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La opinión de
Sonia Herranz

¿Qué es un juego indie?

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Imagino que si os pregunto uno a uno qué es un juego indie, cada cual me daría una respuesta diferente. Hay quien se cree que todos los juegos indie son raros o que son retro o que tienen malos gráficos o que son esos pixelados en 2D; hay quien cree que cuentan historias preciosas o que son originales y creativos… En realidad, todos tendríais razón y ninguno acertaríais, porque, como ocurre con “cine español”, “juego indie” no es un género, no define ni una estética en concreto, ni un estilo. Simplemente es una etiqueta que arrastra tras de sí docenas de tópicos, algunos positivos, otros negativos, que sólo se acercan a rascar la realidad.

Por supuesto, lo de “indie” no se aplica sólo a los videojuegos. Hay cine indie, música indie, cómics indie… Incluso ha dado lugar a una subcultura, de esas que se acompañan de una forma de vestir, actuar o peinarse y que se supone que te incluyen dentro de un grupo con motivaciones e ideales comunes, además de llevar la misma marca de zapatillas (aunque en el fondo todo suele reducirse a eso). Sí, algo así como los hipster ahora o los hippies hace unos lustros. O góticos, pijos, darketos, raperos, emos… Yo, que nunca he pertenecido (al menos conscientemente) a ninguna de esas subculturas, me quedo en el cliché y me trago los tópicos. Es lo que veo y lo que oigo, así que me imagino que todo aquél que se deja las barbas largas es un hipster y todo el que lleva jerséis de marca es un pijo (no sé si la marca influye, también soy bastante torpe para esto de los tribus urbanas…). Tampoco profundizo más, porque la verdad es que no me importa. Me da igual cómo vista cada uno, ni me fijo. No sé las veces que he tenido que preguntar eso de ¿qué es un hipster? Y claro, como me miran raro ya ni pregunto…

Volviendo al tema, que me distraigo, los videojuegos indie sólo tienen en común una cosa: son independientes. Y supogo que eso quiere decir que no están sujetos a los dictados de una gran compañía que marque unas pautas a seguir, generalmente comerciales. Digamos que los creadores hacen lo que les da la gana. Y les ha podido apetecer marcarse un surrealista viaje por un desierto, un juego de carreras, un plataformas 2D, un arcade de tiros o una aventura gráfica en el espacio exterior. O algo más revolucionario. O más conservador. Decir que todos los juegos indie están hechos con pocos recursos no me parece verdad. Decir que están hechos por equipos de dos o tres personas, tampoco. Decir que todos los juegos indie son malos, cortos, poco profundos o “jueguecitos” tampoco es cierto. Es tan falso como pretender que todos son buenos, que todos respiran innovación y que el arte forma parte de su ADN.

Aunque suene raro, es muy probable que Metal Gear Solid V sea un juego indie en su espíritu, ya que a estas alturas de la vida probablemente Kojima se haya ganado el derecho de hacer que le venga en gana en cierto modo (sólo en cierto modo, que sospecho que si le dejaran se cargaría a Snake ;-). Se podría decir que Rockstar hace juegos indie, porque no parece que se dejara influir mucho por las tendencias del mercado cuando lanzó un juego de vaqueros en pleno siglo XXI, con John Wayne muerto y enterrado hace mucho tiempo. Pero la misma Rockstar se metió más de la cuenta en el desarrollo de un juego que sí que parecía una premisa realmente independiente y que finalmente mezcló con sus propias ideas desvirtuando en parte su encanto y presionando quizá demasiado (por lo que se dice), al estudio de desarrollo (un estudio independiente) que finalmente desapareció. Sí, hablo de L.A. Noire que, por otra parte, sin la maquinaria de marketing de Rockstar detrás, probablemente nunca hubiera pasado de ser un juego más… ¿O sí?

Y es que hoy más que nunca lo que importa es que se te vea, se te conozca y se hable de ti. Casi, casi, importa más que la calidad. De hecho, muchos estudios indie están recurriendo a grandes editoras. No para que financien el proyecto y metan baza (que es lo que le suele quitar la magia al “indie”, algo no siempre malo, pero casi nunca bueno), si no para que lo muevan, para que lo aireen, para que lo promocionen. En definitiva, para que pongan en marcha sus tambores de guerra y lo hagan llegar a cada uno de los rincones del ciberespacio, lo que actualmente es más difícil y caro que el propio desarrollo. Y es que las facilidades (comillas) actuales para desarrollar y editar juegos han plagado las tiendas digitales de tantos y tantos desarrollos que es imposible encontrar los buenos, salvo que nos hablen de ellos… Y como desarrollar un juego de los “grandes” es tan carísimo y tan arriesgado, las propias editoras empiezan a buscar desarrollos independientes a los que apoyar con su experiencia en marketing y comunicación, a cambio de parte de los beneficios. Cada vez se ve más como grandes editoras empujan proyectos independientes desde sus habilidades para generar “hype”, sin aportar un euro a la producción, lo que les quita poder a la hora de manipular al desarrollador. Y todos contentos.

Podríamos decir que si los juegos indie están de moda, no es por caprichos del mercado, es por pura necesidad, incluso de los que en teoría tienen dinero. Cuantas más editoras de renombre empujen desarrollos independientes, más oiremos hablar de ellos y más apetecibles nos parecerán. Ahora mismo a muchos les echa para atrás el concepto de “juego indie”, en muy poco tiempo ese concepto se diluirá… Como ha estado diluido hasta ahora (¿o es que pensáis que nunca ha habido desarrollo independiente?). Igual que los polígonos. En la era de los 32 bits la gracia era cuántos polígonos movía un juego y parecía que a más polígonos, más calidad y las editoras de desgañitaban aireando las cifras. Los juegos siguen teniendo polígonos, pero ya nadie habla de ellos. Ahora la clave es a cuántos fps se mueve. Como si la velocidad a la que se mueve algo fuera más importante que ese “algo” que se mueve…

Quizá por eso se me escapa el concepto de “juego indie”, porque no lo termino de entender. Igual que sigo sin saber qué es un “hipster”. Me parece que son expresiones creadas para etiquetar conceptos difíciles de definir y que no tienen más recorrido que lo que dure la moda. Y encima dan lugar a líos, porque cada cual los entiende a su manera y añade nuevas etiquetas personales que terminan desvirtuando el concepto original (que resulta que cuando lo desentierras es muy simple). Sólo sé una cosa de los juegos independientes: he probado muchos que me han parecido fantásticos, otros me han dejado fría y algunos me han parecido realmente malos. La experiencia no me sirve de mucho, porque lo mismo podría decir de los juegos “dependientes”…

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