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La opinión de
Manuel del Campo

Las voces, originales

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Sin que sirva de precedente, voy a dedicar esta entrada a dar una visión distinta a la que mi compañera y amiga Sonia ha dado en su blog sobre el asunto de los doblajes. Eso sí, que nadie piense que con esto y tras el cara a cara que tuvimos hace poco, Sonia y yo andamos todo el día peleados…

Estoy jugando y disfrutando de esa maravilla que es L. A. Noire. Y gran parte de ese placer viene de una extraordinaria ambientación que me sumerge -como pocos juegos han hecho- en el lugar y la época en la que se desarrolla el juego, el corrupto y apasionante Los Angeles de los 40. El mérito reside en unos extraordinarios gráficos     -que muestran los vehículos, los edificios y el vestuario de aquellos años-, una memorable banda sonora –cuyo responsable es el gran Andrew Hale, miembro y teclista de toda la vida de mi admirada Sade- y, por supuesto, de unos diálogos creíbles y muy cuidados, que para mí no tienen sentido en otro idioma y con otro acento que el original, porque de otro modo no estaría “viviendo” en esa ciudad y en ese momento.

Sé que este es un tema controvertido en España y que no solo afecta a los videojuegos. En mi humilde opinión, tenemos un problema en este país (bueno, uno de tantos...). Nuestro nivel de inglés, en general, es muy bajo comparado con los países de nuestro entorno y gran parte de ese problema viene por el hecho de que aquí se dobla todo –en cine y televisión- y salvo en determinadas salas de contadas ciudades es complicado ver las películas en versión original (ni te cuento si se trata de los films más comerciales).

Sí, yo también he crecido oyendo la voz de Constantino Romero en los labios de Schwarzenegger y Clint Eastwood o la de Ramon Langa con el rostro del Bruce Willis (por no remontarme al inolvidable Jesús Puente hablando por boca de James Stewart). Antes no teníamos opción. Y sí, admito que el doblaje al castellano de Metal Gear en PlayStation fue muy bueno (aunque yo lo jugué con la versión en inglés, porque fue la primera que me llegó y una vez que lo empecé ya no pude parar, y para mí la voz del gran David Hayter es incomparable… y lo mismo me pasó con Uncharted).

Pero cuando la situación empezó a cambiar, llegó el DVD y las salas de versión original, y pudimos elegir escuchar las voces de los propios actores, ya no concibo otra forma de ver y disfrutar del cine y los videojuegos que en su idioma original…salvo que no me den opción, claro.

Más allá del asunto que planteaba antes (allá cada cuál si quiere o no aprender inglés, aunque nuestro bajo nivel en este sentido es una muestra significativa de cómo nos van las cosas y haríamos muy bien en inculcar este hábito a las nuevas generaciones) para mí es sobre todo una cuestión de impostura y falsedad. Ya no puedo creerme a un personaje que mueve los labios pero cuya voz pertenece a otro, y que además (y esto es algo que sucede más de lo que creemos) suele modificar el sentido de la frase para acabar diciendo algo parecido, pero no lo mismo (y a veces algo muy distinto). Para mí ya no tiene sentido ver a Russell Crowe, Daniel Craig, John Wayne o Natalie Portman sin escuchar sin sus (por cierto) extraordinarias voces. Y lo mismo me sucede con Solid Snake y la varonil y desgarrada voz de Hayter (por muy bien que lo hiciera Alfonso Vallés en su momento), o a Cole Phelps con el acento del Oeste de Aaron Stanton.

En realidad, si lo pensamos fríamente, lo del doblaje no deja de ser una costumbre un tanto absurda y anacrónica, que arrastramos desde mediados del siglo XX, y que por aquel entonces respondía a cuestiones que tenían que ver con el desconocimiento, el rechazo a lo que venía del exterior y que en muchas ocasiones se convirtió en un mecanismo para una sutil censura. Siguiendo esa lógica, ¿por qué no doblar las canciones, ya puestos? ¿Nos parecería bien ver a Rihanna doblada por Chenoa?

Y en videojuegos, claro que hay excepciones. En FIFA se trata de comentaristas, que son los mismos que escuchamos aquí y no hablan por la boca de nadie, y en ese sentido el trabajo de Lama y González es estupendo y no sería lógico que se hiciera de otra forma.

Pero en los juegos en los que haya personajes que hablen, empezando por el fantástico L. A. Noire (y no olvidemos que además son los propios actores a los que se les ha escaneado el rostro los que ponen voz a sus personajes) en mi opinión el doblaje está fuera de lugar. Y en el caso de Rockstar, como bien apunta Sonia, no se trata de una cuestión de dinero. Es un tema que ya he hablado con ellos varias veces (la primera vez en sus oficinas en Nueva York con el lanzamiento de GTA San Andreas) y no tienen la más mínima duda: sus juegos deben llegar impolutos, y cualquier doblaje afectaría a su esencia en desarrollos en los que los diálogos son cruciales (y dónde muchas veces los diferentes acentos y hasta idiomas que aparecen tienen una gran importancia).

Estoy totalmente de acuerdo con ellos. Una vez más (como en otras cuestiones) me sitúo incondicional de lo original.

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