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La opinión de
Javier Abad

Sospechosos habituales

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Hoy quiero empezar haciendo una advertencia: si un día suena una sirena en la calle y alguien sale huyendo, o bien es un delincuente o bien un periodista de videojuegos que se ha saltado un embargo y teme que la policía venga a detenerlo. Obviamente estoy exagerando, pero la situación sirve como ejemplo de los trámites de seguridad por los que pasa parte de la información que publicamos y que nos convierten en “sospechosos habituales”.

Os explico: las compañías normalmente ofrecen sus exclusivas a medios de diferentes países, pero ponen como condición que no se publiquen antes de una fecha común a todos. Si el día de salida de tu revista encaja en el calendario que te proponen, todo va adelante, pero aquí viene lo bueno: antes debes firmar un NDA, que en inglés significa “Non-Disclosure Agreement” y en español podría traducirse por “Nada De Adelantos”. Un NDA es un documento de varias páginas redactado por un bufete de abogados tipo “Gordon, Smith & Bentley”, representantes legales de la compañía, que viene a decir que como publiques la información antes de la fecha fijada se te va a caer el pelo (yo, por si acaso, ya les he ahorrado ese trámite). Si algo así ocurriera, varios tipos vestidos con carísimos trajes hechos a medida mantendrían un diálogo parecido a este en una lujosa sala de reuniones del rascacielos donde están las oficinas del bufete:

-Secretario: “Señor presidente, un mindundi llamado Javier Abad se ha saltado el embargo en un país de sudamérica, España creo recordar”.

- Presidente: “¡¡Como!! ¿Nos hemos puesto en contacto con sus abogados para que se acuerde de nosotros el resto de sus días?”.

-Secretario: “Sí, pero es extraño, porque en el nombre de su bufete solo figura un apellido: un tal señor Legalitas”.

Esto vuelve a ser una exageración, pero en realidad sí que existe una excepción que te permite saltarte el embargo, aunque suena un poco rara: tienes que ser ruso. ¿No os lo creéis? Pues en Hobby Consolas lo acabamos de comprobar con la exclusiva de Gears of War 3. Todos los medios que visitamos los estudios de Epic firmamos uno de estos acuerdos de confidencialidad, pero una revista rusa se lo saltó y publicó la información unos quince días antes de lo acordado. Así, con dos “matriuskas”. Al día siguiente los escaneos circulaban por internet más rápido que un bólido de Gran Turismo, y a nosotros se nos quedó cara de tontos pese a los encomiables esfuerzos de la gente Microsoft España, que a última hora intentó conseguirnos material extra por todos los medios. Al final el único consuelo que nos queda es pensar que vosotros sois personas sensatas y preferís leer el fenomenal reportaje que se curró Daniel Quesada antes que ver unas páginas escaneadas… ¡y encima en ruso!

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