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La opinión de
Sonia Herranz

¿Qué pasaría si Apple fabricara PS4?

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Ayer asistí a una mesa redonda previa al lanzamiento de PS4, con un grupo de periodistas, de medios generales y especializados. El protagonista era James Armstrong, director general de Sony Computer en España, que nos permitió acosarle a preguntas durante algo más de media hora. Dijo cosas muy interesantes, como ya os conté en esta noticia, pero comentó una en concreto sobre la que me hubiera gustado profundiza un poquito más. No lo hice porque no me pareció ni el momento ni el lugar ni la audiencia adecuada para entrar en este tipo de debates, pero sí me gustaría reflexionar sobre ello con vosotros, si no os aburro.

En un momento dado, James declaró que le parecía que esta generación de consolas había tardado demasiado tiempo en salir. Que PS4 debería haber sido lanzada dos años antes. Y comparaba el ritmo de lanzamiento de las consolas al de otro tipo de dispositivos tecnológicos. Según sus propias palabras: “hemos dejado a muchos consumidores mucho tiempo sin darles un producto nuevo. Si comparamos los que hacen otras compañías con productos similares están constantemente renovando el mismo producto, sacando productos nuevos”. No sé a vosotros, pero a mí lo primero que se me vino a la cabeza fue Apple, sus iPads y sus iPhones… Y me recorrió un escalofrío por la espalda…

Si Armstrong se refería a “revisiones”, cambios menores que no afectan a la estructura interna de la máquina, esas ya las hacen. A patadas. Con PlayStation 3 ha habido cuatro “gordas”. El primer modelo (el retrocompatible); el segundo modelo (sin lector de tarjetas y con 2 USB); la Slim y la Ultra Slim. Y no cuento las variaciones en componentes internos que no se traducían en ningún cambio visible para el usuario, ni las variaciones de disco duro. Si contáramos todo eso nos saldrían un buen puñado de revisiones. O “renovaciones”. No creo que fuera por ahí los tiros. Me parece que iba más encaminado (insisto, es una impresión) a lo del modelo de Apple.

Las diferencias entre una consola de sobremesa y un iPad son enormes y nos las vamos a discutir aquí. Pero es que como modelo de negocio, a mi modesto entender, tampoco tienen comparación posible. Los beneficios de Sony (en este caso, pero con Microsoft o Nintendo pasa igual), no vienen de vender consolas. Las consolas no son más que un vehículo para vender juegos. Y ahí es donde está el negocio. Sean desarrollos propios o de otras compañías (third parties), cada videojuegos de PS4 que se venda reportará dinerito a las arcas de Sony en forma de royalties (con los que recuperan la inversión en el desarrollo de la máquina). Programar para una consola no es gratis y los desarrollos no son baratos. Las Third Parties necesitan tiempo y estabilidad para hacer sus juegos con una calidad cada vez mayor, como hemos podido comprobar al final de cada ciclo de cada consola.

¿Qué pasaría si cada seis meses Sony cambiara el hardware? Una PS4 1.1 que tuviera, por ejemplo, mejor procesador. Medio año después una PS4 1.2 con más memoria de vídeo... Habría un cristo importante, porque hablaríamos de mejoras que afectan al rendimiento de la máquina, por lo tanto habría que programar juegos teniendo en cuenta esas modificaciones, lo que podría terminar dando problemas del estilo de que Watch Dogs 3 fuera injugable en una PS4 a secas aunque se moviera como un tiro en PS4 2.5… Si esta es la idea, significaría que cada dos años tendríamos que cambiar nuestra PS4 por un modelo mejor para poder seguir accediendo a lo último en juegos. Porque, por supuesto, las consolas antiguas no serían actualizables: o todo o nada. Como con Apple.

No sé si los jugadores estaríamos por la labor. Y tampoco sé si las third parties estarían de acuerdo… Para recuperar su inversión necesitan vender muchos juegos y eso sólo se consigue si hay muchas consolas en las casas. ¿Cuántos hipotéticos Watch Dogs 3 se venderían para PS4? ¿Cuántos hipotéticos Watch Dogs 3 se venderían sólo para PS4 2.5?

Es posible, por supuesto, todo es posible. Pero está claro que la manera en la que hoy día entendemos los videojuegos daría una giro de 180 grados. Ya no se iría al juego más grande, potente o alucinante, porque tardando un par de años en desarrollarlo ya habría perdido comba al salir al mercado. Se tendería a desarrollos menos ambiciosos y sencillos que pudieran parchearse continuamente para mejorarlos al mismo ritmo de la tecnología y con los que se ingresaría dinero vía “hacerlos crecer” con cada nueva actualización. Y a lo mejor no es tan malo. A lo mejor una reinvención es lo que necesita la industria… O a lo peor convierte al videojuego definitivamente en un producto de masas, de esos que todo el mundo usa, pero sólo una minoría pedante dice amar y que se diluye, se diluye…

Ya sabéis que siempre me pongo en lo peor. Y lo mismo el señor James Armstrong se refería a algo mucho más sencillo y práctico. A alguna idea genial (es un hombre muy inteligente) que yo ahora mismo no soy capaz de entender. Lo cierto es que me ha servido de inspiración para echar un vistazo a un futuro alternativo, como en las novelas de ciencia ficción. Eso sí, el futuro que yo me he imaginado me ha disgustado. Aunque al final sea bueno, que no lo voy a discutir. Pero ya sabemos todos que el ser humano es un animal de costumbres y me va a costar mucho separarme de mi PS4... a secas.

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