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La opinión de
Paco Delgado

Regreso al futuro

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Durante 2010 se celebra el 25 aniversario de Micromania. Bueno, a estas alturas eso no es una novedad, es cierto.

Lo curioso –y lógico, por otro lado- es que también es el 25 aniversario de más cosas/eventos/atrocidades varias: es el 25 aniversario de los Acuerdos de Schengen, de la Coca Cola Light, de la Suzuki GSX-R 1000, de los Goonies, del Renault Espace, de El Jinete Palido, de Ran, de Jo, qué noche!, de Brazil, del hundimiento del Rainbow Warrior, de Manhattan Sur, de We Are the World –uuuff…-, de Regreso al Futuro… y de Super Mario Bros., de Abu Simbel Profanation, de Critical Mass, de Elite, de Everyone’s a Wally, de Fairlight, de Hyper Sports, de Match Day, de Zaxxon, de Highway  Encounter… bueno, no hay que seguir mucho más, ¿no?

O sea que, en resumidas cuentas, 1985 fue un año un tanto grotesco –como es usual- para la política, relativamente bueno para el motor, de éxito para Coca Cola, de la leche para el séptimo arte –también hubo sus atrocidades, repito-, de “solidaridad” para la industria discográfica, de desolación para los verdes y absolutamente glorioso para los videojuegos... incluyendo a Micromanía, claro (¡ejem!).

El caso es que de entre todos los juegos mencionados antes hay uno que sigue entre nosotros, tras iteraciones varias. Y otro está a punto de ver un “remake” suyo hecho realidad…  ¿Adivinas cuál? Bueno, ahora no es lo que importa, realmente. Lo que importa es, ¡oh, sí!, el concepto: el remake. ¿Por qué? Porque, como viene pasando los últimos años con el cine, el remake –refrito, reedición, puesta al día, update, apdeit, homenaje, etc. Llámalo como quieras- está dejando de ser la excepción en el mundo de los juegos para convertirse en ¿una norma? No lo sé. Es más, no me parece mal. De hecho, me parece genial… según el caso. Aquí, como en todo lo referente a juegos –o casi- se trata más de gustos que de posturas objetivas.

Uno de los ejemplos más recientes de remakes de éxito se encuentra en The Secret of Monkey Island. No la serie episódica de Telltale Games –Tales of Monkey Island-, sino los juegos originales, las Aventuras de LucasArts, de las que se acaba de lanzar el “remake” de la segunda parte, lavadita de cara y en el que, a guiño para los más viejunos, como servidor, se puede jugar con la estética original de los píxeles como centollos. ¿Me parece bien? Pues sí, pero la verdad es que dudo que para aquellos que aún están en el instituto sirva para algo más que como anécdota en plan conocimiento histórico del videojuego, y para echar unas risas viendo a sus padres soltar lagrimitas nostálgicas –¡mira, un mono de tres cabezas!-. Pero, repito, lo del “remake” me mola.

No todo el monte es orégano, desde luego. El remake de Alone in the Dark les quedó a los chicos de Eden un poco… bueno, raro. El de SiN, se quedó a medio camino. El de Aliens vs Predator está bien, pero es algo irregular. El de Ghostbusters, salió sosete. Pero, vamos que sí, que me gusta el “nuevo”  The Secret of Monkey Island, aunque me mola mucho más un remake a lo grande. Me pareció espectacular el remake que hizo Starbreeze de su propio The Chronicles of Riddick. Escape from Butcher’s Bay, y también me lo parecieron el de Valve con Half-Life Source, el de Tomb Raider con Anniversary, el de Firaxis con Sid Meier’s Pirates!, el “reboot” –más que remake- de Prince of Persia, StarCraft II: Wings of Liberty… venga, vale, es broma, Blizzard no ha tardado 12 años en sacar el mismo juego, pero más bonito, ¿verdad? ¡¿VERDAD?!

Vaya, parece que empezamos a entrar en terreno pantanoso, ¿no? ¿Dónde acaba el remake y empiezan las sagas interminables? ¿Las continuaciones en series de probado éxito son remakes infinitos?  ¿Son  llegar allí donde no se pudo llegar en su momento por culpa de las prisas, la tecnología o los fallos de diseño? Sinceramente, no tengo ni idea –y, desde luego, no es el caso de StarCraft-, o sea que me sigan dando episodios de Half-Life 2, por favor, y más entregas de Doom, de Diablo, de NFS Hot Pursuit, de Gears of War -¡ay!, que no sale en PC, mecachis…-, de Fallout, de The Elder Scrolls, de The Witcher, de Call of Duty, de Mafia, de Civilization o de Total War, con un Shogun 2 que va a ser es-pec-ta-cu-lar.

Ahora bien, si nos ceñimos al concepto de remake sensu stricto, daría lo que fuera –menos a mi primogénito… o, bueno, todo puede ser negociable- por remakes de cosas como Planescape Torment –anda, pregúntale a tu progenitor, el que llora con Guybrush Threepwood-, Clive Barker’s Undying, Blade. The Edge of Darkness, ShadowMan, Evolva, Sanitarium, Syndicate –anda, que de éste sí lo están haciendo, ¡olé!- y de tantos otros. Y sí, como ves, y repito, al final todo es cuestión de gustos. Al fin y al cabo estos serían algunos de mis remakes. ¿Y los tuyos, cuáles serían?

 

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