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La opinión de
José Luis Sanz

Tengo una PSPgo blanquita...

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Hoy ha sido un día muy largo. Empezó a las 7 de la mañana con la conferencia de Sony en Tokio. Conferencia, por cierto, que ha servido para ponernos patas arriba a todos gracias a su NGP, otrora PSP2 para los amigos, y todo el potencial técnico que va a descargar en nuestras narices cuando llegue el próximo año 2012.

¿Otro blog hablando de NGP como antes lo hicieron de Nintendo 3DS? ¡¡Qué pesados estos de HobbyNews.es!! No os preocupéis. No os voy a dar la tabarra HOY con NGP. No. Voy a cantarle esta canción a mi PSPgo blanquita. La que me compré en 2009.

Hasta ayer estaba más cabreado que una mona cada vez que la miraba, porque tenía la sensación de que Sony la puso en las tiendas y a los cinco minutos se olvidó de ella. Es más, me daba la impresión de que, como el niño que rompe el jarrón, Sony se marchó silbando de esa tienda con la esperanza de que nadie se acordará que era la única culpable de poner a la venta una consola en fase beta.

Hasta ayer, mi PSPgo blanquita era una máquina fallida, que sólo reproducía juegos y películas en formato digital. Una consola para la que los UMD eran tas desconocidos como los marcianos para la raza humana, una consola donde los botones son pequeñitos e incómodos y, encima, cuesta bastante más que una PSP 1000, 2000 ó 3000.

¿Y qué ha pasado tras ver la presentación de NGP y el potencia de la next-gen de Sony? Pues que mi PSPgo blanquita ya no me parece tan fail. No. Ahora la miro y veo una pieza de coleccionismo, como la Virtual Boy de Nintendo que enseño orgulloso cuando viene un jugón a mi casa. Ahora, comprobado que el camino de la pantalla deslizante y los formatos exclusivamente digitales son parte del pasado para la propia Sony... es cuando mi PSPgo blanquita parece tener más valor.

Basta el simple anuncio de una nueva máquina para que uno cambie la percepción que tiene de las cosas. Mi PSPgo blanquita ha pasado de ser un molesto trasto a pieza de coleccionismo. Así, cuando en el año 2018 vengan a mi casa podré decir: "mira, y esta es la PSPgo... una consola que lanzó Sony en 2009 para ver si aceptábamos pulpo como portátil de compañía... y de la que después se olvidó cuando diseñó la siguiente generación".

Y lo mejor de todo llegará cuando, tras decir lo anterior, enseñe mi vetusta NGP al visitante de mi casa. Casi con total seguridad que mirará con más interés la pieza de coleccionismo que la consola que Sony vendió como churros cuando la puso a la venta a principios de 2012.

Y si no... al tiempo.

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