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La opinión de
Manuel del Campo

¿Qué pasó con… Kinect y Move?

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Hace dos años iba a ser la revolución de esta generación. Hoy, Kinect y Move siguen en una indefinición preocupante. ¿Qué ha pasado para llegar a esta situación?

E3 de 2009. Kinect se presenta al mundo como Project Natal. Move es la apuesta de PlayStation en ese mismo camino. Tras el incuestionable éxito de Wii, Sony y Microsoft lanzan sus apuestas con el objetivo mejorar y ampliar  la experiencia de sus consolas. Hasta el mismísimo Spielberg asiste a la conferencia de Microsoft para mostrar su entusiasmo por la tecnología del juego sin mandos. Y, sobre todo, en dicha conferencia se presenta un vídeo, con el nombre de Milo, que lleva camino de convertirse en el hype (o vendida de humo, en castellano antiguo) más grande de la historia reciente. Sony, con algo menos de ruido, se decanta por una copia de Wii, supuestamente mejorada. (También entonces Nintendo presentó el Vitality Sensor, pero hay que admitir que al comprobar el escaso entusiasmo y la escasa utilidad del aparato, lo han olvidado como quien olvida una mala resaca).

Año 2010. Tras anunciarse oficialmente en el E3 de ese año, ambos periféricos llegan a las tiendas. Nosotros, en Hobby Consolas, tenemos la oportunidad de probarlos y escudriñar su tecnología. Os aseguro que nuestras sensaciones en ese momento son buenas, nos quedamos convencidos de que sí suponen un paso adelante en el mundo de los videojuegos. Pero lo que probamos son demostraciones de “lo que pueden hacer” en escenas aisladas o, como mucho, juegos que hacen las veces de demostraciones. Nuestra pregunta es, ¿cuándo se plasmará todo esto en juegos de calidad que supongan experiencias inauditas?

Año 2012.  Este mes en Hobby Consolas analizamos y probamos, respectivamente, Kinect Star Wars y Sorcery. El primero iba a ser el que nos metiera en la piel de un Jedi para vivir experiencias alucinantes. …Y las hemos vivido, porque ver bailar a ritmo de los Village People a Han Solo y Leia lo es. Pero desde luego la propuesta no es precisamente la que teníamos en mente (aunque en países como UK esté número 1 en ventas... hay gustos “pa’ to”) y, lo peor, la detección de movimientos no funciona del todo bien. ¿Por qué, si cuando lo probamos nosotros nos pareció una maravilla? No lo sé, misterios de la tecnología, pero debe ser que de hacer una demo a un juego hay un trecho más grande del que pensamos. En cuanto a Sorcery, aún tenemos que analizarlo a fondo, pero un juego que lleva ya dos años de retoques, que parece que va a salir y no sale, llega ya bajo sospecha. Ojalá sea infundada.

Y mientras, las últimas.  El gran Peter Molyneaux, tras dejar su cargo de director creativo de Microsoft en Europa, se sincera sobre Milo y confiesa que “en realidad el juego funcionaba”, pero “la industria no estaba preparada para una experiencia jugable tan emocional como Milo” ¿Comorrrrr? (que diría otro grande, Chiquito). O sea, que ahora la culpa es de la industria, no de que lo que nos vendieron era humo… me suena a cierto entrenador que cada vez que pierde o empata le echa la culpa a los árbitros. Y por otro lado Sony, en otro ataque de sinceridad, admitió no hace mucho “que podían haberlo hecho mejor con los juegos para Move”. Pues sí, la verdad.

La conclusión es que más de un año después del lanzamiento de Kinect y Move, ninguno ha conseguido superar la experiencia de Wii ni, lo que es peor (para ellos), su éxito. Y eso que al final la inmensa mayoría de juegos para ambos formatos han apostado por la misma mecánica de minijuegos y de competiciones en grupo. Ahora llegan rumores sobre una nueva generación, y aunque algunos apuntan a que la nueva consola de Microsoft llevará integrado Kinect, no tengo nada claro que sea así, al menos el Kinect que conocemos. También aparecen noticias sobre un Dragon Ball con Kinect. Pero resulta que donde se está acoplando de forma más natural es como reconocimiento de voz en juegos como Mass Effect o en breve en Skyrim. Vamos, que hemos pasado de jugar sin mando a jugar sin micrófono. Una sutil diferencia.

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