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La opinión de
Óscar Díaz

Pagar por jugar online

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Desde hace un par de décadas me dedico a pagar por jugar con mis amigos a través del ordenador o la consola. Es algo que antes hacía incluso por carta o tarjeta postal (¿alguien se acuerda de lo que son?).

Primero me preocupaba por la factura de Telefónica (Movistar, vale, que no me he acostumbrado aún) que le llegaría a mis padres al mes siguiente. También era molesto no poder hablar por teléfono mientras el niño estaba con la maquinita de los pitidos. Pero, al fin, llegó el ADSL. Luego pusimos cable y hasta me había olvidado de estas dos décadas de aventuras en la red, las BBS y esas conexiones punto a punto que tan buenas noches de Doom Aliens o Duke Nukem me dieron pegado a la pantalla.

Asumí hace tiempo que tenía que pagar dinero por conectar mis dispositivos a la Red. Igual que mis padres hicieron lo propio con la posibilidad de hablar con sus seres queridos o con los no tanto. Pero hay otro asunto que todavía nos cuesta asimilar a muchos, que los servicios prestados también cuestan lo suyo.

Papá, quiero montar una BBS de videojuegos

Si cuando empecé en esto llegué a abonarme a alguna BBS que realmente me interesaba, ahora resulta que tengo Xbox LIVE, PlayStation Plus, los canales de televisión a la carta y no sé si alguna cosa más que se une a las facturas de las revistas internacionales y las compras esporádicas. Pero, ¿qué pago realmente?

Cuando marcaba el número de teléfono de la BBS (para quien no le suene...), yo pagaba la conexión (sí, se me iba la paga en ello, a veces). Pero el responsable de la misma también abonaba su cuota correspondiente a cada línea de teléfono. Cuantas más tuviera, mayor número de usuarios simultáneos podíamos conectarnos e intercambiar datos entre nosotros, jugar a los MUD y pasarnos el libro de cocina del anarquista para aprender a hacer napalm con pastillas de jabón.

Ahora que tenemos Internet, pagamos la línea que nos conecta a la Red. Bien, hasta aquí coinciden las cosas. Detrás, están los servidores que guardan y gestionan las conexiones. En ellos se almacena información, tanto nuestra como generada por las empresas que proporcionan el servicio. Cuantos más usuarios simultáneos quieran conectarse, mayor tendrá que ser la inversión. ¿Pero ha cambiado algo en estas dos décadas? Sí, los costes y la magnitud.

Si a finales de los 1980 y principios de 1990 éramos apenas una docena de personas conectadas a un ordenador, ahora podemos ser millones en una red de servidores. Si por aquél entonces apenas intercambiábamos documentos de texto, archivos MIDI y poco más, ahora podemos ver películas en alta definición, fotos que ocupan lo suyo y comunicarnos a placer. Y, claro, lo que yo recuerdo como una obra casi altruista, que cualquiera podía montar en su casa y ganar lo justo para pagar las facturas de teléfono, ahora es un negocio que mueve el mundo.

Pagar y confiarse o no pagar y esperar que funcione

Y llegamos al núcleo de mis dudas. ¿De verdad merece la pena pagar por tener esos servicios extra? Si me hubieran ofrecido lo que tengo ahora, hace veinte años, habría llorado a moco tendido antes de dar el sí, firmarlo con sangre, hipotecar mi vida y ofrecer cualquier cosa por tener lo que disfrutamos hoy en día. Pero como los tiempos cambian y nos acomodamos, la mínima cordura se apodera de mi. Repito, ¿merece la pena?

40€ al año por Xbox LIVE Gold (sí, sé que hay ofertas mejores, pero soy un poco desconfiado en esto), en España, para tener acceso a partidas online en cualquier momento. Con servidores de Microsoft que gestionan la seguridad y el acceso a mis datos, de los cuales no recuerdo fallos graves de seguridad y me dan confianza. Pero, además de las exclusivas y servicios como Facebook, Twitter, Zune y otros que prefiero usar en el ordenador u otro tipo de reproductor, cada mes miro con envidia lo que tienen en Estados Unidos por un precio incluso inferior. ¿Pagar por jugar online y comunicarme con buena calidad? Vale, paso por esto.

PlayStation Plus... ¿hablamos del tema? Venga, va. Los juegos que me descargo cada mes me invitan a jugarlos porque he pagado por ellos. Si no tuviera la suscripción, seguramente no los pondría más allá de la versión de prueba o la beta que no me permite almacenar los trofeos en mi cuenta de PSN. Películas, contenidos antes que el resto de usuarios... Por ahora, también me lo puedo permitir, con lo que sigo adelante con ello.

Steam y Games for Windows LIVE están en mi lista de gastos mensuales porque, no puedo negarlo, cada mes cae alguno. Sus ofertas del 70% de descuento no se pueden resistir y no hay semana en la que falten.

Dejé atrás los juegos masivos con cuotas y, por suerte, tampoco quedan muchos de los que me viciaba... me refiero a que ahora ya no son de pago obligatorio, porque han pasado al sistema de Free2Play. Eso sí, los gastos de los servidores los recuperan con diversos sistemas, ya sean micropagos o publicidad.

Pagas por un servicio, dos, tres o mil

¿Sigo con la lista? Bueno, lo que tengo claro es que cada empresa de servicios nos cobra por algo y que si no estoy contento siempre puedo darme de baja. En su defensa, están obligados a esgrimir que deben mantener a sus empleados y los ordenadores cuestan lo suyo, no sólo en cuanto a hardware, sino por el consumo energético y demás achaques que les salen. También suele haber unos accionistas que quieren sus beneficios a fin de año... Y me viene a la cabeza la típica frase de "si he pagado por el juego, ¿por qué tengo que hacerlo por el online?". La respuesta que se me ocurre, así, sin pensarlo, no la voy a dar aquí. Pero se me vienen otras preguntas a la cabeza:

  • ¿Pago por un juego que no tiene modos online lo mismo que por uno que sí?
  • ¿Cuánto tiempo puede mantener los servidores activos una compañía que no recibe más ingresos que los de las unidades vendidas? ¿Y cuando un juego hace meses que no se vende?
  • ¿Deberían ofrecer el online como una opción sólo para quien se conecte y quiera jugar, con un plus para todo tipo de juegos y no sólo los masivos con mundos persistentes?
  • ¿A dónde nos dirigen modelos como los de EA, con sus códigos para jugar online y la posibilidad de adquirir este derecho si compramos de segunda mano?
  • ¿Triunfará THQ con su rebaja de precios y el online sólo para quien lo quiera?

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