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La opinión de
Sonia Herranz

Salivando como los perros de Pávlov

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¿Conocéis la historia de Pávlov? Fue un médico ruso que formuló la ley del reflejo condicional al observar que si a un perro le daba siempre de comer tras hacerle escuchar cierto sonido el perro salivaba sólo con el sonido, antes de ver la comida… Últimamente me ha dado por pensar que los de la prensa especializada en videojuegos (y puede que también los de la general, pero no me quiero meter), estamos tan condicionados como los perros del famoso doctor…

Entra un mail avisando de que esta tarde a las 18:00 se hará un anuncio. Y ahí estamos todos, publicando que habrá un anuncio y luego, esperando. Llega el anuncio: Periquín 15 sale a la venta a finales de 2013. Ale, a publicar. A los 2 días: Periquín 15 saldrá a la venta en octubre. Ale, a correr. 1 día: primer tráiler de desarrollo de Periquín 15. A las 12 horas, Periquín 15 saldrá el 22. A los 3 días: segundo tráiler de desarrollo. Ahora se confirma que será el prota de siempre, luego que habrá 10 armas, después que tendrá online (aunque para saber qué modos de juego hay que esperar 6 horas más)… Y ya entras en la inercia y lo que llega de Periquín 15, aunque sea una mierda pinchada en un palo, se publica. Primero porque los señores que ponen Periquín 15 a la venta dan mucho el coñazo. Segundo, porque todo el mundo lo publica y no vas a ser tú menos. Además, si por alguna de esas extrañas alineaciones de astros, Google te coloca bien y el octavo diario desarrollo le mola a la gente y se te disparan las visitas ya no puedes sacudirte el mono de Periquín 15.

Oyes Periquín 15 y salivas. Te frotas las manos y juntas letras a toda velocidad. Da igual lo que escribas, da igual lo que pongas si Periquín 15 aparece en el titular. Y ya mirarás luego si tenía sentido, si de verdad era una noticia o una auténtica chorrada; ya comprobarás después si el anuncio venía de una fuente oficial o de un pozo negro. Hay prisa, hay que salivar sobre el teclado y hacer saltar los plomos del contador de visitas. A ver si te vas a retrasar y al final llegas tarde a la nota de prensa que dice que Periquín 15 es Gold y la tienes que publicar al mismo tiempo que la primera imagen del trozo derecho de la carátula definitiva, perdiendo otra oportunidad de que se concatenen las keywords primarias y las secundarias.

A veces, algunas veces, me alegro de hacerme mayor y de que la cabeza me vaya más despacio. Así no me da tiempo, aunque quiera, a salivar. Al final paso hambre, no creáis, porque siempre oigo tarde el metrónomo que anticipa la llegada del pienso… Lo de Periquín 15 me hace saltar, pero la cuarta vez que he salivado para nada (¿de verdad importa si el prota manejará un Colt o una Beretta?) empiezo a cogerle manía al pobre Periquín 15. Por tocapelotas. Y porque cuando ya ha conseguido que me revienten las glándulas salivares, cuando ya no me quedan baberos, corta el grifo. Para el anuncio bueno, para el que de verdad importa, toca esperar. Suplicar. No hay mail de anticipación. No hay miguitas de pan. Como un sádico jugando con su presa, Periquín 15 se niega a ponerse ante las cámaras (figuradas, claro), para dar la cara… No vaya a ser que se la partan, porque de amor también se muere y cuando las expectativas son muy altas una ligera cagada puede hundirte el tinglado… Un tinglado montado con enfermiza minuciosidad, que incluye suspicacias y retorcidas teorías de la conspiración.

Y ahí te quedas. Mirando el correo, salivando ya sin ritmo (lo oyes retumbando en los tímpanos aunque sepas que no existe) y deseando que llegue el pienso aunque en el fondo te apetecería que se perdiera en el camino escabroso que va de la soberbia a la prepotencia y que gira a la izquierda en la vía de la arrogancia. Y estás tan condicionado que por mucho que te digas que del siguiente anuncio bomba pasas, le das al botón de “Recibir” no vaya a ser que llegues tarde al rancho. Te conformas con las migas de la suficiencia. Y ya estás perdido. Tu cabeza te dice que ya habrá más Periquines 15, pero ha sonado tantas veces la alarma que tu estómago sólo quiere que llegue la vianda prometida. Aunque sea tarde y mal. Aunque tengas que comértela vigilado y mascando al ritmo que marque el metrómetro… Que para eso se ha planeado con cuidado, con anticipación y con firmeza su tono y su ritmo. (Anuncio de Gitanillo 7, yum). Si ya te has dejado llevar por él, date por…

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