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La opinión de
Sonia Herranz

Premios al comprador

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Que la industria del videojuego pasa por malos momentos no se le escapa a nadie. Basta ver la cantidad de estudios que cierran, reducen plantilla y/o cancelan proyectos. Eso hablando a escala mundial.

Si sólo nos centramos en nuestro país, la cosa no va de cerrar estudios (porque apenas hay), pero sí se "ajustan" las plantillas de las distribuidoras, se reducen las inversiones en marketing (lo único que a veces consigue que un juego destaque entre los demás), se mira muy mucho qué título se traduce y se ponen en el mercado menos juegos... En dos aspectos: menos cantidad de unidades y menos lanzamientos en sí mismos. Vamos, que se arriesgan menos.

Por supuesto, esta crisis no afecta sólo a los videojuegos. Nos afecta a todos de un modo u otro. El sector inmobiliario, el del automóvil, la prensa en papel, el turismo (que parece empezar a levantar cabeza)... Estando la cosa tan revuelta no es fácil dejarse llevar y gastar dinero alegremente...

Cada mercado intenta hacer lo que puede y se mira mucho más "la pela". ¿De dónde me puedo ahorrar algo? ¿Por dónde pierdo dinero? Si nos centramos en los videojuegos se sabe por dónde se pierde dinero: menos compras, más piratería, más segunda mano. ¿Cómo lo evitas?

Pus no es fácil. No puedes obligar a nadie a comprar; la piratería no es algo que se vaya a solucionar de un día para otro y la segunda mano, aunque no deje beneficios directos a las distribuidoras, ayuda a que el mercado se siga moviendo. Y es perfectamente legal.

Algunas compañías han tratado de luchar contra la segunda mano "capando" de alguna manera sus juegos. por ejemplo, si quieres jugar online tienes que introducir un código, que por supuesto ya no es válido si vendes el juego de segunda mano (o si se lo prestas a un colega). ¿Que si me parece mal? Pues sí, me parece fatal y además no soluciona nada...

Otras compañías están más espabiladas y usan el mismo truco, el código de marras, pero esta vez asociado a algo positivo: si te compras el juego nuevo, nuevecito, te llevas mapas, misiones, una versión HD de un clásico... El que se lo compre de segunda mano se queda sin el extra... Pero se lleva el juego más barato. Todos contentos.

Puede parecer lo mismo, pero no es igual. Y es que lo primero es "castigar" y lo segundo es "premiar". Por lo general, la zanahoria da mejores resultados que el palo y cuando además no sólo se trata de vender, sino de tener contentos a los clientes para que vuelvan, siempre va a ser más recomendable el premio que el castigo.

Mo opinión (siempre personal, claro) es que en momentos de crisis hay que ser más creativos que nunca, no obcecarse en lo que no tiene solución e inventar fórmulas diferentes, originales y sorprendentes que, además de todo, sean baratas ("la pela", recordad...) Un código de descarga molón para el comprador de "primera mano" es un buen incentivo, pero seguro, seguro, que se nos ocurren más...

Lo que está claro es que el castigo no lleva a ningún lado, así que ¿porqué no empezar a dar ideas para que nos premien?

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