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La opinión de
Paco Delgado

Por qué Diablo 3 lo va a cambiar todo

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Soy un fiel servidor del Señor del Terror. O, de forma que suene menos dramática, un fan absoluto de la serie Diablo. Y, sí, he podido jugar con la beta de Diablo III durante estos últimos meses. Ahora, cuando su fecha, el 15 de mayo, ya es oficial y está más cerca que nunca, no está de más reflexionar un poco al respecto.

No pretendo dar envidia con eso de que llevo con la beta desde el principio… bueno, un poco sí, al fin y al cabo los acólitos de Diablo han de ser malvados, o algo así… Pero, más en serio, poder acceder a betas como la de Diablo 3 entra dentro de las ventajas de tener el mejor trabajo del mundo, centrado en el único y verdadero formato de máquina de juegos. Ya sabes cuál.

No creo que seas capaz de imaginar la chapa que di a Sara, la responsable de prensa de Blizzard España, con la beta de Diablo III desde el mismo momento en que se anunció. Sí, desde entonces. Ella, con una paciencia bendita, no hacía más que hablarme de las bondades de StarCraft II, pero yo, erre que erre. Qué le vamos a hacer, el lado oscuro tira mucho…

Y no sólo he podido jugar, sino que también he podido charlar con alguno de los responsables del desarrollo desde que se anunció oficialmente hace cuatro añazos, como Jay Wilson o  Julian Love. Cómo pasa el tiempo, ¿eh?

Pero, además de comprobar que no soy del todo objetivo con Diablo III –en fin, cómo no lo voy a reconocer- también quiero hablar de, como dice el encabezamiento de estas líneas, las razones por las que un juego como Diablo 3 va a darle un meneo de los que hacen época a la industria, similar a ejemplos como la aparición de Steam, de PlayStation o de World of Warcraft –sí, porque Ultima Online llegó antes, que es justo mencionarlo y cambió muchos modelos de pensamiento y de negocio, pero es que lo de WoW es algo que no tiene parangón, y va a pasar mucho tiempo antes de que se repita… ¿quizá con Titan?-

Simplemente, Diablo III es, a día de hoy, el único juego capaz de cambiar el panorama actual del mercado, de la filosofía de desarrollo para los estudios y del modo de jugar para el jugador –y es un juego de PC, si hablamos de versiones de consola, habrá que esperar a ver qué pasa y cuándo. ¿Te acuerdas de StarCraft Ghost? Yo lo vi funcionando, pero también vi Warcraft Adventures en las mismas oficinas de Blizzard. Nos entendemos, ¿verdad?-. Y, por cierto, para bien o para mal. Que eso nunca se sabe. Intuyo que para bien en muchos aspectos, pero los cambios siempre cuestan, a veces son dolorosos y todos, en cuanto nos acostumbramos a algo, nos cuesta la de dios aceptar que las cosas se pueden hacer de manera diferente.

¿Por qué me empecino en afirmar que el cambio va a ser tan dramático? (Lo digo en el sentido de drástico, aunque, quién sabe…) Bueno, lo digo yo, pero no es algo que Blizzard haya ocultado y que la misma industria no tenga bastante claro. Y lo apoyen. Y aquí, mejor mencionar a señores que saben de esto, de verdad, como Tim Willits, que a un juntaletras de la prensa española, como un servidor. Y es que desde el mismo momento en que Blizzard anunció su nuevo modelo de juego “always connected” para Diablo 3 –en otras palabras, que en España con la p… m… de conexiones que nos dan los proveedores online y al precio más caro de toda Europa más nos vale agarrarnos los machos-, mr. Willits lo tuvo muy claro: si hay un juego que sea capaz de cambiar la mentalidad del jugador y de la industria sólo puede ser una bestia como Diablo III.

Las claves para ello son varias, pero las principales vienen a ser la mencionada obligación de conexión continua, el modelo de negocio de la casa de subastas –no obligatorio, ojito; si no lo deseas, no tienes necesidad de ello-, la integración total con Battle.net –sí, sí, viene de StarCraft II, lo sé- y un PvP que (maldito -¿loado?- sea el Señor del Terror, no llegará con el lanzamiento del juego, sino algo más tarde) cambia el propio paradigma de las entregas anteriores de la serie. Hay más detalles, por supuesto, pero digamos que los cuatro jinetes del apocalipsis blizzardiano son los mentados.

Y, sí, lo acabo de decir, al fin y al cabo todo eso ya lo hemos visto, ¿no? Integración con Battle.net: activo desde StarCraft II. PvP: en mil y un juegos online, incluyendo, claro, WoW. Casa de subastas: muy parecido a WoW… pero no igual. Puedes manejar el “dinero” del juego, sí, pero trabajar directamente dentro de Diablo 3 con dinerito contante y sonante del de la vida real, adquiere ya un matiz relevante y significativo. No sé si bueno o malo. Cuando salga el juego, veremos, pero por las opiniones –algunas magníficamente argumentadas- que aparecen en los foros es algo que va traer mucha cola.

Pero, en fin, a mí me llama la atención muy mucho lo más ¿inocente? a estas alturas de la película: conexión obligatoria continua. Y, de nuevo, no sé si para bien o para mal. Por lo que he jugado con la beta hasta hoy –con las limpiezas varias de personajes tras las distintas actualizaciones- mi experiencia no ha sido especialmente positiva.

Lo de continua tiene su miga, porque Diablo III no va a trabajar a la manera de Steam, con posibilidades offline. O tienes conexión mientras juegas (mientras; no sólo al activar, o instalar) o mejor vuelve a Diablo II. El lag experimentado estos meses ha sido de aúpa, sobre todo con las clases de personaje que “trabajan” a distancia –cazador de demonios, médico brujo, mago- cada vez que ejecutas una acción o un disparo, con una sincronización que va de lo dantesco a lo sublime, cubriendo todo el espectro. Son cosas de la beta. Espero. Y lo de que una mínima perdida de señal online a medio camino entre dos puntos de control te tire fuera directamente del juego es algo que me ha puesto especialmente frenético en casi todas las partidas. Y he jugado unas cuantas…

Julian Love argumentaba que realmente el problema no era tal, sino que todo el progreso se registra en tiempo real en servidores remotos de Blizzard y se actualiza en cada punto de control. Sí, Julian, pero yo me refiero a antes de llegar al punto de control. ¿Tanto cuesta grabar en local y sincronizar en el punto de control o al salir del juego? No sé, no lo veo claro. Es algo frustrante y que me pone de muy mala leche cuando ocurre, para qué voy a decir otra cosa. Un coitus interruptus perpetuo acaba por cabrearte mucho.

Y tú dirás: “ya está otra vez el abuelo cabreado. ¡Si WoW funciona de maravilla!”. Pero es que no funcionan igual, exactamente. Y, por cierto, WoW funciona bien casi siempre, pero no es perfecto, como ningún juego. Además, WoW es un MMO, juego online, rol online, llámalo como quieras. Diablo III, no.

Cuando se lance el PvP, se amplíe, arranque el juego de verdad con la casa de subastas activa al 100% y todo esté en perfecto orden de revista, completo y pulido como solo Blizzard sabe hacer, veremos. Yo estoy deseando verlo, desde luego. Y, entre otras cosas, Blizzard trabaja como trabaja porque puede. No hay estudio capaz de dedicar tanto tiempo a un desarrollo, de refinarlo durante tanto tiempo. De trabajar con betas, sugerencias de jugadores, ajustes y revisiones durante tanto. A día de hoy, no hay otro estudio como Blizzard en el mundo. Se lo han ganado a pulso, eso no lo dudes, y por eso son también los únicos, ahora mismo, de plantear un salto estratégico diferenciador en la industria como el que está a punto de provocar Diablo III. Para bien y para mal.

Como anécdota, voy a acabar con un dato que, cuanto más tiempo pasa, más asombroso me parece. Cuando Blizzard estaba aún enseñando Diablo II en el ECTS de 1999 y anunció a un mundo asombrado que Warcraft III estaba en camino -¡cómo pasa el tiempo, carallo!-, además de mostrar ambos títulos –bueno, del último sólo un trailer- nos invitó a unos cuantos afortunados a una rueda de prensa centrada en Battle.net. Única y exclusivamente. Entonces, Battle.net tenía una presencia importante en el universo de Blizzard pero, no era, de hecho, ni la sombra de lo que es hoy. Básicamente, y para resumir, las cerca de dos horas que estuvimos allí metidos se centraron en los planes de Blizzard con Battle.net para la siguiente… década. Planes. Solo. Para. Battle.net. No hablo ya de WoW, que entonces era algo inimaginable para prensa y jugadores.

En fin. Estas son mis impresiones. Las de una beta, que es una versión no terminada y, por tanto, no son valoraciones justas ni, mucho menos, definitivas.

Y, pese a todo, estoy deseando servir –así va a ocurrir, está escrito- al poder del Señor del Terror, meterme en Santuario, llegar a Nuevo Tristán y volver a batirme con Leoric. Soy un pecador irredento e iré de cabeza al infierno de Diablo. Qué le voy a hacer.

PD: Me gustaría recomendar un artículo sobre los tiempos de cambio. No tiene mucho que ver con Diablo 3 -¿o sí?-, pero ilustra a la perfección la esencia de lo que Blizzard puede provocar y, en cualquier caso, es una lectura fascinante.

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