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La opinión de
Manuel del Campo

Resident Evil y la cultura de masas

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Como ya me temía en la entrada que hice en enero, Resident Evil 6 no ha vuelto a los orígenes, como en un momento dado prometieron sus creadores. La película, que ya abandonó el terror a las primeras de cambio, apuesta definitivamente por el lado más comercial. Y ambas propuestas logran ser muy rentables.

Durante el coloquio del Resident Evil Day surgió un interesante debate, que tenía que ver con el rumbo que la saga Resident Evil -tanto en el videojuego como en la película- han tomado, alejándose del género de terror y centrándose en la acción y en una apuesta dedidamente comercial.

La película ya la he visto (dos veces, por razones profesionales) y estoy metido de lleno en el juego, y mis sensaciones, a pesar de sus caminos parelelos, son diferentes. Y estoy convencido de que todo tiene que ver con ese aspecto que, a pesar de todas las similitudes que hay entre cine y juegos, sigue diferenciando a ambas formas de entretenimiento: la interacción.

A pesar de que Resident Evil 6 tiene muy poco de terror y es más una sucesión de secuencias y escenas espectaculares, me está resultando muy divertido, por el simple hecho de que participo en ellas. Mientras jugaba se me ocurrió pensar qué pasaría si se hiciera una adaptación al cine de esta entrega, así, tal cual. Y mi conclusión es que me hubiera provocado sensaciones parecidas a las de Resident Evil Venganza, un espectáculo carente de la más mínima lógica y profundidad, entretenido por momentos separados y nada perdurable. Porque, no nos engañemos, el guión de Resident Evil 6, no tiene mucho que envidiar al de la película... Y lo mismo digo del film pero a la inversa: si me dejarán participar repartiendo patadas y usando ametralladores para machacar zombis junto a Milla Jovovich, mis sensaciones cambiarían, sin duda.

Y después llega la siguiente cuestión. En el coloquio del sábado, varias de las preguntas eran más bien quejas sobre esta evolución de la saga, cada vez más alejada de su concepción inicial. Claro, que la mayoría de los que estábamos allí hemos crecido y mamado aquellos primeros juegos que nos hicieron "sufrir" experiencias maravillosas hace unos cuantos años. Pero si trasladamos ese debate a TODOS los jugadores/espectadores de videojuego y película del mundo el resultado sería bastante diferente: no hay más que ver los resultados de taquilla y venta respectivamente: Resident Evil Venganza ha liderado la taquilla en USA y España en su semana de estreno (continuando con el éxito de las anteriores películas) y Resident Evil 6 lleva ya más de 2,3 millones de copias vendidas en todo el mundo, con un comportamiento en España más que aceptable (según me confirmó la gente de Koch Media) a pesar del delicado momento que pasa la industria (bueno, esta y todas) en nuestro país.

Y entonces mi conclusión es que quienes reclamábamos esa vuelta a los orígenes, o unas películas con algo más de "chicha", somos casi marginales y hacemos más ruido que otra cosa (como dice Sonia en su blog, ¿cuánta gente estaría dispuesta hoy en día a recorrer durante horas pasillos vacios en busca de esa hierba que nos permita avanzar con un mínimo de garantías?). Es más, la mayoría acabamos consumiendo ambos productos (como os decía, en mi caso con mucha más satisfacción el juego que la película) con lo que nuestros ladridos quedan lejos de ser siquiera pequeños mordiscos.

Hay a quien le gusta decir que tenemos lo que nos merecemos. Yo prefiero afirmar que tenemos lo que queremos, que es más sutil pero con una carga de responsabilidad más contundente. Y es algo que podemos trasaladar a otros ámbitos de nuestras vidas (empezando por la situación de nuestro país). Quizá nos hemos vuelto menos exigentes. O tenemos menos tiempo. O nos dejamos llevar porque nos empieza a dar igual todo y preferimos pequeñas satisfacciones en vez de grandes logros que requieren grandes esfuerzos. O nos preocupan otras cosas más importantes...

Pero, no me quiero liar, dejo cuestiones de otro nivel a un lado, que no es el momento ni el lugar. Afortunadamente la oferta en cine y videojuegos sigue siendo tan amplia que nos ofrece todo tipo de experiencias, aunque no se llamen Resident Evil.

Como respondí a alguien que me pregúntó en el Resident Evil Day, Capcom no va a cambiar este rumbo que ha empezado, y tienen todo el derecho y los argumentos para hacerlo: el juego gusta a muchísima gente (lo de la crítica especializada ya lo explicó muy bien David Martínez en su blog). Tampoco la 6ª entrega de la película dará ningún giro sorprendente (bueno, me refiero el que nos gustaría a muchos, que con Paul W.S. Anderson todo puede pasar). Asumiendo estos dos hechos, tenemos la opción de disfrutar de ambos u optar por otras propuestas. Que quede claro, es nuestra decisión.

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