Imagen de perfil de Sonia Herranz
La opinión de
Sonia Herranz

De los que ya no están siempre se dicen cosas buenas

imagen por defecto contenido opinión

La retromanía está bien. Mola recordar cómo era jugar con un Spectrum, ver en vivo y en directo la inmensa paleta de colores del MSX, incluso ponerse de melodía en el móvil la tonadilla de “Verano Azul”. Tiene encanto comprarse la edición coleccionista de “Los Goonies” y yo no pierdo la ocasión de ver “Tiburón” cuando la ponen por la tele…

Me encantan las ferias retro y descubrir que no eres la única que te acuerdas de aquél juego de NES que partía de la apasionante idea de ser un cocinero, cazo en mano, enfrentándose a malvados alimentos. Tiene gracia... Incluso creo que tiene gracia poder descargarse de los distintos Store los juegos de hace 15 años. Confieso que me está gustando jugar a las versiones HD de los juegos de PS2 y que casi se me escapa una lagrimita con ICO que, aunque se le note el peso de los años, sigue siendo un juego muy especial…

Y es que la nostalgia tiene su puntito y no me parece mal dejarse llevar por los caminos del recuerdo de vez en cuando…

A lo que ya no le veo tanta gracia es a la explotación de la nostalgia. No me gusta cuando el interés por lo antiguo se convierte en objetivo de futuro… Cuando el pasado cierra las puertas a lo nuevo. Me estoy cansando de que se “reinicien” sagas, “renazcan” héroes y se hagan “remakes”. Me aburro.

Basta con echar un vistazo a nuestro alrededor para flipar: se ponen de moda los horribles Casio digitales (incluso los de calculadora); “Conan” está en la cartelera de los cines y se anuncian “Desafío Total”, “Amanecer Rojo”, “Cortocicuito”… En pleno siglo XXI puedes conducir un Fiat 500 y calzarte las zapatillas que lució Magic Jonson (que sale en la carátula de un juego de Basket de la temporada 2012). También se han “reinventado” en la tele series como “V”, “Galáctica”, “El Coche fantástico”, “Mazinger Z”, “Hawai 5.0”… Sólo faltan las hombreras.

Y digo yo, ¿de verdad a nadie se le ocurren ideas nuevas? ¿Era necesario rescatar a la malvada Diana de su residencia/terrario espacial? ¿Necesitaba Conan una cara que no fuera de la de Schwarzenegger? ¿Qué han hecho, por dios, con los cylones?

¿Hablamos de juegos? ¿Duke Nukem, Driver, Tomb Raider, Silent Hill, Street Fighter, Mortal Kombat? ¿Son necesarios (por muy buenos que sean)? ¿No hubiera sido mejor dejarlos en paz?

Me resulta difícil creer que la creatividad se ha agotado y que a nadie se le puede ocurrir una idea nueva y refrescante en la que volcar su talento (y sus recursos) sin tener que aferrarse a juegos que deberían permanecer en el ideario colectivo, creciendo en gloria y mejorando en el recuerdo a lo largo de los años, y no languideciendo entrega tras entrega, perdiendo la aureola de mitos que sí conservan otros a los que se les ha dejado dormir el sueño de los justos… (De los muertos siempre se habla bien).

Me ha gustado jugar a un Driver que se pareciera al original, pero no he sentido lo mismo que con el primero. Ni de lejos. Si cuando apelamos a lo retro apelamos a los sentimientos… ¿no es mejor dejar a los arquetipos en paz? ¿Será tan emocionante este Tomb Raider como el primero; dará este Silent Hill tanto miedo? Seguro que no. Serán mejores (eso espero), más sólidos, con menos popping y más espectáculo (quick time events incluidos y sistema de coberturas, fijo) pero no me harán sentir lo mismo.

¿Qué si me apetece jugarlos? Mucho, Tomb Raider es uno de mis juegos talismán y las sensaciones que sentí con el primer Silent Hill todavía no se me han olvidado, sin embargo también recuerdo que con cariño especial Abe’s Oddyssee y aquél experimento que salió en Xbox llamado Munch’s Oddyssee… A veces pienso que hay juegos que tienen un momento, un lugar, una mecánica y que cuando los sacas de contexto lo único que consigues es enturbiar su memoria.

¿Cuál el problema, la escasez de ideas o el miedo al fracaso? 

Lecturas recomendadas