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La opinión de
Javier Abad

Si es que van provocando

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Se supone que una de las grandes ventajas que tenemos los consumidores modernos es la cantidad y variedad de opciones que se nos abren cada vez que nos planteamos una compra. La oferta es casi inabarcable, así que el gran reto de cualquiera que lance un producto es hacerse notar. Una forma sutil de conseguirlo es vendernos sensaciones: tratan de colarnos que hay coches que nos transportan lejos de los atascos, desodorantes que nos vuelven irresistibles para las mujeres (no os lo recomiendo, os aseguro que acaba siendo cansadísimo) o lavavajillas con los que desearemos que llegue el momento de fregar los platos.

Pero hay otra manera menos elegante de destacar: recurrir a la provocación pura y dura, aplicando la máxima "que hablen de mí, aunque sea mal". Quizá alguno piense que esta técnica la han inventado personajes como Torrente o Mourinho, pero es tan vieja que ya Sancho Panza decía esto en El Quijote: "por verme puesto en libros y andar por ese mundo de mano en mano, no se me da un higo que digan de mí todo lo que quisieren".

Citas culturetas aparte, los videojuegos también saben de provocaciones, con una larga lista en la que figurarían títulos como Mortal Kombat, GTA, Carmageddon, Fear Effect 2, Dead or Alive Paradise o Canis Canem Edit (Bully), entre otros muchos. Sexo y violencia son ingredientes imprescindibles para todo aquel que quiera meter ruido, y precisamente ahora nos enfrentamos a un par de lanzamientos que me temo que van a levantar mucha polvareda. El primero es Duke Nukem Forever, un juego que presume de protagonista macarra, violento, malhablado y mujeriego. Es este último aspecto el que parece que más va a explotar, y para comprobarlo basta con visitar esta web promocional (ojo, +18), que nos permite desnudar a las nenas de Duke, o ver este vídeo, también subido de tono:


En el Reino Unido, periódicos como el Daily Mail han puesto el grito en el cielo por llevar la guerra a los túneles del metro después de los atentados que sufrió la capital británica en 2005. Vamos, que Activision ha tenido menos tacto que la Veneno en un salón de té.

Está claro que sus creadores dirán que todo hay que situarlo en su contexto, que se trata de obras de ficción o de parodias llevadas al extremo, pero al final todo esto no hace más que darle carnaza a los que consideran los videojuegos como una actividad perniciosa. ¿Es necesario meterse en estos jardines? Yo no lo veo nada claro. ¿Y vosotros?

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