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Crítica de Star Wars (La guerra de las galaxias) Episodio I: La Amenaza Fantasma (1999)
Javerit

El cenit de una época

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Creo que en 2017 es muy difícil analizar esta obra cinematográfica sin observar el contexto social e incluso hasta político de su estreno y a su vez el panorama actual, dónde la película es incomprendida. 1999, finales de los noventa. Es un buen momento para Europa occidental y Estados Unidos. Un japonés llego a escribir, tras la caida de la Unión Soviética, que era "El fin de la Historia"‘, confiado en que el capitalismo se había demostrado todopoderoso y poco menos que la cornucopia de la abundancia.  Todo guay, y en grandes envases de plástico. En esa edad dorada del blockbuster, un año antes del lanzamiento del episodio I, en España el godzilla de Roland Emmerich inundaba los centros comerciales que proliferaban como setas en los tiempos de la burbuja. Aquella del 98 firmada por Emmerich  fue la primera vez que fui al cine, con 4 añitos.  Un dato: ni aquel cine del 98, ni la otra sala en que vi posteriormente La amenaza fantasma existen ya. 

Hay que entederla: es inequívoca hija de su tiempo, la cinta está flagrantemente impregnada de ese optismismo colorista que caracterizó la venida del nuevo milenio que se avecinaba (o que amenazaba como un fantasma acechante) a la vuelta de la esquina. Cuando ves "La amenaza fantasma", ves una fantástica  obra de fantasía, algo obstentosa, que vive en algún lugar entre el cuento de hadas y la opera, quizá Turandot. Las precuelas. Son el culmen audiovisual de la sociedad pre-11s. Ese alarde de pomposidad de las precuelas es explicito aquí, con los suntuosos palacios, la reina y su corte; y llega en el episodio II, que aunque se estreno en 2002 se rodó en el 2000, a ser directamente un anuncio de signal, con unos protagonistas descaradamente muy guapos (algo que por algún motivo está hasta mal visto hoy en día ).  Este es el primer punto por el que hoy chocan al habitante de 2017. Su opulencia, de la que entonces, tal vez por creernos participes, fuimos complices con una sonrisa al admirarlas, hoy llega incoscientemente a irritar.

 

Sin embargo, a mí me sigue resultando fascinante. La alucinante estética futurista-renacentista de Naboo, el planeta culto e idealista; cuya invasión, por parte de máquinas sin sentimientos enviadas por la resultadista Federación de comercio, protagoniza la película. Pero hemos llegado al segundo punto: si lees críticas de la película, apenas se repara en Naboo. Me recuerda a cuando en el episodio II, los archivos de la orden jedi niegan la existencia de Kamino, pese a las evidencias de su fuerza gravitatoria.  A pesar de que Lucas revistió de una gran fuerza artística y un innegable atractivo visual el que para mí es el mejor y más interesante mundo de ficción creado por el cine jamás, parece que nadie se ha (querido dar) dado cuenta de que está ahí. Es como si sus mentes cerriles filtrasen la película y en su propio montaje tan solo viesen a Jar Jar, una postal de Túnez y un tipo raruno haciendo capoeira. A nadie parece importar el planeta en torno al cual gira la trama; ni su reina que toma las decisiones que mueven la película, Amidala, y que al final tiene su buena dosis de heroína de acción intrépida. Sí: el otro problema que tienen los youtubers de turno, aparte de la tonalidad rococó que ya no se lleva, se llama misoginia.

Curiosamente, la obra de Lucas narra un poco eso: la transición de una utopia que está  en poética armonia con la naturaleza, un matriarcado con el mito de la Diosa encarnado en Amidala, hasta degenerar en el régimen gris y militarista del canciller Palpatine. Además, el que las precuelas se vean demasiado modernas como para resultar creibles antecesoras de la trilogía clásica, no solo no es un problema, sino que les confiere otra lectura: el mero paso del tiempo no hace que avancemos; es más, existen amenazas fantasmas, latentes, fuerzas oscuras que rompen con el progreso y el bienestar social, y nos hacen retroceder en libertad, cultura o igualdad. Una valiosa lección, y un transfondo mucho más rico y trascendental que el que quienes se quedan en la anecdóta pueden ver.

100

Obra maestra

Lo mejor

-lo moderna que se ve, 20 años después de su rodaje. Las precuelas inventaron el cine actual.
-La estética, la magia

Lo peor

-Por poner una pega, la parte del desierto tal vez se hace un pelín larga

Críticas de HobbyConsolas

    Star Wars I La amenaza fantasma - Crítica

    Veintidós años después de dirigir La guerra de las galaxias, George Lucas se volvió a poner detrás de las cámaras para "resucitar" su universo. Le bastaba muy poco para reventar la taquilla (superó los mil millones de dólares de recaudación) pero se movía en el terreno peligroso de contentar a todos los fans. Quince años después, se puede decir que salió del trance bastante airoso. A mí ya me había convencido con el primer tráiler (que repetí una y otra vez, con una copia grabada en el interior de un cine) ¿Por qué? Pues porque aparecía Yoda, porque se escuchaba "Anakin Skywalker, te presento a Obi Wan Kenobi"  y por

    Hobby

    90

    Excelente

    Lo mejor

    Darth Maul, la carrera de vainas y volver a Tatooine.

    Lo peor

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