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La opinión de
Manuel del Campo

Las notas de los juegos

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Actualmente nadie concibe un análisis de un juego sin el colofón de una nota final. Sin embargo no todo el mundo dentro de la industria comparte esa forma de valorar los juegos.


Hace un par de días tuve una interesante conversación con una persona que ocupa un cargo muy importante dentro de una de las compañías más grandes de videojuegos de nuestro país. Después de que llevamos tantísimos años con la dinámica de puntuación de los juegos, y es una seña de identidad en los medios especializados de todo el mundo, cuestionó la “injusticia” de ponerle una nota a un juego. Se refería en concreto a un determinado tipo de juegos, pero su mensaje me sorprendió, por transgresor. Ahora que en nuestro equipo de Axel estamos aprendiendo a escuchar y valorar aún más a nuestros usuarios (a todos, compañías, vosotros…) me propuse darme un tiempo para digerir su mensaje y este blog es el resultado.

En la sociedad moderna nos hemos acostumbrado a valorar de una forma concreta, numérica, montones de cosas y de lo más variado, desde películas hasta actuaciones de jugadores en un partido de fútbol, pasando por restaurantes… y por supuesto videojuegos. Aunque, curiosamente, Microhobby, la primera revista de videojuegos de nuestro país (de la que surgieron Micromanía y Hobby Consolas) comenzó analizando los juegos sin puntuarlos hasta que incluyó un curioso gráfico, entiendo que arrastrado por las tendencias que nos venían de fuera. Aquí os muestro ejemplos de ambas opciones, con y sin puntuaciones (hay cinco años de diferencia entre ambas valoraciones).

Entiendo que esta obsesión por las puntuaciones nos la meten en vena desde nuestra más tierna infancia, ya que las calificaciones nos llegan desde que vamos al colegio. Supongo que habrá muchos estudios psicosociológicos al respecto. El caso es que la tendencia va a más, porque entes tan poderosos como Google basan sus algoritmos en las puntuaciones que otorgan los usuarios a los sites, contenidos o lo que sea. Ha llegado un punto en el que parece que TODOS puntuamos TODO.

Recientemente, cuando decidimos comenzar a analizar películas en nuestra web, tuvimos un debate interno al respecto. Algunos miembros de la redacción proponían no puntuarlas, lo que me causó otra gran sorpresa (como veis últimamente me sorprendo con facilidad). ¿Por qué los juegos sí y las películas no? Les inquirí extrañado. Yo creo que ellos mismos tampoco tenían muy claro por qué lo dijeron, ya que no supieron darme un argumento sólido. Al final, por un puro ejercicio de coherencia, optamos por seguir el mismo criterio que con los juegos. Y sumé esta situación al comentario que me hizo la persona que os comentaba al principio para reflexionar sobre ello.

La conclusión a la que he llegado es que una puntuación, a lo que sea, sigue teniendo un componente totalmente subjetivo e “injusto” como bien me apuntaron. Y a la vez, creo que es una referencia muy útil para la persona interesada en esa información, porque nohay forma más efcaz de concretar que una cifra. Además de satisfacer esa necesidad ya diría que interiorizada en el ser humano de puntuarlo todo.

Me tranquiliza pensar que antes de llegar a esa puntuación hay mucha información que sitúa todo en un contexto, además de que al fin y al cabo el individuo es soberano para comprar un juego o ver una película independientemente de lo que hayamos puntuado nosotros.

Me inquieta el peligro que conllevan webs como Metacritic, que ha conseguido que dentro de nuestra industria algunos programadores – y departamentos de marketing- vean condicionado su salario en base a la nota media que salga de las diferentes puntuaciones, porque eso sí provoca situaciones perversas (como que se "premie" a webs pequeñas para que con puntuaciones infladas aumenten la nota media final).

Yo mismo he vivido situaciones surrealistas: hace muchos años una compañía me desglosó en miles de dólares las pérdias que habían supuesto para ellos una nota que puse a un juego de cuyo nombre no quiero acordarme...

Sin embargo hasta que alguien invente algo mejor, y parafraseando a Churchill, me da que este es el menos malo de los sistemas.

Y ahora quiero escucharos a vosotros. ¿Seríais capaces de vivir en un mundo sin puntuaciones? ¿Las consideráis fundamentales a la hora de comprar un juego o ver una película? Sed sinceros, no os cortéis.

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