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La opinión de
Jesús Delgado

Spider-man Homecoming. ¿El mejor Spider-man del cine?

Spider-man: Homecoming

Spider-man Homecoming es el mejor Spider-man del cine, según Jesús Delgado. Nuestro especialista friki canta las alabanzas del héroe interpretado por Tom Holland en el UCM y al que ha dirigido Jon Watss. ¿Qué motivos nos ofrece? ¿Acaso le está pudiendo el hype? En los siguientes párrafos nos da su opinión.

"Spider-man Homecoming es una traición a los cómics", "Ese no es Spider-man porque  tía May no es una vieja pelleja, si no una MILF, y Flash Thompson es un tío mierdas paki en lugar de un machorro rubio y hay mucho negro y latino para rellenar cuotas".  "¡Es que Spiderman nunca ha sido un niño, un adolescente, pero no un niño!" Y también, no nos olvidemos del socorrido "Es que Disney solo hace películas infantiles de superhéroes que tratan al espectador como si fuera tonto". 

Si leyendo estas líneas sientes una especie de deja-vú, es normal. Son un resumen de opiniones que he recogido en redes sociales y foros, Muchas de ellas, precisamente me dan que pensar que la gente se pone sentar base o no teniendo demasiada idea de cómic o bien después de haber pasado demasiado tiempo viviendo en una burbuja y espera que películas basadas en superhéroes sean literalmente fieles, palabra por palabra y viñeta por viñeta, al material que engendró a ciertos personajes hace setenta años. 

Con este planteamiento arranco este blog sobre Spider-man Homecoming,  En él me propongo rebatir las cuatro críticas principales que se le hacen a la película, demostrando su falta de base y, de paso, exponiendo por qué creo que esta es la mejor adaptación de Spider-man que hemos tenido en cine hasta ahora.  

Vamos a ir por partes. 

1. "Spider-man Homecoming es una traición a los cómics"

¿A qué cómics?, pregunto. ¿A los de Straczynski y la movida del Totem Araña? ¿A los de Dan Slott con Superior Spider-man, la fumada del Universo Spider-man o con La Conspiración del Clon? ¿O, hablando del clon, nos referimos a la Saga del Clon? ¿O quizá un poco antes, a la etapa de McFarlane de los ochenta o la etapa de Gerry Conway entre 1972 y 75, que supuso entre otras cosas la aparición del Punisher?

Spider-man lleva publicándose desde 1963. Y desde entonces ha pasado por muchos estadios: Adolescente pringado, asalariado pupas, marido de de una topmodel, fotógrafo y profe de instituto, vengador, empresario de éxito, fantasma... Y eso sin contar con las versiones alternativas del héroe: Ultimate Spider-man, Spider-man Noir, Spider-man 2099... todas ellas oficiales. 

En fín, que Spider-man ha habido muchos, y es que en este aspecto (y ya sin querer hacer polémica), la sutil diferencia entre Marvel y DC es precisamente esa. Los héroes de la Casa de las Ideas suelen cambiar mucho con el tiempo, pasando por fases muchísimos más marcadas y evoluciones que determinan su carrera.

De ahí que decir que Spider-man Homecoming no es fiel al cómic realmente sea un . Máxime cuando se supone que el UCM (Universo Cinematográfico de Marvel) se desarrolla en una de los mundos alternativos del Multiverso Marvel, la Tierra 199999. Esto es, una realidad paralela a la de los cómics, con sus propias reglas, continuidad y propias historias.

Aquí te explicamos qué es eso del Multiverso

Por eso, si el sentido arácnido no está presente y el traje tiene un origen diferente al de los cómics, que incluye hasta una IA personal.... pues oye, bendito sea. ¿Funciona en pantalla, mola, concuerda con las reglas del Universo Cinematográfico de Marvel? Además, puestos a ponernos leguleyos, la película tiene muchas coincidencias con el Spidery del cómic.

En primer lugar, queda patente la dualidad Peter/Spider-man. El uno es un loser y un pringado, el otro un héroe con admiradores y una estrella mediática. En segundo, las dificultades de Parker para llevar una vida normal y a la vez ejercer de justiciero; algo que en las anteriores películas apenas se exploró. Y tercero, el hecho de que Peter es de extracción humilde, ni clase media, ni más o menos acomodado, sino un chaval que tiene que rascarse los bolsillos y que vive en un barrio obrero. ¿Eso es fiel o no al espíritu del cómic? 

2. "Ese no es Spider-man porque..."

Normalmente esta opinión me suele recordar a la de ciertos señores mayores quejándose de que cuando ellos eran jóvenes todo era mejor y que lo de hoy "no es cine". Como ya dije en mi crítica comiquera de Spider-man: Homecoming, esta película de Jon Watts no pretende ser una lectura literal, sino una adaptación de varias etapas concretas y planteamientos del personaje de Spider-man, de hay que creo que hay que aflojar un poco los esfínteres para no explotar de ira freak. 

Esto, de hecho, podría ir al hilo del anterior punto, enlazando con el tema de la fidelidad y de qué cómics toma inspiración. Este Spider-man, realmente no pretende ser una lectura casi literal del Spider-man de 1963 de Stan Lee y Steve Ditko. De hecho, eso ya se intentó con la trilogía de Sam Raimi. Y aunque eso funcionó en su momento, hoy, quince años después, no es lo mismo. Y es que, como he dicho por activa y por pasiva, el Queens residencial de Peter Parker no es a día de hoy el Queens de los 60 o de los años 70. Tiene mayor heterogeneidad étnica y eso queda reflejado en una película que siguiendo las reglas del UCM, pretende actualizar y hacer representativa la realidad población actual dentro dentro de un contexto marvelita.

De hecho, poniéndonos tontos, os recuerdo que Tony (Antonio) Stark era medio mexicano en la línea Ultimate. Y esta comparación no es casual, ya que Brian Michael Bendis es consultor de la película. Bendis, por cierto, no es otro que el señor responsable del cómic Ultimate Spider-man, que hace 15 años presentó un nuevo génesis para Spidey dentro del siglo XXI, actualizando muchos conceptos como un Tío Ben de pasado hippy y con coleta; una Tía May bastante echada para adelante, que rehace su vida con ligues; una Gwen con piercings y malota que te pasas; una Mary Jane que luego se haría emo... en fin. Que no era lo que leímos en el Spider-man de Romita Sr. precisamente.

Vamos,  que Spider-man en los cómics se ha reciclado mucho a lo largo de los años, y ha tenido que dar paso a nuevas etnias, que queden representadas en los compañeros de su instituto o incluso en la propia Tía May de Marisa Tomei (quien en los cómics es irlandesa, frente a la ascendencia italiana que en la película se sugiere). Y aún, así, Peter se parece bastante al personaje original (quien supuestamente es judío), quedando su etnicidad en el aire y manteniendo su apariencia caucásica. Cuando lo fácil si hubiera querido jugar la llamada "baza racial" era hacerlo negro y presentar a su contrapartida Miles Morales, el otro Spidey actual, que además es un adolescente.  

3.  "¡Es que Spiderman nunca ha sido un niño!"

¿COMORL?  ¿Cómo que no? En el citado Ultimate Spider-man, una de las bases de Spider-man: Homecoming, Peter arrancaba sus andanzas con 15-16 años, una edad que se corresponde a la del Spider-man de Tom Holland (algo que, por cierto, tampoco dice del sentido común de Tony Stark al reclutarle para Capitán América: Civil War, el debut de este Spidey). 

Pero vamos a dejar de lado este material. Si nos vamos al tomo Marvel Gold: Poder y Responsabilidad de Spider-man, que recopila las primeras andanzas de Spider-man allá por la década de 1960, veremos que el Peter que lucha en sus primeras historias contra el Camaleón, el Lagarto, el Doctor Octopus y el Duende Verde es poco menos un chaval de secundaria, que ronda esa misma edad. 

¡Y lo mismo podemos decir de las series animadas de las últimas dos décadas! Spectacular Spider-man, Ultimate Spider-man y la nueva serie de Disney XD recrean este mismo espíritu, de un Spider-man adolescente. En contraste, podemos decir que tanto Amazing Spider-man como la trilogía de Raimi, en lugar de un Spidey adolescente, si acaso retrataban a un joven adulto, en sus 18, lo que es una sutil diferencia. Y, además, la serie de los 90 de Spiderman, se centraba en un Peter Parker en los veintimuchos años.

Así que ojito con decir que "nunca ha sido un niño", que sí lo ha sido. Y esta imagen de Spidey adolescente quinceañero sigue muy presente en la conciencia popular, por mucho que también lo esté su futura (ex)esposa, la despampanante Mary Jane Watson. 

4.  "Es que Disney solo hace películas infantiles"

Aquí solo diré que hay gente que parece empeñada en que los superhéroes sean un tragedión griego, en que todo sea rechinar de dientes, trascendencia a saco y que haya un cartel a la entrada de la sala que rece en letras bien grandes a prueba de cegatos: PROHIBIDO REÍR Y DIVERTIRSE, SO PENA DE LINCHAMIENTO POPULAR

Vamos a ver... Recordemos que los superhéroes son al final tíos en mallas que luchan contra otros tíos en mallas. Si quieres verles mayor trascendencia en lugar de ir a pasártelo bien, es tu problema, no del producto. Está bien que, de vez en cuando se les trate a estos personaje con seriedad y esto no vuelva a convertirse en el despropósito autoparódico en el que se sumió el género en los noventa. Pero no esperes que todo sea el Batman de Nolan y que los directores y creativos sean tan poco imaginativos como para no explorar otras líneas y  sean condescendientes con el público como para seguirles dando más de lo mismo más de una década después.

Los superhéroes en el cine, más que les pese a algunos no empiezan ni terminan con El Caballero Oscuro, e incluso este sabe cuando aflojar la cuerda, mostrando momentos más o menos divertidos. ¡Más aún! Una de las claves de la diferencia actual entre Marvel y DC en el cine es que cada una tiene su propio humor, sabiendo jugarlo muy bien en cada momento, algo que también viene ocurriendo en los cómics. En este aspecto, Marvel siempre ha jugado con el humor popular y del momento

Precisamente, la clave de Marvel es la de equilibrar  esos momentos trascendentales y rebajar la tensión con escenas surrealistas o salidas de tono. ¿O acaso olvidáis que algo tan apocalíptico como La saga de Korvac se dirime en la cocina de un chalet? ¿O que Spider-man en los cómics, precisamente, se dedica a rajar y a hacer gracietas con referencias televisivas o musicales del momento? Llevado a la pantalla, ¿diríamos que el Doctor Strange no funciona bien con sus chistes? ¿O el Capitán América: El Soldado de Invierno, a pesar de saber cuando ponerse serios? Incluso el humor, un ingrediente clave en la serie Guardianes de la Galaxia, solo es un ingrediente para hacer digestivo algo tan poco accesible como son la space opera y la ciencia ficción.

Quizá el problema en este punto no sea que el producto sea o no infantil, sino de cómo la sociedad o una falta de perspectiva deslegitimiza las historias ligeras, o todo aquello que no suena exagerado o eminentemente "maduro". O, incluso, a qué llamamos erróneamente maduro.  

Conclusión: Sí, es el mejor Spider-man (hasta ahora)

Spider-man lleva desde 1977 en el cine. Su primera película / serie de televisión fue una producción hecha con buena intención, pero que ha envejecido más mal que bien. Los efectos especiales, su presupuesto regulero y ese traje olvidable no ayudan mucho a que tengamos muy buen recuerdo de esta primera intentona de adaptar al Trepamuros de Marvel. 

En 2002 Sam Raimi fue muy valiente, atreviéndose a hacer una película de súpers, en un momento que los estudios aún consideraban el género un tipo de películas para subnormales emocionales y poco menos que cine de serie-B. Su trilogía de Spider-man, aún con sus defectos, ha quedado grabada a fuego en la mente de quienes la vimos en el cine. J.K. Simmons nos ofreció uno de los mejores J.J. Jameson jamás presentados en cine o tele y la trilogía sentó la base técnica para muchos efectos posteriores. 

Amazing Spider-man intentó "Nolanizar" y hacer serio y trascendente, así como "realista", algo que no se prestaba a serlo y se perdió en sí misma en consecuencia, con dos películas desarrolladas en postulados erróneos de hacer "películas de superhéroes que pudieran ser reales" cuando la moda ya no era esa, sino otra contraria. Esto, y problemas de producción, lastraron una oportunidad de oro para hacer popular al héroe de nuevo, revitalizando la franquicia.  

Y es que el problema de este último Spider-man fue, entre otros, no intentar hacer una película de género, sino de superhéroe al bulto. Frente a Marvel Studios, que ya gestionaba un tipo de películas de género con excusa de superhéroe de fondo, Sony apostó erróneamente por una forma tradicional de llevar al personaje al cine. Y es que, recordemos, las cintas de Capitán América no son historias de "súpers", sino pelis bélicas o de espías; Thor, de aventuras; la series de Daredevil y Luke Cage, neo-noir y Blaxploitation, y así...

Este error se ha subsanado en 2017. Spider-man: Homecoming es una comedia adolescente, que bebe del cómic original y adopta postulados propios del UCM: Contexto, humor popular y referencial, adaptando temas y personajes de los cómics a la realidad social actual, una medida que se lleva aplicando habitualmente en el UCM. Como cinta, además, funciona. No tiene altibajos, las coreografías están bien, los diálogos no sobran ni se hacen pesados, tiene un final abierto e interesante, su villano exuda carisma... ¡Vamos, una maravilla de Spidey! 

Pero si  añadimos el hecho de que tenemos un Spider-man fiel al espíritu del original pero adaptado al público actual y al contexto contemporáneo, entonces diremos que Jon Watts, Sony y Marvel Studios han acertado de pleno. Y es que, no olvidemos, que frente a los grandes héroes Marvel, Spidey siempre ha sido un tío de a píe de calle, un héroe que aunque balanceándose entre edificios, vivía en la realidad de los ciudadanos, siendo uno de los supers cuyas aventuras mejor reflejaban la década en la que sus aventuras se publicaban.

Y por todo lo expuesto, concluyendo diciendo que en Jon Watts I trust. Eso y que quiero ver más del Spider-man de Tom Holland. ¡Y que sea pronto, por favor!

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