Imagen de perfil de Rafael Aznar
La opinión de
Rafael Aznar

Shenmue 3, ilusión de un tiempo pasado

imagen por defecto contenido opinión

Shenmue 3 se ha hecho de rogar catorce años, pero, por fin, la kilométrica agonía empieza a tocar a su fin. Muchos habían perdido la esperanza de saber cómo continuaba la enigmática escena final de la segunda entrega, pero, como irreductibles galos, unos pocos nos resistíamos a creer que una de las mejores sagas de la historia de los videojuegos se pudiera perder en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. El 16 de junio, cuando las manecillas del reloj se acercaban peligrosamente a la posición de las cuatro de la madrugada, hora de búhos o, en su defecto, de trasnochadores europeos del E3 2015, el sueño se hacía realidad: Yu Suzuki anunciaba la puesta en marcha de un Kickstarter para sacar adelante el proyecto, y lo hacía como guinda anticipada a una conferencia, la de Sony, por la que acababan de desfilar The Last Guardian y el 'remake' de Final Fantasy VII…

Como algunos sabréis, yo siempre he dicho que la saga ideada por Yu Suzuki me parece la mejor que se haya hecho jamás. Fue una adelantada a su tiempo, igual que la que fue su casa, Dreamcast, un maquinón incomprendido que recibió un sinfín de juegazos imprescindibles en apenas dos años de vida. Shenmue condensaba en una única aventura todo tipo de mecánicas jugables, desde exploración en un mundo abierto y conversaciones en busca de pistas hasta lucha al más puro estilo Virtua Fighter o QTE, pasando por infinidad de minijuegos: recreativas de Sega, trabajos para ganar dinero (la carretilla elevadora ha quedado para la historia), apuestas…

Sin embargo, su gran virtud era la de hacerte sentir parte de un mundo vivo y realista, donde cada transeúnte llevaba su propia vida y tenía unas palabras que decirte si le preguntabas algo. Personajes como Nozomi, Ine-san, Fuku-san, Tom, Gui Zhang, Master Chen, Goro, Mark, Joy, Wong, Ren, Zhu Yuan Da, Jianmin, Fangmei, Xiuying, Shenhua y un largo etcétera parecían, de verdad, nuestros allegados. Del mismo modo, Lan Di, Charlie, Chai, Terry, Dou Niu o Yuan eran villanos con un carisma inigualable. Pocas sagas han tenido un plantel de personajes tan consistente y presto a despertar emociones.

Una puesta en marcha bacheada

El Kickstarter de Shenmue 3 ha dado para muchos dimes y diretes en las dos últimas semanas: que si pervierte el espíritu de la plataforma, que si es una maniobra de marketing de Sony, que si Yu Suzuki está acabado, que si las dos primeras entregas han envejecido fatal, que si la cara de Ryo Hazuki no se parece a la antigua, que si no va a salir hasta diciembre de 2017, que si Guixiang fuma… En el reportaje que publique la semana pasada y en la tertulia de repaso al E3 (a partir del minuto 36:40), traté ya muchos de esos temas, así que no voy a marear más la perdiz en ese sentido. Cada cual es libre de sacar la lectura que quiera a la situación, por supuesto. En todo caso, creo que se han cometido importantes errores en la puesta en marcha del KS. El más importante, seguramente, es el hecho de que, inicialmente, se fijara una meta de sólo 2 millones de dólares para hacer el proyecto, algo que entronca con la polémica de que no se sabe qué fuentes de financiación adicionales tiene Ys Net aseguradas para el proyecto (cosa que no se ha ocultado, pero que tampoco se ha especificado).

Ese objetivo inicial se alcanzó en apenas nueve horas. En lo sucesivo, durante el día siguiente, la recaudación siguió creciendo a un buen ritmo, principalmente, por el interés de ver el juego traducido a lenguas como el alemán, el francés, el español y el italiano. Sin embargo, a partir de ahí, el ritmo se estancó de una manera salvaje, en parte por las acusaciones, ya desmentidas, de que Sony iba a soltar la chequera en cualquier caso (pondrán dinero para marketing, fundamentalmente, pero no para el desarrollo propiamente dicho, que ni siquiera es exclusivo, pues el juego saldrá tanto en PS4 como en PC), y en parte porque las metas parciales del Kickstarter ya no eran igual de atractivas, al menos sobre el frío papel. Paralelamente, en diversas entrevistas y sesiones de preguntas y respuestas, Yu Suzuki aclaraba que, para que el juego fuera realmente de mundo abierto, se iban a necesitar 10 millones. Con la cifra de 2 millones, sólo daba para hacer algo muy lineal y centrado en la historia. A continuación, tenéis un gráfico de la distribución que tendrá el dinero recaudado a través de KS (entre el 65% y el 72% para el desarrollo, entre el 20% y el 25% para las recompensas prometidas a los que hayan aportado, y entre el 8% y el 10% para pagar las tasas de Kickstarter).

Aunque es cierto que Kickstarter funciona como funciona, con largas listas de objetivos desglosados (como si uno comprara un plato combinado ingrediente a ingrediente), cabe preguntarse si no habría sido más adecuado establecer un objetivo inicial mucho más ambicioso. Tengo la sensación de que, desde que se alcanzaron los 2 millones, a la gente, en general, ya le ha dado igual el resto, sabedora de que el proyecto se va a llevar a cabo. Aun así, el proyecto se ha ido actualizando con nuevas recompensas (el sábado 27 de junio, hubo un repunte de 100.000 dólares en un solo día, gracias a ello) y la comunidad de fans del juego está muy activa en las redes sociales (el 3 de julio, llevarán a cabo una potente campaña para pedir apoyo). Tanto es así que Corey Marshall, el actor que puso voz a Ryo Hazuki en la versión inglesa, ha tratado de contactar con el 'showman' televisivo Conan O'Brien para darle visibilidad al juego en su programa. Desde luego, no será por falta de fe.

Dos años y medio para hacer grandes cosas

Dejando al lado todo el lío de la financiación, en mi opinión, hay sobrados motivos para confiar en el título. Dudo que Shenmue 3 nos marque tanto como lo hicieron los dos primeros, pero yo confío en que el nivel sea, como poco, notable. Salvo que a Yu Suzuki, una de las mayores leyendas de la industria, se le haya olvidado la magia de su propia saga, el concepto de partida es inigualable. Es cierto que, en el mundillo de los videojuegos, se abusa demasiado de la personalización, y el propio Suzuki es consciente, por lo que no ha dudado en incluir en el proyecto a otros hombres que fueron clave en su día, como el programador Tak Hirai, el guionista Masahiro Yoshimoto, el diseñador de personajes Kenji Miyawaki, el arquitecto Manabu Takimoto o el compositor Ryuji Uichi. Esa preocupación por reunir a los líderes del proyecto original no transmite más que buenas vibraciones.

Aún faltan dos años y medio para que llegue diciembre de 2017 y sepamos si la larga espera llega a buen puerto —para ese entonces, se habrán cumplido ya los dieciséis años de espera—, pero a muchos el anuncio de Shenmue 3 nos ha hecho sentir la misma ilusión que un niño con zapatos nuevos. Para que la felicidad sea máxima, sólo hará falta que se cumplan un par más de los siguientes factores: que Gui Zhang viaje a Guilin, que Nozomi vuelva de Canadá, que Tom vuelva a preparar sus perritos calientes, que Joy le deje a Ryo conducir su moto, que Ren demuestre que tiene buen corazón, que se sepa qué tesoro ocultan los espejos del fénix y el dragón, que haya un buen salón recreativo de Sega en las montañas de China, que Ryo revele cuál es el poder secreto de su tirita… y, sobre todo, que Lan Di muerda el polvo.

Lecturas recomendadas