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La opinión de
David Martínez

¿Una profesión honesta?

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Ha sido un largo verano. Y un cierre de revista aún más largo (pero ha merecido la pena, ya lo veréis). Y vengo dispuesto a retomar este blog con fuerza. Voy a dejar a un lado las medidas “populistas” y los post nostálgicos y voy a entrar de lleno en un tema peliagudo: los “maletines”.

En 12 años de profesión he perdido la cuenta de las veces que me han acusado de ser “sonyer” o “nintendero”, o de los correos de lectores que dan por hecho que “las compañías os pagan por ponerle más nota a un juego”. De hecho, es un tema que se trata con condescendencia, como si fuera algo que todo el mundo acepta, que la crítica de juegos está corrupta y sólo se mueve por intereses (bien sean económicos, bien se limiten a una lluvia de juegos y consolas gratis).

Pues os voy a contar la verdad, al menos desde mi experiencia. Las presiones existen, es verdad. Las compañías se juegan mucho en lanzar uno u otro título, y saben que la puntuación en Hobby Consolas puede determinar las ventas. Pero a ninguna se le ha ocurrido (y espero que siga así) insinuar ningún tipo de “recompensa” por subir una nota. Ni siquiera sé quién lleva publicidad en cada número, ya que somos departamentos diferentes y no compartimos las oficinas. Lo único que puede pasar es que me toque explicar pormenorizadamente a un product manager por qué un juego ha llevado menos nota de la esperada, y arriesgarme a que se lo tomen como algo personal y se enemisten conmigo. Y por cierto, la última consola que me regalaron fue una Dreamcast... antes de haber comentado ningún juego.

Por el otro lado, he escuchado en boca de “periodistas”, que por fortuna no son de mi grupo editorial, cosas como “qué ganas tengo de cargarme el God of War III” (antes de jugarlo, esto es literal) o “los gráficos de Naruto Rise of a Ninja son mejores que los de Call of Duty World at War... porque es de Treyarch y no de Infinity Ward”. Esto qué es, ¿un intento de escarmentar a las “grandes”? ¿presión para que les recompensen? ¿una afirmación polémica para ganarse seguidores más hardcore? Supongo que es una muestra de que en todas partes cuecen habas, y que tampoco los críticos de videojuegos somos perfectos.

En la tercera cara de este triángulo se encuentran los creadores. Y también los hay que y te explican “cómo se debe hacer un análisis”. Mi amigo Dani, de PlayManía, me ha dejado claro alguna vez que nosotros tampoco les decimos “cómo hacer su trabajo” y que no hay que sucumbir a sus presiones por mucho prestigio que tengan. Por suerte estos casos (tanto las compañías que presionan, como los “reviewers diva” o los programadores listillos) son la excepción. Las notas que parecen injustas, por altas o bajas, se deben más a una cuestión de gustos que a una conspiración malvada, la lluvia de regalos es una leyenda urbana creada por algún listillo que ha montado una página web y se dedica a pedir juegos, y los maletines... no existen. Aunque reconozco que en algún partido de fútbol yo también lo veo clarísimo, incluso cuando la FIA sanciona a Ferrari... 

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