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La opinión de
Sonia Herranz

No me gustaría estar en las nubes...

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Hace tiempo que lo vemos venir. A ese futuro que cada vez se acerca más deprisa, acelerando los días para convertirlos en horas, los años en meses. Ese futuro que penas nos da tiempo a acostumbrarnos a lo que tenemos hoy cuando ya nos promete algo radicalmente distinto mañana… ¿Os acordáis de cuando hablamos de la evolución de la televisión en este otro post? Pues aplicadlo a todo y os encontraréis con que mañana fue ayer y no sé si me da a dar tiempo a terminar hoy…

No hay manera de frenarlo, ni tan siquiera de ralentizarlo. Las cosas ya no corren, vuelan y el etéreo mundo que hay detrás de estas líneas, que lees en un aparato conectado a un mundo intangible y casi infinito, cada vez evoluciona más deprisa… Y yo, empiezo a estar en las nubes. Figurada y literalmente.

Cada vez me entero menos y cada vez me cuesta más seguir el ritmo de una tecnología que cambia tan deprisa que ya está obsoleta cuando parece que me empiezo a enterar. Es una eterna sensación de ignorancia (sólo sé que no sé nada) que ahora resulta que además puedo “disfrutar” sin tan siquiera llegar a tenerla.

Tras las noticia de que Sony Computer Entertainment había comprado Gaikai me he quedado en estado de shock. Me alegro por uno de mis héroes personales (Dave Perry), que seguro que se ha llevado un buen pellizco y también me alegro de que Sony quiera crecer y evolucionar, pero las connotaciones de esta evolución me dan escalofríos y me hacen desear refugiarme en la seguridad de una consola conocida e inmutable. Estoy a un tris de desembalar mi PlayStation. La gris, la primera de todas….

GaikaiY es que ya sabéis lo que es Gaikai. Y si no lo sabéis, os lo recuerdo. Gaikai es un servicio “cloud gaming” (empiezo a dominar estos palabros, ¿eh?). Sí, hombre, en la nube. Es decir, un servicio de “streaming”. Resumiendo, eso de jugar, oír música o ver cine sin tener ni juegos, ni canciones ni películas en ningún sitio. Más etéreo aún que la compra de un juego en PS Store. Más intangible que descargarse un app de Apple Store. Con una cosa como Gaikai ni tan siquiera tienes la descarga ocupando un huequecito en el disco duro... Simplemente te conectas y disfrutas.

Cada vez parece más obvio que el futuro fluye, cada vez más revuelto y peligroso como los rápidos de un río, hacia una catarata que podría acabar en las nubes… Conectarse a potentes servidores en los que podamos almacenar nuestros archivos digitales o de los que podamos tirar para reproducir los archivos de otras personas o compañías sin llegar a bajarlos nunca. Pagas una cuota por conectarte cuándo y cómo quieras y a disfrutar. Y no hablamos de música, cine o series, hablamos de TODO.

Cuando Sony Computer Enternainment compra algo como Gaikai parece obvio cuál es su siguiente paso. Colocar a sus televisores a la vanguardia de lo que se ha dado en llamar Smart TV… Por cierto, como esto siga así que el ser humano sea inteligente va a ser lo de menos (¿para cuándo la Smart Iron que planche sola?).

Tendremos un smartphone en el bolsillo y una Smart TV en el salón. El mundo a nuestro alcance en cualquier momento con el único requisito de tener una conexión permanente a internet en nuestro teléfono, en nuestro televisor. Acceso ilimitado a un universo nuevo que lo incluye TODO. ¿Cómo era eso?… El límite está en la imaginación…

Para que os hagáis una idea (los que seáis como yo y no estéis tan puestos), ya mismo con una Smart TV se puede desde controlar el aparato gestualmente o con voz (a lo Kinect), a controlarlo con tu mera presencia, ya que son capaces de reconocer tu rostro para cargar automáticamente tu perfil y darte acceso inmediato a tus aplicaciones preferidas, tu agenda Skype… Y es que, claro, puedes bajarte todo tipo de aplicaciones, desde Facebook a You Tube, pasando por las apps de un canal, un banco, un periódico… O las que se inventen. ¿Un videoclub en línea? Por supuesto. Para los más curiosos (y menos puestos) os dejo este link de Samsung y sus Smarts TV. El futuro es hoy.

Si me permitís un inciso, se me ponen los pelos de punta. Hay veces que llego a casa derrotada. Me tumbo en el sofá (me derrumbo, mejor dicho) y le doy al mando de la tele. Me da igual hasta el canal. Sólo algo de ruido para que me distraiga y se me relajen las neuronas… Con una tele de estas me da la sensación de me voy a cansar más sólo con encenderla… ¿Y configurarla? ¡Qué pereza! No te digo nada si encima según la enciendo me empiezan a saltar solicitudes de amistad de Facebook. Nunca en mi vida, ni en cien vidas, he tenido tantos amigos…

Y vale, ya vuelvo al tajo. Me dé o no pereza (no quiere ser yo la que frene el progreso, en el fondo me gustaría tener las piernas más largas para no quedarme atrás), el concepto mola y puede resultar interesante. Casi ciencia ficción. Pero lo que no me apetece nada que es TODO que parece presagiar Gaikai incluya compatibilidad con Dual Shock.

 

Así, siendo simplistas y directos, que en lugar de hacer zapping de canal en canal lo hagamos de juego en juego... La teoría dice que con servidores con la suficiente potencia podríamos jugar a un “juego grande”, léase Uncharted por ejemplo, sin más requisitos que la máquina y la conexión. Y es que Gaikai ya ofrece este servicio para jugadores de PC que pueden jugar en las nubes a Mass Effect 3 o Alan Wake.

Sony ya ha adelantado que quiere ir más allá con Gaikai. Y todo señala a que los Smart TV pueden ser una excelente plataforma de experimentación para allanar el camino a una consola que no use CD, ni DVD ni Blu-ray, una máquina (llámala PS4 si quieres) que se alimente del olor de las nubes…

Si me preguntáis si me gusta os diré que no. Descargo en digital, por supuesto, juegos, música y libros, pero aún sigo celebrando la liturgia de quitar el plástico (aunque acabe arrancándolo con los dientes). Y me gusta. Si ese es el futuro, supongo que lo aceptará, tras guardar el correspondiente proceso de duelo que se merece toda pérdida, aunque no sé si nunca llegaré a acostumbrarme del todo. Siento que sería como volver a los salones recreativos y disfrutar del tiempo que te permita tu moneda, sin tener ningún derecho sobre la obra. Juegas y te vas. Sin implicaciones emocionales. ¿O sí?

Vale, no quiero frenar el futuro, ese del que hablábamos al principio, pero más le vale a Sony que primero compruebe que esos servidores colgados en las nubes van a responder como nosotros merecemos exigir. Y que se encarguen al menos de insinuar que sería conveniente que en España (por barrer para casa) nuestra velocidad de subida se equipara a la de otros países...

Veo un futuro plagado de nubes, pero negras y de tormenta. Ojalá descarguen su furia en las Smart TV antes de mutar en la forma imaginada de una nueva consola. Por cierto, como ya entramos en el terreno de los deseos… Ojalá sea una servicio paralelo, un extra, de PlayStation 4. No sé si tragaría muy bien la píldora de que Gaikai fuera PS4 ( y eso que no quiero ni mencionarla...)

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