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La opinión de
Rubén Guzmán

Y la segunda mejor compañía de videojuegos es...

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Hace muchos años (probablemente tú ni habías nacido), leí en un libro de Asimov que es imposible concretar quién ha sido el segundo científico más grande de la historia. Muchos genios de diferentes épocas acumulan méritos para el puesto: Galileo, Einstein, Kepler, Copernico, Darwin, Pasteur, Aristóteles... Sin embargo, es muy fácil señalar al primero: Isaac Newton, el hombre que formuló la Lay de la Gravitación Universal, estableció las Leyes de la Mecánica Clásica y realizó descubrimientos revolucionarios sobre la naturaleza de la luz. Logros diversos que le colocan como el más grande científico de todos los tiempos.

Si aplicáramos la misma pregunta al más banal campo de las compañías de videojuegos, tendríamos el mismo dilema. ¿Cuál es la mejor compañía de todos los tiempos? La respuesta es Nintendo. En esa posición la colocan más de 30 años produciendo hardware (en muchas ocasiones ha sido líder del mercado y creador de tendencias), definiendo modelos de negocio y acumulando títulos decisivos en la historia del medio.

Por lo tanto, aquí lo difícil es decidir qué compañía ocuparía el segundo puesto. Como no quiero eternizarme iré directo al grano, enumeraré algunas aspirantes y comentaré sus logros. Y acabaré el artículo revelando cuál es, en mi molesta opinión, la compañía merecedora de ese segundo puesto y por qué. Seguramente me dejaré muchas posibles candidatas, pero ahí estarán vuestros comentarios para debatir sobre el asunto (yo no creo que pueda, he quedao, pero sentíos libres de comentar como en vuestra propia casa). Vamos allá.

Atari, claro, merece ser la primera que tengamos en consideración. La industria comercial del videojuego nace con ella y su recreativa Pong. También fue la primera compañía en lograr el éxito con un sistema de videojuegos doméstico (la versión para televisores de Pong), y en crear una consola con cartuchos intercambiables de éxito masivo con su serie de consolas Atari. Y en estas máquinas empezó la industria de las third-parties, compañías que producían juegos para el hardware de Atari. El “crack” del sector del videojuego doméstico de principios de los 80 marcó el final de los años gloriosos de la compañía, pero antes de desaparecer Atari tuvo tiempo de lanzar la primera consola portátil: Atari Lynx (1989).

SEGA, asociada para siempre a su gran rivalidad con Nintendo en los años 80 y 90, sería otra clara candidata. Es una de las grandes compañías de la historia en el sector arcade y, en el campo de las consolas domésticas, y tras abrirse un hueco con Master System, hizo historia con Megadrive. La máquina miró de tú a tú a Super Nintendo (por lo menos en occidente) y en ella SEGA dejó desarrollos propios inolvidables como Sonic, Street of Rage o Shining Force, por poner ejemplos de diversos géneros, además de tener un enorme apoyo de las third-parties. Además, el tándem Megadrive + Mega CD se convirtió en la primera consola doméstica de cierto éxito que apostaba por el formato de disco. Tras el fracaso del Saturn, SEGA tuvo un maravilloso canto del cisne en el sector del hardware con Dreamcast. Fue la primera consola doméstica que permitió juego online, y dejó un recuerdo imborrable en casi todos los jugadores que la poseyeron gracias a títulos como Sonic Adventure, Metropolis Street Racer, Resident Evil Code Verónica o, claro está, Shenmue. Para finalizar, tampoco puedo dejar de mencionar que la serie de recreativas de SEGA Virtua fue pionera en el amanecer de la era de los gráficos 3D.

Sony también puede presumir de una importancia vital en la industria. Con la primera PlayStation acertó de llenó en la creación de un hardware enormemente atractivo para los editores independientes y presentó un diseño de mando, el primer Dual Shock, para quitarse el sombrero. PlayStation consiguió además ampliar el abanico de jugadores. PS2, también líder absoluta de su generación, acertó con detalles como la posibilidad de reproducir DVD y abrió definitivamente el sector a nuevos públicos con la inclusión de la cámara Eye Toy y auténticos “hits” del juego social como la saga Singstar. Que los estudiosos se pronuncien, pero creo que el jugador “casual” se generalizó (o quizá resurgió) con esta consola. Aunque PS3 no ha supuesto una revolución, la máquina también ha sido un éxito, y ahora llega PS4. Y PSP ha sido la única portátil que ha resistido la convivencia con las máquinas de Nintendo.

Creo que Microsoft también es digna de estar en esta lista. Hasta que se decidió a entrar en el mercado de las consolas, era un potente desarrollador de juegos para su sistema operativo Windows (con “hits” de la talla de Age of Empire o productos de culto como Flight Simulator). Su llegada al mercado del hardware con la primera Xbox supuso el primer intento serio de crear una consola en la que el juego online fuera un pilar fundamental. Además de la inclusión de disco duro, con ella nació el servicio Xbox Live, que permitía no solo jugar, sino también comunicarse con otros jugadores. Xbox 360 supuso una evolución de todas estas características, con el añadido de una tienda Online y un sistema de Logros. Y también ha sido la máquina que ha visto nacer Kinect, además de una de las consolas más longevas de la historia (salió a finales de 2005).

Más allá de los desarrolladores de hardware, hay compañías de software que también han dejado una huella imborrable. Capcom, por ejemplo, es en muchos aspectos la third-partie japonesa perfecta. En los años 80 su nombre está unido a arcades inolvidables como 1942, Ghost’n Goblins o Commando, aunque la consagración le llega en 1991 con Street Fighter II. En los noventa firma algunos de los beat´em up más grandes de todos los tiempos, como Final Fight. Pero lo quizá la diferencia con otras grandes compañías niponas como Namco o Konami es que ninguna puede presumir de una variedad tan grande de franquitas de éxito para sistemas domésticos de todas las épocas: Mega Man, Resident Evil, Monster Hunter, Dead Rising, Devil May Cry… y series de culto como Okami, Ace Attorney o Viewtiful Joe.

Id Software también marcó un antes y un después en la industria. Ellos crearon el que, hoy por hoy, es el género con más fans: los “shooters” subjetivos modernos. Wolfenstein 3D pupularizó el género, pero Doom fue su auténtica explosión, una epopeya espacial en la que los malos eran zombis y demonios, la acción vertiginosa… y que además ofrecía multijugador en red local o a través de modem. Después llegó Doom 2 y un montón de clones creados por otras compañías, aunque todos los que merecían la pena estaban realizados con el motor que la propia Id licenciaba. Y los mods, porque Id permitió a los fans crear niveles y modificaciones de sus juegos, conviertiéndose en títulos pioneros de las comunidades Online. Con el lanzamiento de su siguiente franquicia, Quake, Id perfeccionó el género y sustituyó definitivamente los personajes 2D por modelos en tres dimensiones.

Bueno, basta ya. Podríamos seguir años, y total, a estas alturas ya no hay nadie leyendo esto. Hay muchas otras candidatas: EA, Square-Enix, LucasArts, Konami, Blizzard, si me apuras (mucho) hasta Activision… Todas tiene argumentos a su favor.

Sin embargo, la que yo considero segunda mejor compañía de videojuegos no es ninguna de estas. Y encima, de todas las mencionadas, es la que tiene una historia más reciente. Comienza en 1999 con el lanzamiento de un título que sería mi elección si me obligasen bajo tortura a confesar cuál me parece el mejor juego de la historia. Se llamó Half-Life, y ya solo queda decir que la segunda mejor compañía de videojuegos jamás conocida por el hombre es…

Valve. Ninguna compañía puede presumir de que todos y cada uno de sus productos hayan tenido tanto impacto en la industria y, sobre todo, de haber sido tan visionarios a la hora de relacionarse con sus usuarios. Después de conmocionar al mundo con Half-Life, siguieron el camino de Id Software liberando el código fuente de su juego y permitiendo a los jugadores que crearan mods. El éxito fue total, con millones de jugadores volcados en modificaciones como Counter Strike, de los que luego Valve compró los derechos. Para cuando lanzaron Half-Life 2 (que tuvo casi tanto impacto como su primera parte), Valve ya había creado otro producto revolucionario: Steam. La plataforma digital destinada a cambiar el mundo de los juegos de PC, primero con los títulos de Valve y luego con los de otras compañías, gracias a una agresiva política de precios y ofreciendo ventajas de todo tipo a los usuarios. Y es que cada movimiento que ha hecho Valve ha sido innovador, desde lanzar las continuaciones de Half-Life 2 por episodios de menor duración y menor precio, a incluir de rondón en una colección de juegos una obra maestre llamada Portal, o convertir el “survival horror” en la experiencia cooperativa más emocionante con Left 4 Dead… Sin prácticamente mancha en su expediente y arriesgándose siempre como ninguna otra compañía, quizá la clave del éxito de Valve es entender los usuarios y sus necesidades como ninguna otra compañía, y crear las herramientas para satisfacerlas, en parte porque en su propio ADN está escuchar siempre a la comunidad... y utilizarla para mejorar. Ahora, su siguiente proyecto se llama Steambox Machine y media industria tiene los ojos puestos en este nuevo estándar. ¿Seguirá su historia escribiéndose a golpe de éxito? Si es así, quizá la próxima revolución en la industria de los videojuegos esté a la vuelta de la esquina.

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