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Análisis de The Witcher 3 Wild Hunt
israflamenco

Un brujo nunca muere postrado en su cama

The Witcher 3 Wild Hunt

Hacer una review de The Witcher 3 es uno de los mayores retos a los que me enfrento en esta sección de Hobbyconsolas (la otra fue salir vivo de un debate entre defensores de Ps3 y Xbox 360), pero a pesar de que sé de antemano que no podré comprimir todos los detalles en esta breve review, me veo obligado a hacerlo porque he acabado el juego hace un par de horas y aún estoy pensando en él. ¿No es esto lo mejor que puede regalarnos un videojuego? No limitarse a ser un entretenimiento temporal, sino transgredir las barreras lúdicas de la industria para formar parte de nosotros. Porque jugando a The Witcher yo me he sentido un personaje más de la Aventura. Me sentía como si Jaskier me estuviese contando el cuento más largo del mundo, pero el más entretenido a su vez. He recorrido las calles de Novigrado y he visto a sus gentes trabajar, llorar, buscar a sus hijos perdidos, beber en la taberna. He visto un festival de tetas en los burdeles de los barrios bajos, y escotes que quitaban el hipo en las mejores salas de las grandes Cortes de Wizyma. A fin de cuentas, The Witcher no me ha parecido en ningún momento un videojuego, sino una historia apasionante que me han permitido controlar y decidir su contenido y caminos. He tomado decisiones, he asesinado, perdonado, fornicado, engañado, comprado y vendido. He ayudado, traicionado, escuchado y amado. Es decir, ¿he vivido? Posiblemente. Una vida alternativa en la piel de Geralt de Rivia, el brujo protagonista de esta historia. Y creo que podría resumir toda la review que viene ahora en esta idea de la introducción, porque para conseguir esto hay que ser un buen juego. Pero también tiene defectos, detalles a mejorar, y es por ello que escribo la review. Porque para alabar todo hay que ser tan ciego como el que solo ve defectos. Todos tartamudeamos al contar una historia, ¿no es así? Dentro review, pues…
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EXPERIENCIA INMERSIVA
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Una de las cualidades de The Witcher 3 es su grandeza y la extensión de sus contenidos. Aparte de abrazar de forma gloriosa el concepto de “sandbox” (algo que pedía a gritos la saga), se han preocupado de dotar de elementos y detalles cada rincón de los escenarios. Así, nos encontramos desde grandes zonas verdes, con inmensos bosques llenos de bestias, hasta complejas ciudades con distintos distritos, todas estas zonas con un elemento común: Las Misiones y Contratos. Y es que, en The Witcher 3 es difícil decir “no sé qué hacer”, porque cuando no nos están saliendo misiones emergentes (algún pobre desgraciado con un carro roto, un cadáver con una nota, un cofre con un tesoro…) nos están mandando contratos de brujo, la inmensa mayoría con el mismo modus Operandi: Hay una bestia, nos dicen la zona, la investigamos con la visión de brujo (mejorada con respecto a The Witcher 2) y seguimos el rastro. Esto, que puede parecer monótono, se anima porque todas las misiones tienen su propio contexto, una especie de micro-historia dónde a veces debemos de estar atentos, ya que tomaremos decisiones que no solo marcan el devenir de esa historia…sino que puede que nos afecte a nosotros mismos en nuestra Aventura.
Bien es cierto que pasadas las horas y con el paso de los contratos, nos cansamos un poco de tener que seguir huellas de monstruos, y estamos pensando ya en matar a todo Dios directamente, pero siempre se nos intentará sorprender con un giro argumental, una traición…o simplemente un combate no esperado. Oro, experiencia y diversión son las motivaciones que nos moverán a cumplir estos contratos, además de las misiones secundarias que provocarán cambios en la línea argumental y en los finales del juego. Como es propio en la saga, estaremos todo el rato tomando decisiones, y aquí no es cómo en Mass Effect, dónde se nos deja bien clarito cuál es la buena o la mala. Aquí las decisiones y su moralidad dependerán de nuestra propia pericia a la hora de manejar determinadas situaciones, lo que eleva su importancia y la tensión a la hora de tomarlas.
El caso es que siempre estaremos ocupados mientras exploramos los inmensos y maravillosos escenarios a lomos de nuestro caballo (como único medio de transporte rápido) sin tiempos de carga más allá de los viajes rápidos o viajes entre “macro-zonas”, todos ellos muy rápidos, salvo los que se producen cuándo morimos. Esos si dan para un café. Y por si no fuera poco, se ha incluido un apasionante minijuego de cartas al estilo Final Fantasy mezclado con las famosas Magic que os robarán muchísimas horas. Así pues, a la profunda y larga campaña principal tenemos que sumarle estas tareas secundarias, contratos, puntos de interés en mapa y juego de cartas. ¿Abrumados? Si, esa puede ser la sensación inicial, pero luego veréis como echáis de menos tener más misiones, más de todo.

ROL, ACCIÓN, AVENTURA
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The Witcher 3 no es solo conversaciones y decisiones. Por muy pacífico y conciliador que seas, a las bestias se las combate cortándole la lengua, y no haciéndoles hablar, así que cuando llega la hora de desenfundar la espada comprobarás que luchar es casi tan divertido como ir al burdel. Geralt de Rivia se desplaza con velocidad, esquivar es una especie de danza elegante frente al rival y los movimientos de ataque se producen con fluidez. Súmale las clásicas Señales de la saga y podrás crear interesantes combos entre golpes rápidos, fuertes, fuego, escudos y posesiones de enemigos. Se ha añadido una ballesta a nuestro armamento que viene de perlas para combatir contra los enemigos voladores y nos ayuda muchísimo bajo el agua, así que la variedad la tenemos asegurada. Además, los combates se adaptan según la bestia a la que cazamos, por lo que según sea un Vampiro o un Necrófago deberemos llevar a cabo una táctica u otra, usar una espada determinada, una poción concreta… Los combates ganan en complejidad y hace que todo se vaya reinventando constantemente.
Como buen juego de rol, luchar y cumplir misiones nos otorgará experiencia que luego invertiremos en mejorar nuestras habilidades con la espada, las Señales y la alquimia (que puede ser inútil en modos de dificultad bajos, pero en los más altos es IMPRESCINDIBLE saber dominarla). La experiencia también marcará si podemos equiparnos con distintas armas o armaduras, lo que crea un complejo y desafiante sistema que nos hará estar constantemente cumpliendo misiones, cazando bestias y visitando herreros para que nos confeccione una armadura ideal. Eso sí, podrían haber diseñado un menú más accesible y veloz, porque uno puede perderse navegando entre armas, pociones y documentos. Y hablando de navegar, es un detalle muy positivo la posibilidad de usar pequeñas embarcaciones para desplazarnos por las zonas marítimas, aunque el manejo de los barquitos sea un poco ortopédico y simple (por pedir, ojalá hubiese sido como en Assasins Creed). De todos modos, estamos hablando de enormes escenarios con ambientaciones forestales, grandes nevadas, ciudades, poblados y mares navegables. Es increíble la belleza de los efectos de luz, las sombras, el movimiento de los arboles mecidos por el viento y el ciclo día-noche, las apariciones constantes de bestias, cuevas, zonas secretas, enemigos con un nivel superior al nuestro… Básicamente, se nos da un mundo entero a nuestra disposición para que lo exploremos cómo nos dé la gana.
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NUEVA GENERACIÓN… ¿TOTALMENTE?
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Hacemos un parón entre tanta bondad para criticar un poco las cosas negativas. Los escenarios son enormes, las tareas infinitas, los combates divertidos, las historias de las misiones molan… ¿qué hay de los gráficos y del comportamiento técnico? Pues hay cosas buenas y cosas malas. Los efectos de luz, los rostros en las conversaciones, el tamaño de los escenarios…estos elementos nos hacen ver por momentos la potencia de la Nueva Generación, pero luego nos encontramos fallos incomprensibles. La lluvia no está demasiado lograda, los movimientos de los personajes secundarios son un poco robóticos y existen algunos bugs que pueden afectar negativamente a la experiencia de juego. Alguna misión que no salta correctamente, alguna generación brusca de edificios, personajes que tardan en responder a las interacciones, y sobre todo, la sensación de que en los instantes finales del juego falla la épica contextual. Combatiendo en los instantes finales tenemos la sensación de que los escenarios están faltos de enemigos, que solo tienen 4-5 grupos reducidos dándose tortas sin saber muy bien por qué, cuando uno pide a gritos decenas de soldados o monstruos en pantalla. Mas efectos como explosiones o demás, no sé, el caso es que en los momentos necesarios la potencia del juego se reduce a intentar mover todo correctamente, sin preocuparse por los alardes que den más espectáculo visual.
Así, técnicamente es un constante “asombro-indignación” que nos hará deleitarnos con muchas cosas que serían imposibles de ver en anteriores consolas, pero seguimos viendo fallos que hemos visto en otros juegos de Ps3 o 360, lo cual no es del todo comprensible. ¿Si estamos en Ps4/Xbox One, por qué seguimos arrastrando esos automatismos en la programación? Sea como fuese, si bien no afecta exageradamente al juego, si es verdad que da un poco de rabia ver cómo el juego despunta en cosas complicadas (historia, diseño de misiones, combate) y luego flojea en detalle técnicos que se supone que la Next Gen debería de aniquilar.
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ENTRA POR LOS OJOS…Y POR LOS OIDOS
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Un apartado que sorprende muy gratamente en The Witcher 3 es el sonoro. A un doblaje al inglés excelente debemos sumarle una banda sonora impresionante, con temas épicos, sentimentales, ambientales y demás que harán las delicias de aquellos que reclaman una buena banda sonora en toda aventura medieval. Eso sí, aquí he de hacer una crítica muy personal. Si bien me encanta la selección de temas… ¡no hay ni un jodido momento sin música en el juego! En todo momento sonará alguna canción ambiental, que por muy bonita que sea, a veces llega a cansar. Y no solo es la repetición, sino que en ocasiones no se corresponden con el contexto de la acción. A veces estamos teniendo una conversación misteriosa con alguien en una cueva…y está sonando la canción que suena cuando jugamos a las cartas. Vamos a ver, así uno no se mete en situación, eh. Dejando esto de lado, todo está correctamente grabado, las voces pegan con los personajes y teniendo en cuenta las cantidades de líneas de diálogos que hay, el trabajo es de sobresaliente. Habrá quien pida un doblaje al castellano, pero para que lo hagan como en The Witcher 1…mejor me quedo con la versión original.
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¿LA HISTORIA FINAL?
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Yendo a lo importante, la historia principal de The Witcher 3 vuelve a quedar, por raro que parezca, en segundo plano mientras echamos las primeras 60 horas de misiones secundarias. A mí me ha vuelto a pasar, igual que en la segunda parte, que me interesaban más los contratos y las historias de las misiones secundarias que la propia campaña principal, a la cual por desgracia le faltan un par de momentos intensos. Tiene 3-4 misiones que son realmente impresionantes en cuanto a historia, espectacularidad y demás, pero el resto tienen mucho que ver con la temática de una novela. Me explico.
The Witcher es un videojuego, sí, pero su historia principal está narrada como una novela, con los mismos apartados de Actos, giros y núcleos argumentales. Son nuestras decisiones las que activan esos núcleos, que en ocasiones no parecen demasiado importantes, pero que a la larga son esenciales para conseguir determinados finales (3, nada de los 36 que decían los desarrolladores). ¿Es necesario haber jugado a los anteriores? No es totalmente imprescindible, pero sí muy recomendable. Hay muchas referencias a personajes, a acontecimientos pasados, y algunas decisiones que debemos tomar las haremos de mejor forma si sabemos qué ha pasado antes entre ambos personajes. Eso sí, se nos permite consultar un glosario de personajes dónde se resumen los acontecimientos que afecten a dicho personaje en el pasado, por lo que ayuda, aunque es menos “intensa” la experiencia.
La sensación con respecto a la historia principal es de que se nos van dando pequeñas migajas, muy separadas entre sí, sensación de que la Cacería Salvaje está muy desaprovechada y, sobre todo, de que el final no es todo lo bueno que esperábamos. Y es que, desde CD Projekt se nos aseguró que esta era la última aventura de Geralt, y como tal, esperábamos un final más redondo. Pero la realidad es que toda la calma que ha habido en las secundarias y en el 95% de las misiones secundarias, se desmorona en las últimas 4 misiones de la campaña, precipitadas, muy simples en desarrollo y sin apenas emotividad. Esto hace que el conjunto del juego se resienta, porque todo pintaba a final épico, a grandes sacrificios o combates, y la realidad es que en tres misiones finales vemos dos combates y una pequeña conversación. No existen decisiones finales, como en Mass Effect, porque aquí el pescado se ha vendido en pequeñas decisiones que hemos tomado durante el trayecto. Algunas de ellas un poco ilógicas para determinar el devenir de ciertos personajes, pero definitivas al fin y al cabo.
Así, es una pena que todo lo bien que se habían procurado cuidar los detalles al inicio, se estropee por un final insulso, carente de emoción y espectacularidad. ¿Hay una maldición para acabar trilogías como Dios manda?
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EN DEFINITIVA
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En conclusión, estamos ante una obra maestra que se ve lastrada por un par de fallos que lo alejan de la perfección. Una maravillosa ambientación, unos enormes escenarios con miles de misiones, secretos, tesoros, personajes y enemigos, acompañados por una soberbia banda sonora que a veces peca de repetitiva e inoportuna y rematado con una historia principal contada tranquilamente en su mayor parte…hasta que se nos precipita a un final débil y que se antoja . The Witcher 3 es uno de los tres mejores videojuegos que llevamos en esta generación, y sin duda, un juego que te marcará para siempre. Quedarás atrapado por sus personajes, sus diálogos y sus decisiones, por sus combates, sus mecánicas y su adictiva jugabilidad, viéndote obligado a devorar las más de 100 horas que te durará si decides hacer medianamente todas sus misiones. ¿Necesitas más motivos para comprarlo? Te daré dos: Hay tetas, muchas tetas, quizás demasiadas tetas. Eso sí, me veo en la obligación de transmitir una queja: ¿Por qué no hay más desnudos masculinos? ¿Geralt es en realidad un Ken? Seguiremos investigando.
The Witcher 3 es un Must Have en toda regla, compañeros. Sus defectos solo lo alejan de la perfección, la cual no existe…

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HASTA EL 1 DE SEPTIEMBRE
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