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La opinión de
José Luis Sanz

Samsung y Google, castigados por copiotas

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No voy a entrar en el fundamento jurídico y las gaitas propias de abogados para intentar explicar por qué en el juicio de patentes Apple ha ganado y por qué Samsung ha perdido. Básicamente, lo que ha ocurrido es que el alumno vaguete ha mirado el examen de su compañero, el estudioso-gafotas, y lo ha copiado de la cruz a la raya. Sin miramientos.

Para empezar, me quedo con una frase que dijo el difunto Steve Jobs sobre la batalla que mantenía con Android y, más concretamente, con Google, su auténtico Némesis: "sólo queremos que la gente invente sus propias cosas". Efectivamente, Samsung podría haber cogido a su equipo de diseñadores e imaginar un móvil distinto al iPhone, como han hecho muchas companías Android como HTC, Sony, LG, Motorola, ZTE, etc. Estas marcas han tenido diseños más o menos bonitos pero siempre marcaban líneas propias, más cuadradas, mas rectas, más finas, más gordas... y todas eran evidentemente distintas a la del iPhone.

El problema de Samsung es que no tuvo miramientos cuando creó el Samsung Galaxy I en 2010 y lo hizo a imagen y semejanza del iPhone. Clavadito. Cómo sería la cosa que hasta en las publicidades, Samsung, en vez de poner pantallazos en el móvil del dashboard de Android con sus widgets y demás, metía directamente la pantalla de aplicaciones instaladas (una de las que menos se usan en Android) por que así daba la impresión de ser todavía más parecido al iPhone de Apple. ¿Quería confundir a los compradores de mala fe?

Samsung copió, plagió y se hizo con los bordes redondeados y alisados, o el tamaño (en proporción) de la pantalla a imagen y semejanza del iPhone 3GS (que es el que estaba en el mercado cuando los ingenieros del primer Galaxy S debieron buscar su inspiración) por que era el dispositivo más popular, el que más vendía de los smartphones. Y gracias a esa estrategia, el Galaxy S1 vendió como churros, porque llegó a un público que quería disponer de un iPhone sin gastarse el precio que tenía por aquel entonces el móvil de Apple (una media de 200€ menos).

Y por si fuera poco el plagio por fuera, por dentro tampoco se quedó corta Google (por que es Google la que pone el core de Android en los terminales de Samsung). No olvidemos la frase de Steve Jobs, que es el cogollo de todo este asunto: Apple busca pegarle un tortazo a Google (y por tanto a todo el ecosistema Android) vía Samsung, la única compañía que ha plagiado a Apple en dos direcciones, la del software y la del diseño del hardware.

Y es que Android nació a toda prisa un año después del lanzamiento del primer iPhone, copiando muchas de sus funcionalidades patentadas por Apple y aprovechando el éxito de los de Cupertino para utilizar gestos y métodos que se habían estandarizado en poco más de un año. En este terreno está lo de los dos dedos para ampliar imágenes, los dos toques para centrar contenido en el navegador, etc. Yo, que he tenido la suerte de probar smartphones a gogo desde el lanzamiento del primer iPhone en 2007, tanto de iOS, como de Android, como de Windows Phone, Symbian, WebOS o incluso anteriores como Palm OS, WinCE, Microsoft PocketPC, etc., debo reconocer que hasta el nacimiento del iPhone de Apple no llegó la facilidad de uso, la sencillez y, sobre todo, la utilidad de todas las opciones que un móvil tenía. Y lo más importante, todos los recursos de los que se valía el primer iPhone para ser tan sencillo de utilizar eran únicos.

Y todas esas mejoras, que fueron evidentes hasta para el menos acostumbrado a utilizar estos cacharros, son las que Google copió por la cara a Apple cuando creó Android y las que después, Samsung, hizo suyas añadiendo un diseño 100% iPhone al primer Galaxy. Es así de sencillo y así de simple.

Y como le ocurrió a Sega en los 80 y 90 con el conector de sus pad de control en Master System y Mega Drive, que tuvo que pagar un royaltie por cada consola vendida a Atari por ser su inventora, a Samsung y a Google les tocará pagar a Apple por todo lo que Android ha cogido de iOS y, en el caso de los coreanos, del diseño de su teléfono.

Así que, como dijo Steve Jobs, que la gente invente sus cosas y viva como pueda. Y si no tiene talento para revolucionar el mundo, que se dedique a otra cosa. Así que tanto Samsung como Google que pasen por caja para ajustar su cuenta de resultados a su evidente falta de talento para innovar.

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