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La opinión de
Daniel Quesada

La tentación vive al lado

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<p>La presentación de <b>PS4</b> y <b>Xbox One</b> ha sido lo más sonado de este E3 2013, por lo que no es de extrañar que se extremen las medidas de seguridad en torno a estos objetos de deseo. Todas las copias de estas consolas estaban protegidas por su correspondiente urna. A los periodistas nos estaba vetado coger o tocar alguna de ellas. Sólo hemos tenido acceso a sus mandos.</p><p>&nbsp;</p>

La presentación de PS4 y Xbox One ha sido lo más sonado de este E3 2013, por lo que no es de extrañar que se extremen las medidas de seguridad en torno a estos objetos de deseo. Todas las copias de estas consolas estaban protegidas por su correspondiente urna. A los periodistas nos estaba vetado coger o tocar alguna de ellas. Sólo hemos tenido acceso a sus mandos.

El último día de feria, me tocaba ir a la zona de prensa de Microsoft para ver Dead Rising 3. Esa zona está dividida en pequeñas salitas donde se muestra a cuatro o cinco periodistas el juego de turno. A su vez las salas están distribuidas por pasillos. Pues bien, estaba esperando para entrar. Una señorita muy maja nos dice a dos periodistas y a mí que esperamos un par de minutos y podremos entrar. La puerta permanecía cerrada, los otros dos periodistas charlaban entre sí. Yo, como soy muy seco, estaba a mi bola, hasta que miré a la derecha... Allí estaba, una sala con la puerta abierta totalmente. Nadie dentro, ni periodistas, ni gente de Microsoft. Lo que si había era una Xbox One, solita y encendida, sin vitrinas ni nada, diciendo "tómame".

Miré a la izquierda, los periodistas seguían distraídos. Miré a la derecha, la consola seguía diciendo "tómame". De repente, se me aparecieron un Dani chiquitito y demoniaco y un Dani chiquitito y angelical. El primero me decía que entrara, que molaría mucho poder levantarla, ver cuánto pesaba, qué tacto tendría. ¡Quizás sería el primer periodista del universo en cogerla! Pero el segundo me advertía de que me podía meter en un lío. Ya nos habían advertido desde Microsoft que no teníamos permiso para acceder a ella, que se trataba de un prototipo y sólo personal autorizado podía manosearla.

"Si van a ser cinco segundos, cacho lelo", me decía el Dani demoniaco. "Vas, la levantas con una mano y te haces una foto con la otra". A lo que el angelical replicaba, "pero alma de cántaro (sí, alma de cántaro me dijo), si publicaras esa foto te meterías en un lío con la propia Microsoft". El demoníaco contraatacó "pues por lo menos pálpala, descubre qué se siente y guárdatelo para ti. ¿Sabes lo que molaría un puñao? ¡Que te la llevaras!". El Dani angelical, horrorizado, respondió "are you crazy, madafaka?". Es que estamos en los Angeles. "¡sabes que si haces eso, te pillarán y te meterán un paquete de aúpa, por no hablar de que es moralmente deleznable!"

Yo solo quería tocarla un poco, con eso me bastaba, por el mero hecho de decir "pude hacerlo". Y, justo en ese momento, un señor de dos por dos metros apareció por una puerta lateral que ni había visto y se metió en la sala. Fin de la tentación.

El lado negativo es que, por mis dudas, no llegué a tocar la consola. El lado positivo es que ese señor me habría pillado de todas, todas, me habría descuartizado y ahora no podría estar escribiendo esto. Bueno, quien no se consuela es porque no quiere.

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