Imagen de perfil de Alberto Lloret
La opinión de
Alberto Lloret

Para vosotros, re-jugadores

imagen por defecto contenido opinión

Permitidme haber utilizado con algo de humor el eslogan de PlayStation 4 para constatar un hecho que me fascina y que este recién clausurado E3 2015 ha reconfirmado una vez más: el peso de la nostalgia en los jugadores. Solo hay que ver dos de los anuncios del pasado E3 para darse cuenta de ello. Me estoy refiriendo al anuncio de Final Fantasy VII Remake y la retrocompatibilidad en Xbox One. Hubo más casos, pero esos dos en concreto, eclipsaron respectivamente otros anuncios en sus conferencias.

Si empezamos por la retrocompatibilidad de Xbox One, fue, sin ningún tipo de dudas, uno de los momentos más aplaudidos de la conferencia de Microsoft. Una opción que en anteriores generaciones venía de serie y que ahora Microsoft va a recuperar vía actualización del sistema, como ventaja competitiva frente al rival. Y ojo, que  no lo veo mal: cuantas más cosas haga una misma máquina mejor. Fui de los que compró una de las primeras PS3 de 60 Gigas por incluir retrocompatibilidad… aunque os puedo asegurar que la utilicé 2 veces -como mucho- para ese fin.

Y sé que con Xbox One me pasará lo mismo. Con  las nuevas exclusivas anunciadas (como Gears 4 y ReCore) o los prometedores indies como Cuphead… ¿usaría XO para re-jugar a títulos de Xbox 360? En mi caso, diría que no. Entiendo que mucha gente quiera dar salida a su vieja Xbox 360 y disfrutar de su toda su funcionalidad en Xbox One, aunque no es mi caso. Prefiero conservar el hardware original y si algún día me entra la “morriña”,  disfrutar de un juego concreto en la plataforma original… pero igualmente entiendo la postura contraria.

En el caso de Final Fantasy VII Remake, el juego venía siendo uno de los más deseados por los jugadores desde el E3 de 2005, año en el que Square Enix mostró una demo de cómo se vería la intro del juego en PS3. Desde aquella primera muestra, el remake ha evolucionado visualmente. Pero, ¿realmente es  necesario? Los fans tienen ya el juego original en formato físico –al que pueden jugar en PSone, PS2 y PS3- o en formato digital para disfrutarlo en PSP, Vita o PS3. Es decir, hay multitud de opciones para acceder a la obra original.

Y no solo eso. Este mismo invierno saldrá el port de la versión de PC (con mejores texturas, trofeos y otras mejoras) para PS4. Es decir, vamos a recibir 2 versiones distintas del mismo juego en… ¿apenas un par de años? Vale que con el Remake la propia Square Enix se ha apresurado a afirmar que no será el juego que amamos con mejores gráficos, que habrá algo “más”.  Algunos han empezado ya a fliparse diciendo que si los combates serán en el remake al más puro estilo acción, que si como en FFXV… aunque todo sean meras divagaciones.

A título personal dudo que alteren demasiado la fórmula original del juego (eso podría espantar a los fans) y que las novedades vayan más por lo que han hecho en otras ocasiones, como contar con un epílogo que desarrolle un poco más el futuro de los personajes pasados unos cuantos años. De hecho, algo así hicieron con los remasters HD de FFX. Pero, aún con todo, la historia ya me la sé, sé que es lo que pasa con Aeris, Sefirot, etc.  Conozco el juego y para mi, eso es motivo para no volverme loco. Curiosidad sí, pero no como para quitar visibilidad a juegos nuevos como Horizon o el mencionado ReCore, por mencionar un par.

Al final, con este tipo de anuncios y situaciones, me queda la sensación de que la industria del videojuego está ya sumida en una crisis de ideas similar a la de la industria del cine. En cierto modo, incapacidad para seguir ofreciendo ideas nuevas y frescas que conecten con el jugador (y eso que este año sí ha habido nombres nuevos). Si hay ideas realmente rompedoras, las están produciendo los pequeños estudios, no las grandes corporaciones que parecen maniatadas por los resultados. Y como en una espiral infinita, la falta de ideas y un riesgo que no se quiere asumir se traduce principalmente en apuestas seguras: secuelas y remakes, como está sucediendo en el cine.

Y ahí es donde se apela a la fibra sensible, a la nostalgia, al recuerdo. En el cine, raro es el día en que no se anuncia un reboot, un remake o una revisión de algo ya hecho, como la reciente Golpe en la pequeña China. Pero, por muchos efectos que añadan o por muchos nombres conocidos que arrastren, en el remake faltará la inspiración, la chispa, el ingenio, la espontaneidad, las circustancias temporales de sus creadores y de la obra, de sus dificultades y otras muchas vicisitudes que concurrieron en el éxito del original.

Por esa razón, a título personal, preferiría que Square trabajara en un título 100% original, poniendo énfasis justo en eso, en sorprender con una historia al nivel de FFVII y una jugabilidad con ideas frescas y personalidad propia. Solo así podríamos disfrutar, 20 años después, de una obra tan transgresora y rompedora como fue Final Fantasy VII en su día. Solo así la industria del videojuego, o al menos su vertiente más japonesa, podría seguir pariendo títulos de calidad como FFVII, y evitaría dar vueltas en círculo alrededor de un éxito del pasado. Porque, si seguimos anclados en el pasado, ¿quién va a mirar al futuro?

Lecturas recomendadas