actuales se puede bloquear el efecto 3D… pero insisto: miradlo desde otra óptica, desde la de los potenciales compradores. Desde el punto de vista comercial, 3DS va a cubrir un hueco específico en el mercado y, muy probablemente, va a venderse bien en un grupo de jugadores que no tenemos porque ser ni tú ni yo. De hecho, no tienen porque ser ni de tu edad ni de la mía.

Como amante y coleccionista de consolas, y con una enorme debilidad por las portátiles, pienso hacerme con una en algún momento. Quizá no sea durante su lanzamiento el 12 de octubre (este final de año va a ser histórico con tantas consolas nuevas a la venta), pero al igual que anteriores modelos, por “minoritarios” que hayan sido como la Game Boy Advance Micro, acabará teniendo un hueco en mi colección. Quizá sea mi hijo el que más la disfrute dentro de unos años… y así la estrategia de Nintendo tendrá verdadera razón de ser.

Lecturas recomendadas