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La opinión de
José Luis Sanz

¿Y Super Nintendo ganó a Mega Drive?

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Una de las primeras guerras que me tocó vivir hace 20 años cuando lanzamos Hobby Consolas fue la batalla de los 16 bits. Sí, 16 bits. Veníamos de los 8 encarnados por la NES y Master System (como si las anteriores a todas ellas -Atari 2600, Philips Videopac, Colecovision o Intellivision- no lo fueran también) y andábamos ignorantes de las otras guerras que llegarían en el futuro: los 32 bits de 32X, Saturn y PSX o los 64 de una broma de mal gusto llamada Jaguar.

El caso es que la guerra de El Cerebro de la Bestia (Super Nintendo) contra La Recreativa en Casa de SEGA tuvo su chicha por que, si recordáis bien, a finales de 1990 Mega Drive fue lanzada en Europa (con presentación por todo lo alto en París) y todo el año 1991, así como parte del 92, estuvo solita en las tiendas. No había otra consola de 16 bits que le hiciera sombra... hasta que en la primavera del año olímpico Super Nintendo aterrizó en las tiendas.

El caso es que leyendo estos días el lío de las PS3 aduanizadas y las Xbox 360 de saldo para aprovechar la flaqueza de su rival, me acordé de una conversación que tuve con un viejo amigo que hoy tiene un puesto (¿el más?) importante en Nintendo y que, la verdad, recuerdo como si fuera hoy. En la sede de la calle Serrano 240 (dos-cuarenta que decíamos), ERBE, antes de convertirse en Nintendo España, estaba en plena ebullición por que Super Nintendo llevaba en el mercado pocos meses y todo hacía presagiar que arrasaría a su rival en un tiempo récord.

Yo, ante estas cosas que me decían de que Super Nintendo iba a cargarse a Mega Drive en poco más de medio año... ¡¡no acababa de creérmelo!!, así que pregunté que cómo era posible que una consola que llevaba dos años en el mercado no tuviera la hegemonía suficiente como para no asustarse por otra que apenas había cumplido seis meses en las tiendas. Y la contestación fue simple: "no hay nada peor que saberse el único con un producto en el mercado y dejar que se venda solo, sin hacer publicidad para que los consumidores lo conozcan".

Efectivamente, SEGA estuvo con Mega Drive desde su aterrizaje en España en 1990 dejando pasar el tiempo, sabedora de que quien quisiera una máquina de 16 bits superior a NES o Master System debía pasar por su caja. No anunció la máquina en la tele, o en la radio, o en los periódicos y sólo tras el lanzamiento de Hobby Consolas, en octubre de 1991, empezó a gastarse el dinero con páginas de publicidad a mogollón.

En las navidades de 1991, las consolas más vendidas fueron las de 8 bits, NES y Master System (sin contar el fenómeno Game Boy). Por desgracia para SEGA, al año siguiente, su Mega Drive ya tenía un competidor de la talla de Super Nintendo con títulos que eran unos auténticos caramelazos como Street Fighter II, Super Soccer, Pilotwings, Super Mario World, etc. Y para su desgracia, fue en ese momento cuando SEGA comprendió que su particular paseo por el campo había terminado y tocaba correr para contarle a los usuarios que su máquina era mejor, que tenía un poder gráfico espectacular y que los berridos del guerrero de Golden Axe eran pecados de juventud de la consola.

Y vinieron las prisas por creer perdida la batalla de los 16 bits, y la de los juegos de lucha (¿recordáis Eternal Champions?), y la de los bazookas (¿os suena una cosa llamada Menacer?) y luego se apuntó al carro multimedia del CD con Mega CD, y luego al de los 32 bits con 32X y un Donkey Kong Country de Super Nintendo riéndose de su potencial gráfico... y ¡¡zas!! Al hoyo con Saturn.

Y ahora os pregunto: si SEGA hubiera invertido con Mega Drive en serio, como si hubiera tenido un competidor enfrente a finales de 1990 y todo 1991... ¿a lo mejor SEGA todavía sería una de las grandes compañías de hardware en vez de Sony y Microsoft? ¿O no?

Y todo, por no echarse unas carreritas (SEGA) cuando debía...

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