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Análisis de Assassin's Creed IV Black Flag
Mario V. Marco

¡Capitán al timón!

¡Hola otra vez! Antes de nada, os pongo aquí el enlace del vídeo-análisis que he realizado también para apoyar la review:

 

https://www.youtube.com/watch?v=1PrFZW8kBF4

 

Estoy empezando con el tema y todavía hay mucho que mejorar, pero si queréis ver otros dos (MGSVGZ y Flower) o leer el resto de los análisis escritos, están en el blog:

 

http://valloracgames.wordpress.com/

 

No me enrollo más, vamos con el análisis ^^

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Tras
el desconcertante final de Assassins Creed 3, Ubisoft nos trae,
como cada año, la nueva entrega de la saga de Asesinos contra Templarios,
aunque con una novedad argumental significativa: esta vez controlamos
al abuelo de Connor
, nuestro último protagonista, por lo que la época en la
que transcurre nuestra estancia en el Animus es anterior. Bienvenidos a
los turbulentos inicios del siglo XVIII, cuando la palabra libertad
encontraba su verdadero significado en el Caribe y en los piratas,
en el ron, las mujeres y la aventura.

 

Capitanes y empleados


Esta
saga cada vez guarda más similitudes con lo que fue la de Saw en su día, es
decir, entrega a entrega el argumento se va complicando más y
resulta casi imposible estar al tanto y enterarse de algo a los que no hayan
completado los anteriores o no los tengan recientes (y en ocasiones, incluso a
los jugones más acérrimos les cuesta recordarlo todo). Intentando no hacer
spoilers, dejémoslo en que la trama de Desmond Miles estaba necesitada
de un cambio sustancial
, de un nuevo rumbo. Y es precisamente lo que nos
proponen esta vez, nuevos rumbos. Con la diferencia de que ahora trazaremos los
nuestros en el gigantesco mapa abierto que es el Caribe, al timón
de nuestro Jackdaw, el barco del que casi se podría decir que es el
segundo protagonista de la historia.

 

El
principal es Edward Kenway, padre de Haytham y abuelo de Connor (o
Raque… Roquenaque… de Connor). Se trata de un personaje sin las
convicciones necesarias para llegar a ser un Asesino
: bebe, quiere una vida
sin responsabilidades y su sueño siempre fue el de echarse al mar y hacer
fortuna a merced de otros; al fin y al cabo, estamos en la era del
pirateo
. La historia comienza con algunos flashbacks en los que su esposa
Caroline muestra su rechazo a la idea de que Edward sea un corsario, pero para
él ésta es la única salida digna, y lo que pretende es dejar de
trabajar de sol a sol para sobrevivir y probar suerte en el mar
, volver
colmado de riquezas y vivir junto a su amada la vida que él cree que ambos se
merecen. Pronto nos encontraremos en mitad de una tormenta que nos lleva a
naufragar en una isla junto con el barco que queríamos asaltar, y allí
descubrimos a un Asesino que se ha vendido a los Templarios
. Poco después,
nuestro aprovechado y recién nombrado capitán se encuentra con las dos cosas
que van a hacer que su vida cambie para siempre: el uniforme del Asesino muerto
y ese “algo” que iba a entregar a los Templarios como regalo de bienvenida y el
barco donde este traidor navegaba, al que bautiza como Jackdaw. Sus dudas con
respecto a lo que tiene que hacer duran poco, y Edward Kenway parte
hacia La Habana, con intención de suplantar al renegado y sacar la mayor tajada
del asunto.


Eso
en cuanto al inicio de la aventura del que se convertirá junto a nosotros en el
terror de los mares, pero… ¿quién está en el Animus esta vez? Pues
bien, aquí el juego da un revés interesantísimo: las Industrias Abstergo, la
gran tapadera de los Templarios, tiene ahora una división que se dedica al
entretenimiento, a lanzar videojuegos al mercado. Se supone que el Assassins
Creed Liberation, aquel título de PS VITA, fue su primer éxito comercial, y
ahora buscan, con la tecnología Animus ya desarrollada, que sus empleados
indaguen en recuerdos y épocas de todo tipo para encontrar la trama de su
próximo videojuego. Y es aquí donde entramos nosotros, como empleado
anónimo de Abstergo Entertainment
 en busca de grabar imágenes y
secuencias para el bombazo del año. Decidme si no hay aquí ironía de la fina
con respecto a las críticas a Ubisoft por sacar un título al año y explotar la
saga. El caso es que en el presente controlaremos a este empleado en primera
persona, aunque pronto las cosas se vuelven… extrañas. Alguien a quien
no conocemos empieza a decirnos que pirateemos ordenadores
, que le demos
esa información. Y es aquí donde debo parar y deciros que si queréis saber algo
más os paséis el juego.

 

Este
es el planteamiento argumental de Black Flag
,
lo suficientemente distinto a los anteriores como para despertar el interés
perdido en las últimas entregas de la saga e introducir un gigantesco mapeado
en el que podremos abordar y saquear a placer. Pasemos ahora a analizar cada
apartado en los que descompongo las reviews: gráficos, sonido, jugabilidad y
diversión, duración y originalidad.

 

 

Juego puente, con detalles

 


Fue
uno de los primeros títulos en acompañar el lanzamiento de las consolas de
nueva generación y además también tuvo su versión en la antigua, por lo
que el apartado gráfico no sobrecoge del todo. Sin embargo, esto no
tiene por qué ser un aspecto negativo, y muchos de los defectos que
arrastraba la franquicia en la anterior generación se han visto
corregidos
. Por ejemplo, adiós a las ralentizaciones puntuales
(especialmente molestas en las sincronizaciones de atalayas o al haber muchos
enemigos a la vez en pantalla), que se han eliminado completamente y ahora el
juego va perfectamente fluido en todo momento.


Cambian
algunos aspectos más, como la vegetación, que en las nuevas
consolas es más natural y abundante, o los efectos climáticos,
sobre todo las tormentas y los aguaceros tan propios del Caribe, que trastocan
la ambientación de una manera totalmente drástica y verdaderamente impresionan.
Por lo demás, el modelado de los personajes es exactamente el mismo en
todas las versiones, y apenas hay efectos de humo y fuego tan notorios como
para que las diferencias sean palpables.

 

Sigue
habiendo detalles que no han solventado, como el que en los combates
cuerpo a cuerpo haya personajes que aparezcan en otro lado o que nos atraviesen
directamente, o algo de popping, mínimo, en los escenarios de mar abierto.

 

Pero son
nimiedades
, el juego en general luce muy bien, el mejor de la saga
hasta el momento
, y los gráficos cumplen con creces en su función, que es
la de sumergirnos perfectamente en la experiencia. El mar está muy bien
recreado, tal vez no tanto la estela que dejamos al nadar, y la climatología y
los cambios entre el día y la noche son espectaculares.

 

En
lo referente a las ciudades, visitaremos localizaciones como Nasáu, La
Habana, Kingston, etc.
 No son de una belleza arquitectónica como la de
la Florencia de la segunda entrega, sino ciudades más pequeñas que se integran
en la jungla que las rodea. Hay pocos edificios tan importantes y majestuosos
como en los otros juegos, pero el ambiente es correcto y hay suficiente
variedad de PNJs.

 

En
definitiva, para ver un Assassins totalmente pensado y diseñado para PS4 y XBOX
ONE tendremos que esperar al de este año, pero Black Flag puede
presumir de mostrar unos escenarios marítimos como pocas veces se han visto en
un videojuego.

 


Pocas cosas destacables en el
sonido

 


Hablemos
ahora del apartado de sonido: música, voces, efectos… La verdad es que sigue en
la misma tónica de siempre: cumple, pero no arriesga ni consigue
destacar en nada.


En
primer lugar, la música apenas sirve para acompañar, con temas que
pasan totalmente desapercibidos por lo genéricos que puedan resultar para
secuencias de acción y del estilo. La única melodía que recordarás, por ser en
mi opinión la mejor y la que más a menudo escuchas, es la del menú principal.
Han introducido algo curioso para amenizar las travesías en barco: las
salomas
, canciones que nuestra tripulación va cantando mientras navegamos y
que le dan el aire piratesco al asunto. Están bastante cuidadas y son lo
suficientemente numerosas como para no repetirse con demasiada frecuencia,
además de poder ser desactivadas si no nos gustan y al volver a activarlas
pasar a otra al azar.

 

En
segundo lugar, las voces vuelven a estar dobladas al español,
aunque tal vez carezcan de la fiereza y la rudeza que asociamos a los bucaneros
convencionales, salvo excepciones. Hay fragmentos que no están doblados,
como las ya mencionadas salomas o algunas de las grabaciones que encontramos
como empleado de Abstergo, que nos llegan en inglés. Los personajes que vuelven
a aparecer en esta entrega conservan sus habituales actores de doblaje y por lo
general es un trabajo notable.

 

Sin
embargo, y en tercer lugar, los efectos están ya más que reciclados de
otras entregas
. El entrechocar de aceros, las explosiones, los sonidos de
alarma… Todo nos sonará demasiado familiar a los que hemos jugado a toda la
saga, y no sin un buen motivo, pues no los han cambiado sino por encima desde
aquel ya lejano primer Assassins Creed.

Como
conclusión, no es el apartado por el que más destaca, y a pesar de
no estar nada mal, no merece una mención especial en el conjunto, simplemente
no lo deteriora.

 

 

Nos ponemos al timón

 


Llega
el momento de hablar de la jugabilidad y diversión. Controlando al capitán
Kenway en tierra, la cosa no cambia mucho con respecto a lo que ya
nos tienen acostumbrados en la saga, apenas hay innovación. Nos
movemos de edificio en edificio como siempre, nos camuflamos entre la multitud
o entre el follaje, contratamos mercenarios o señoritas para combatir o
distraer a los guardias y tenemos el arsenal de cachivaches propios de los
Asesinos: las dos hojas ocultas, dos sables (así prefiere luchar esta vez
nuestro prota), las bombas de humo… Lo único nuevo en este aspecto es que ahora
podemos mejorar al protagonista directamente desde el menú de desarrollo
 y
aumentar el tamaño de las bolsas de dardos, la munición o incluso el número de
pistolas que podemos llevar encima, hasta un total de cuatro. Estas mejoras se
consiguen con pieles de animales, así que la caza, que ya introdujo la tercera
entrega, vuelve a estar presente, aunque no de una manera tan predominante.

 

En
los combates, el sistema continúa igual
:
ataques, romper defensas y contraataques sincronizados. El juego arrastra el
mismo fallo desde el inicio de la saga: parece que los enemigos “esperen su
turno” para atacar muchas veces y ganar los combates sólo es una cuestión de
cogerle el ritmo a los ataques rivales. Se domina fácilmente y
desde el principio podemos enfrentarnos a prácticamente un ejército entero sin
sufrir daños. Tienen que mejorar en este aspecto, es evidente, pero
cada vez se me ocurre menos cómo podrían hacerlo.

 

No
obstante, sigue siendo divertido verte rodeado de enemigos y
acabar con ellos usando remates diferentes, intentando que no te hieran o
haciéndolo lo más espectacular posible.

 

Cuando
salimos del Animus, manejamos a nuestro empleado de Abstergo en primera
persona
, usando una especie de tablet que nos sirve como mapa y para
interactuar con otros dispositivos. Y es aquí donde reside lo novedoso,
tendremos que piratear desde cámaras de seguridad, a
servidores y ordenadores personales de otros colegas de trabajo. Lo hacemos
mediante tres sencillos minijuegos: una especie de laberinto
esférico, uno aritmético y otro que consiste en pasar un punto por distintas
calles virtuales con obstáculos, al estilo Frog. No es que hayan inventado la
penicilina, pero entretiene y pica para seguir pirateando, más
teniendo en cuenta que desbloqueamos así piezas de audio o de vídeo vitales
para comprender el devenir de la historia de la saga.

 

He
dejado lo mejor para el final: el Jackdaw y el CaribeNo
esperéis una navegación propia de un simulador
, pero tampoco una tan arcade
como más de uno podría pensar. Una vez al timón, reducimos o aumentamos la
velocidad con dos botones, es decir, quitamos o ponemos más trapo, desde estar
completamente varados a ir a velocidad de crucero por las inmensas aguas
caribeñas (hay desplazamiento rápido, para los que de leer esto ya les esté
dando pereza tanto mar). Lo bueno es que tenemos acceso al barco y a
casi la totalidad del mapeado desde el principio
, y que, salvo para entrar
en grandes ciudades, no hay tiempos de carga al pasar de controlar el
timón a soltarlo y llevar a Kenway
, por lo que podemos tirarnos al mar y
explorar islotes, haciendo que la sensación de libertad sea absoluta y del todo
gratificante.

 

No
somos la única embarcación
 que recorre los
mares, de hecho están plagados de navíos mercantes, goletas, galeones
españoles… y los podemos abordar todos. Cuando entramos en combate
naval (de nuevo, sin un solo tiempo de carga), elegimos los cañones que
vamos a disparar según enfoquemos la cámara con el joystick derecho
. Así,
desde proa lanzamos balas encadenadas que desarbolan y frenan a los barcos
enemigos, andanadas de cañonazos desde babor y estribor y tirando barriles
incendiarios desde popa. Contamos también con morteros, que utilizamos usando
el catalejo y apuntando directamente y con la capacidad de embestir a otros
barcos. Además, cuando demos en puntos clave del casco enemigo podemos utilizar
los cañones ligeros, que causarán graves daños en las zonas más desprotegidas.
Cuando hayamos reducido la vida hasta un determinado punto, podemos
abordar esa nave acercando la propia
: nuestra tripulación tira de garfios y
nosotros podemos llegar a nuestra pesa mediante cuerdas o trepando por su
mascarón; allí, hablarán nuestros sables y nuestras pistolas, debiendo cumplir
una serie de objetivos según sea la magnitud del barco abordado, y cuando los
cumplamos habrá acabado la batalla. Con el navío apresado podemos o
bien reparar nuestro Jackdaw, bajar nuestro nivel de búsqueda en el Caribe como
si de un GTA se tratase, o unirlo a nuestra propia flota una vez hayamos
avanzado algo más en el juego. Sea como fuere, obtenemos oro, tripulación y
materiales diversos, que nos servirán para venderlos en tierra o para mejorar
nuestro barco pieza a pieza.

 

Hablando
de las mejoras del barco, se consiguen juntando gran cantidad de
oro (principalmente lo ganaremos al abordar barcos especiales) y de materiales,
aunque los  niveles más elevados se conseguirán tras desbloquear planos
específicos que descubriremos con mapas del tesoro. Aumentaremos la tripulación
rescatando náufragos, abordando, contratándola en tabernas o rescatándola de
los guardias de las ciudades, en eventos aleatorios generados en las grandes
ciudades.

 

Hay
mucho más que decir, pero lo haré en los siguientes apartados: duración y
originalidad. Como conclusión, es endiabladamente divertido explorar
los mares y abordar a incautos
, aunque la mecánica del combate en tierra
debería conocer una revisión a fondo, pues es la misma que en toda la
franquicia.

 

 

El mar es tuyo hasta que te
canses de él


 

La
duración, el principal enemigo de las aventuritas de hoy día. Pues bien, en
Black Flag no estamos ante un juego corto en absoluto. Ir a por la
historia principal
, dividida en los acostumbrados recuerdos y con los objetivos
secundarios habituales que nos permiten conseguir la sincronización
completa, nos llevará más de veinte horas, explorando un poco y sin
entrar a fondo en las muchas tareas secundarias que incluye el título. Tareas
que duplican con creces la duración: conseguirlo absolutamente todo nos
puede llevar casi cincuenta horas
, cifra de la que a día de hoy sólo pueden
presumir los grandes sandbox o RPGs.

 

Tenemos
en primer lugar los clásicos coleccionables. Hay un sinfín de fragmentos
del Animus
 repartidos por todo el Caribe, no sólo en las ciudades sino
también en las pequeñas islas que podemos encontrar navegando. A estos se unen
también las salomas, partituras que van revoloteando por los
enclaves principales y que tendremos que alcanzar antes de que se vuelen y nos
toque esperar a que reaparezcan. Pero es que además hay infinidad de
cofres
, con reales y botín que se transforma automáticamente en la preciada
moneda dorada. Conseguirlo todo es una auténtica proeza, aunque descubramos su
localización exacta de la forma habitual: sincronizando atalayas,
que en esta entrega son por regla general menos espectaculares que en las
demás. Siguiendo con coleccionables, tenemos mensajes en botellas (no
podía faltar algo así) que nos irán desvelando parte de una importante trama.
Además, encontraremos mapas del tesoro que nos señalarán
ubicaciones en las que debemos excavar y descubrir así desde botín a planos
para mejorar el barco o los artilugios de Kenway. Por último, mediante una
serie de sencillos puzles podemos acceder a antiguas piezas
arqueológicas maya
, que nos servirán para abrir una misteriosa puerta…

 

Por
si fuera poco, tenemos tabernas que desbloquear en las cuales
nos revelarán información valiosa (como dónde se ha divisado un convoy de la
marina), misiones de asesinato que nos llevarán a blancos
terrestres o marítimos, misiones navales en las que tendremos
que hundir flotas, escoltar mercantes, etc. Sin olvidar las misiones de
los Asesinos
 propiamente dichas, en las que nos las veremos contra los
Templarios cara a cara.

 

En
el mar podemos capturar una serie de fuertes, que primero
cañonearemos desde nuestro Jackdaw y luego tomaremos al asalto junto a nuestra
tripulación. Tomar el control de estas fortalezas nos revelará la ubicación de
tesoros, secretos, barcos, zonas de arponeo y pecios de los alrededores (de
estos dos últimos hablo en originalidad). Por último, en cada esquina del
enorme mapeado nos cruzaremos con uno de los cuatro “súper barcos”,
auténticos desafíos para nuestra habilidad al timón, cada uno con su estrategia
única de ataque y puntos débiles. Contamos también con la flota Kenway,
compuesta por los barcos que hayamos ido capturando y que mandaremos a cumplir
misiones por todo el Caribe, al estilo de la Hermandad en otras entregas.

En
la actualidad, en Abstergo Entertainment, tenemos los terminales a
piratear
, con sus minijuegos e información relevante a desbloquear, y
además una serie de post-its que ha ido dejando por las
oficinas un personaje del que no diré nada por no hacer spoiler, pero en el que
se centra gran parte de la trama de esta última entrega.

 

En
definitiva, tienes juego para aburrir si te engancha a
completar todos los retos que ofrece, algo que no sería muy de extrañar, pues
la ambientación invita a ello y la mejora del barco es gradual y te pica para
que lo “tunees” al máximo y así hacer frente a los enormes cuatro barcos
finales. Cincuenta horas, que se dice pronto.

 

Pero
no sólo eso. Aparte de los trajes especiales que se pueden
conseguir cumpliendo determinados desafíos, no hay que olvidarse del multijugador.
Introduce pocas novedades con respecto a lo ya visto en la anterior entrega,
pero consigue enganchar si se le dedica el tiempo suficiente, haciendo que el
título prácticamente sea infinito. Han introducido una opción de crear
nuestros propios modos de juego o misiones
, que luego podemos compartir
online y jugarlos con más gente. Por lo demás, lo más atractivo sigue siendo el
modo en el que hay que camuflarse entre la multitud y esperar a nuestro turno
para asesinar al objetivo, una especie del gato y el ratón muy bien llevada a
la práctica y con diferentes personajes a elegir, ampliables mediante los
manidos DLC.

 

 

¿Qué hay de nuevo, viejo?


 

Hay
muchos que dicen que Assassins Creed es lo mismo de siempre. Bueno, sí y no.
Creo que el cambio más drástico se ha producido en esta última entrega,
donde el concepto de sandbox se ha ampliado y más de la mitad
del tiempo de juego nos lo pasamos navegando. Además, lo de Abstergo
Entertainment
 es un giro tan irónico y cargado de mala baba que hace
recuperar el interés perdido en la saga, en parte por culpa de estirar
demasiado las aventuras de Ezio y porque la tercera entrega no llegó a gustar a
todo el mundo.

 

Hay
muchos aspectos que no han cambiado nada y van necesitando otro enfoque,
como son el sistema de combate en tierra y el de “navegación” por edificios,
que lleva siendo el mismo desde siempre. Pero las novedades que introduce el
Jackdaw ayudan, y mucho, a insuflar vida a una saga que parecía estancada, por
no hablar de que parece que se ha dado carpetazo de momento a la trama de
Desmond.

 

Compartir
correrías, juergas y botellas de ron junto a Barbanegra o a Mary Read y
Anne Bonny
, entre otros, tiene un encanto difícil de superar. La sensación
de libertad, de tener ante ti un territorio enorme que explorar, es algo de lo
que empezaban a carecer los Assassins Creed, y que se ha recuperado con creces.

 

He
querido comentar aquí dos de los aspectos nuevos que más me han gustado: el
arponeo y la exploración de pecios hundidos
. Tenemos una gran variedad
de grandes monstruos marinos a los que arponear: tiburones
martillo, ballenas asesinas, ballenas blancas… y el minijuego en sí es bastante
interesante. Desde nuestro bote, que también podemos ir mejorando junto a la
calidad y cantidad de arpones, fijamos a nuestra presa y tratamos de clavarle
el arpón y de que nos arrastre. Es de lo más entretenido y gratificante,
a pesar de las críticas que se llevó en su día por diversas asociaciones de
defensa de los animales (que esto es un videojuego, señores).

 

Por
otra parte, ya avanzada la historia podemos hacernos con la campana de
buceo
 y descender hasta las profundidades marinas, donde se ocultan
grandes tesoros hundidos… y grandes amenazas, pues nos las veremos con
tiburones a los que evitaremos como a los guardias, escondiéndonos en
arrecifes, pero con la sensación de sabernos vulnerables y la
dificultad añadida
 de tener que controlar al Kenway también subiendo y
bajando de profundidad. Sin olvidar de que nos quedamos sin aire, claro.

Dos
añadidos que son totalmente novedosos y redondean todavía más este nuevo
enfoque de la saga de los Asesinos, que mucho me temo que va a ser
único
 y que nos tendremos que olvidar del mar en entregas posteriores.
Esto no tiene por qué ser malo, pero sí refuerza la sensación de que estamos
ante un juego único en la saga.

 

Además,
se agradece controlar a alguien no tan involucrado en los ideales de los
Asesinos, vivir el conflicto desde una tercera perspectiva: la
neutral, la de alguien que parece buscar solamente su interés personal de
lucrarse. Personalmente estaba cansado de grandes héroes que acaban
convirtiéndose en Maestres.

 

 

Conclusiones


 

Assassins
Creed cambia de rumbo y nos presenta una aventura que no va a tener igual en
toda la saga. El credo del pirata prevalece ante los de Asesinos y Templarios,
dándonos un nuevo enfoque. Gráficos pulidos con respecto a lo acostumbrado en
PS3 y con algún detalle a destacar, pero sin dejar de ser un juego puente. Una
banda sonora que no sorprende pero que no desvirtúa al título, al igual que el
doblaje. Surcar los mares nunca ha sido tan divertido, y con las novedades y
coleccionables, nos puede durar la friolera de cincuenta horas.

 


Gráficos: 78. Corrige
la mayoría de defectos habituales en la saga en la anterior generación y se
permite mostrar algún detalle next gen, pero sigue tratándose de un juego
puente.


Sonido: 67. La
banda sonora acompaña, sin más. El doblaje al español es bueno y no desmerece
el conjunto que conforman los demás apartados. Los efectos son los mismos de
siempre.


Jugabilidad y diversión: 85. Pese a que necesita algunos cambios de mecánicas, ponerse al timón
del Jackdaw es una verdadera gozada, así como explorar y piratear todo el
Caribe. Sigue siendo endiabladamente divertido.


Duración: 91. Ir
a saco nos llevará sobre las veinte horas, pero si queremos profundizar y
terminar todas las tareas secundarias, la cifra asciende a cincuenta. Pocas aventuras
del estilo dan tanto, y no hay que olvidar el multijugador.


Originalidad: 83. Tras
el final de la tercera entrega, no quedaba claro qué iban a hacer en adelante,
y lo han resuelto perfectamente. El mar abierto, el Jackdaw, los arponeos y el
buceo. Cambios que le han sentado muy bien, haciendo una entrega única.
 

  

NOTA FINAL: 81 

 


Lo
mejor:

-Cómo
han resuelto la continuidad de la saga.

-El
Jackdaw y el Caribe son tuyos.

-Una
duración muy por encima de la media.

 

Lo
peor:

-Ciertas
mecánicas necesitan un cambio.

-La
banda sonora pasa sin pena ni gloria.

-Si
no te llama lo de navegar, quizá no te guste.

 

 

 

 

Espero que os haya gustado y espero vuestros comentarios y sugerencias, como siempre ^^ Intentaré responder a todas. ¡Un saludo!

 

81

Muy bueno

Lo mejor

Lo peor

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