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La opinión de
Manuel del Campo

Wii U contra iPhone 5

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Como en una película de superhéroes. O aquellas japonesas de monstruos, King Kong contra Godzilla. Esta semana se han anunciado dos lanzamientos que simbolizan dos formas de entender el ocio tecnológico.

Las casualidades no son si no el resultado de un cúmulo de circunstancias, que reflejan una realidad tan obvia que pasa desapercibida. O no tanto. Que en esta misma semana se hayan anunciado el lanzamiento de iPhone 5 y Wii U puede parecer una coincidencia casual, pero no lo es. Como tampoco lo es que en nuestra web ambas noticias hayan generado similar interés (visitas, páginas vistas). Algo impensable hace no mucho tiempo entre usuarios que fundamentalmente tienen en las consolas su centro de entretenimiento. O tenían.

No voy a descubrir ahora la espectacular implantación de los smartphones en los últimos años (por cierto, el iPhone 5 ha agotado las prereservas en menos de una hora, cuando el 4 tardó 22…). Y que de alguna manera suponen un nuevo –y duro- rival para las consolas de videojuegos. En realidad el fenómeno es más interesante, puesto que los dispositivos cada vez acaparan más funcionalidades de sus competidores: los smartphones ofrecen juegos y otros elementos de entretenimiento, las consolas incluyen navegadores, tiendas virtuales, aplicaciones y programas que permiten comunicarse, y hasta las televisiones llegan ya con Internet, apps y juegos. Y eso por no hablar de las tabletas, que lo tienen todo.

El objetivo está claro: si la tecnología lo permite, ¿por qué conformarse solo con llegar a un trocito de las necesidades del usuario cuando puedes llegar a muchas más desde un mismo aparato? Y es ahí donde empieza una competencia feroz. Y resulta curioso como, al igual que Apollo le explicaba a Rocky, el aspirante llega con la mirada del tigre, con arrogancia, en plan abusón. Esta semana, Apple no ha tenido reparos en soltar los precios de su iPhone 5, nada asequibles, con desparpajo, casi con orgullo. Mientras Nintendo no dio precios para Europa en su conferencia, supuestamente por cuestiones legales. Como si le diera vergüenza cobrar 300 euros por su consola… y encima está recibiendo palos porque hay gente que esperaba un precio más bajo.

Se avecinan tiempos complicados para las consolas. Nintendo ya ha enseñado sus cartas y aún no sabemos lo que nos traerán las nuevas consolas de Sony y Microsoft, pero el paradigma está cambiando. A más velocidad de lo que creíamos. Estoy convencido de que el éxito de las consolas depende de que o bien consigan ofrecer una experiencia de juego sensacional por un precio muy atractivo (el camino que quiere seguir Nintendo) o bien logren crear máquinas que acaparen tantas funcionalidades y tan potentes como para que se conviertan en un producto que todo el mundo quiera –y necesite- tener (como ocurre ahora con los smartphones), una apuesta más compleja y arriesgada, y el que seguramente sigan PS4 y Xbox 720.

Lo que es seguro es que en poco tiempo vamos a ver cambios muy grandes en el mundo de los videojuegos.

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