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La opinión de
Manuel del Campo

Sexo y videojuegos

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Me han llegado en los últimos tiempos varios mails a Hobby Consolas preguntando sobre juegos donde haya o se muestren relaciones sexuales más o menos explícitas. La llegada de un juego como Catherine fue el detonante.

Una vez más, nos encontramos con una paradoja no exenta de hipocresía. Ya nadie cuestiona que los videojuegos son también un entretenimiento para adultos, como así refleja en propio código de autoregulación cuando los clasifica para mayores de 18. Lo llamativo es que en la casi totalidad de los casos es por sus altas dosis de violencia, no porque se incluya algún tipo de contenido sexual. Algo muy distinto a lo que sucede en el cine, por ejemplo.

Mi impresión es que a pesar de la cada vez más relevante madurez de esta industria, nos cuesta desprendernos de ciertos componentes recatados y hasta infantiles, y eso se refleja en el tratamiento del sexo. O bien se obvia de manera descarada (desapareciendo de las historias como si no fuera una parte de la realidad o limitándose a un leve destape y evitando las escenas fuertes, como en God of  War) o bien se trata de una forma chabacana y bastante machista, con las mujeres como protagonistas, como sucede en Duke Nukem o en Dead or Alive (por cierto, ¿por qué en este juego no se bromea también con los atributos masculinos exagerándolos como se hacía en aquella disparatada película Top Secret?)

Afortunadamente, sí hay juegos que están dando pasos importantes en este sentido. Lo hemos visto en GTA San Andreas (en el modo Hot Coffe, con su punto provocativo y marginal), en el excelente Heavy Rain (donde el erotismo se integraba de forma natural en la trama argumental), en las sagas Mass Effect y Dragon Age, en las que incluso suceden tanto realciones heretosexuales como homosexuales (aunque al final tampoco se ve mucho, la verdad) y en el mencionado Catherine (de una forma más verbal que visual) entre otros.

Pero es evidente que queda mucho camino por recorrer. Y no podremos decir que los videojuegos ya están perfectamente asentados y reconocidos por la sociedad hasta que se pueda incluir el sexo  (incluso con videojuegos exclusivamente sexuales, igual que sucede en el cine y la literatura) de un forma natural, sin autocensuras y sin que nadie se escandalice (como reflejó brillantemente, como siempre, nuestro dibujante Fran Gamboa en una de las últimas viñetas que publicó en Hobby Consolas).

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