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La opinión de
José Luis Sanz

SVP, la génesis 3D...

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Hubo un tiempo en el que los juegos no eran en 3D. Sí, sí, parece mentira. Pero las 3D son un invento maléfico de los salones recreativos, que se encargaron de ponernos los dientes bien largos antes de dar el salto a los hogares de forma ya definitiva. A esa primera generación de consolas/sistemas exclusivamente 3D, pertenecen los Mega Drive 32X, Saturn, 3DO, PSX, etc., de mediados de los noventa.

Pues bien, Sega, precisamente, fue uno de esos capos de la prehistoria 3D. Sus recreativas Virtua Fighter, Virtua Racing o Daytona USA nos inyectaron en vena el suero de los entornos 3D, las perspectivas y los polígonos. Precisamente, la conversión a Mega Drive de Virtua Racing tuvo su gracia, ya que a Sega no le quedó más remedio que desarrollar un cartucho especial, con chip gráfico incorporado, que olía en exceso a copia del Super FX de Super Nintendo con su StarFox. El SVP (Sega Virtua Processor) permitía a la consola crear entornos 3D (muy primitivos y sin texturas, sólo colores planos) parecidos a los de la máquina recreativa original. El resultado, para la época, era impresionante y animo a que, ya que estamos aquí reunidos, nos confesemos todos y proclamemos juntos en voz alta: "señor, yo también pequé y llegué a pensar que este SVP era la pera limonera".

El juego salió a la venta para Mega Drive en 1994, un poquito antes de que Sega perdiera el norte y nos golpeara sin descanso, ni escrúpulos, con una serie de artilugios que la hicieron desperdiciar su trono para siempre. Es, justo, la época del tridente Mega Drive-Mega CD-32X que tantas alegrías nos regaló a los usuarios vía carcajadas. Un sistema de juego tan perfecto que, tras gastarnos más de 100.000 pesetas (25.000 de la Mega Drive, 40.000 del Mega CD y otro tanto del 32X), nos permitía disfrutar de títulos como Night Trap, Corpse Killer o Fahrenheit. Los tan bien recordados juegos de FMV (Full Motion Video) con unos pixels como garbanzos que, por sí mismos, merecen ya un artículo aparte y un tratamiento exclusivo como fenómeno paranormal jugable.

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