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Análisis de Castlevania Lords of Shadow 2
Mario V. Marco

Dientes largos y sangres que llegan al río

Los
españoles de Mercury Steam consiguieron hace unos años algo que la mayoría de
los fans de una saga de tal calibre creían imposible: resucitar Castlevania. Nos trajeron una aventura al nivel de las grandes
producciones y que supo cautivar y enganchar tanto dentro como fuera de
nuestras fronteras. Hubo algunos detractores, sí, como en todo, pero en general el primer Lords of Shadow fue
un gran éxito
 en críticas, gracias a una dificultad desafiante,
puzles, tremendo diseño de personajes y enemigos, banda sonora, diversidad de
mapeados, historia…
 y ese final que nos ponía a todos los dientes más largos que los
de nuestro condenado Gabriel Belmont.

 

Ése
es precisamente el principal rival a batir de esta secuela (que no es tal,
estando Mirror of Fate como puente entre las dos), que el original puso un
listón a una altura difícil de superar. A título personal, estamos ante un gran juego y un muy digno colofón a esta reinvención de la saga,
pero la primera parte fue mejor. Me iré explicando a lo largo del análisis,
vamos a ello.

 

 

Un alma condenada

 


En el prólogo se nos explica lo ocurrido hasta el
momento
, tanto en LoS como en MoF, por si nos
hemos perdido este título original de 3DS. Al final de lo ocurrido en la
primera parte, nuestro protagonista, Gabriel Belmont, pasa a convertirse en
Dracul, el Príncipe de las Tinieblas, el Dragón, el Drácula de toda la vida, vamos. Con la pérdida de su esposa
Marie atormentándolo durante siglos, el héroe caído en desgracia ve pasar las
eras del hombre desde su castillo, dejando que sus criaturas siembren el terror
sobre la Tierra, ajeno a la compasión y al destino de una humanidad tan
desprovista de la gracia de Dios como lo está él mismo.

Satán, derrotado, urde planes de venganza y conquista
desde el Infierno
 mientras una terrible maldición marca el destino del linaje Belmont, condenado a luchar contra Drácula hasta derrotarlo.
En MoF se cuentan los hechos de cómo Trevor, el hijo que Gabriel y Marie
tuvieron y que la Hermandad de la Luz adiestró y trató de ocultar a ojos de su
padre, intenta vencer al Vampiro, fracasando y muriendo a sus manos para luego
quedar maldito y como él y convertirse en otra criatura de la noche: Alucard
(también se nos contaba la historia del hijo de éste, Simon Belmont, aunque no
tiene demasiada importancia en esta secuela). Entre Alucard y Simon consiguen vencer a
Gabriel, pero no para siempre
,
por supuesto.

 

Drácula despierta en la era moderna, tras siglos de letargo, en lo que era la secuencia
final del primer título. Zobek, antiguo aliado-enemigo, ayuda a un decrépito
Príncipe de las Tinieblas a recomponerse y recuperar parte de su antigua
fuerza. Nuestro antiguo mentor acude a nosotros aludiendo que somos los únicos
capaces de detener
la venida de Satán a la Tierra
:
los acólitos se están reuniendo y están preparando la invocación del ángel
caído. Sólo Drácula, con sus poderes totalmente restablecidos, será capaz de
detenerle. A cambio nos ofrece lo que nuestro atormentado paladín caído lleva
ansiando toda la eternidad: el descanso eterno, la muerte. Zobek posee el Vampire Killer, el látigo con forma de cruz que empuñábamos en el
primer juego y el único arma capaz de acabar con el Dragón.

 

Este
es el planteamiento argumental de LoS 2, complejo y lleno de matices. En los
primeros compases del juego se detiene a explicarlo y a dejar que lo
paladeemos, preparándonos para lo que va a venir. Desafortunadamente, cuando
parece que la historia está cogiendo ritmo… se acaba. No voy a hacer ningún
spoiler, sólo constatar que el cambio de ritmo es tal que parece que las últimas horas del argumento
están hechas a matacaballo
. En fin, que huele a
que los DLC van a ser bastante necesarios para redondear el argumento.

 

 

Presente y pasado

 


De
modo que la acción transcurre en la edad contemporánea, en la ciudad Castlevania, levantada sobre los
cimientos del destruido castillo de Drácula: coches, metro, edificios,
laboratorios… de primeras choca el cambio tan brusco con respecto a los bosques
e interiores de la primera entrega. Pero no sólo nos ceñimos a esta época, sino
que nuestro protagonista se ve transportado, por razones que explican casi al
final, a su
castillo
. Las visiones de un Trevor de niño le
guían a través de los salones, mazmorras y otras localizaciones del vasto reino
que antaño conformaban sus dominios, plagado de toda clase de criaturas que en
su día sirvieron a Drácula. Parece que la maldición se extiende al castillo y no nos deja abandonarlo, torturándonos para que
volvamos a él y nunca abandonemos a nuestra particular legión de esbirros.

 

Así,
nuestro objetivo en el presente es acabar con los acólitos que preparan la venida de Satanás, desbaratando sus
laboratorios y cuarteles generales. Y en los recuerdos o idas de olla de
Gabriel, recordar
nuestra antigua fuerza
 y
escapar del castillo, con un aire más íntimo y centrado en el personaje.

 

Al
principio no podemos alternar a voluntad uno y otro “plano”, pero más adelante se nos permite cambiar entre el
presente y el pasado
 desde distintas zonas del mapeado. Iremos
desbloqueando las armas y poderes de Gabriel en el castillo y las traeremos de
vuelta al presente.

 

Me
gustaría poder decir que todas las piezas encajan a la perfección, pero la
verdad es que no, quedan algunos cabos sueltos que, si bien podemos interpretar por nuestra cuenta,
no se explican. Y es una lástima, porque la ambientación es todo un lujo y la
historia realmente enganchaba, pero en mi opinión no han sabido cómo tratarla
al final de la trilogía.

 

 

Gráficos de final de generación

 


Estas
consolas ya no dan más de sí y hace
tiempo que se ha alcanzado el techo gráfico
,
con títulos como el último GTA, Beyond, etc. LoS 2 saca pecho y luce de
maravilla, sobre todo en diseño
de personajes y enemigos
, como en la entrega
pasada. Sí que es verdad que no hay tanta variedad y que sólo puede presentar
variaciones en el castillo, porque en la ciudad nos enfrentamos casi siempre a
tres o cuatro tipos de enemigo, con variaciones (hay incluso robots acorazados
en plan mechas, una locura para el hater de a pie).

 

Los escenarios están muy bien diseñados y detallados, sobre todo en el pasado. Sin embargo, no hay tanta variedad como en el primero, por razones obvias: nos movemos
sólo en una ciudad (y encima de noche, claro, no creo que Drácula se pusiera a
brillar como otros vampiros de palo de hoy día a la luz del sol) y en los
interiores del castillo salvo en un par de zonas de tránsito en que atravesamos
un entorno nevado o un jardín.

 

Mención
especial para los
jefes finales
, algunos tan grotescos que casi invitan
a la risa floja (aunque faltan más enemigos colosales, la verdad), y a los efectos de los ataques de
Drácula
. Se recrean también con el uso de la sangre para todo, desde activar mecanismos o incluso atacar (el látigo
no deja de ser un chorro de sangre que se moldea a voluntad). Hay que advertir
que se trata de un juego muy gore, con algunas escenas que pueden chocar a más
de uno: mutilaciones, decapitaciones, cuerpos que revientan… os hacéis a la
idea.

 

Un
muy buen nivel en tónicas generales, aunque no llegue a rivalizar con otros
juegos como TLOU, sólo lastrado por los pocos escenarios que tenían cabida
argumentalmente hablando.

 

 

La música como una extensión
del personaje

 


Los
que hayáis leído algún análisis mío con anterioridad sabréis que soy muy
aficionado a las bandas sonoras de los videojuegos y que les doy mucha
importancia a la hora de puntuarlos, tanta como la de cualquier otro apartado.
Y he de decir que el trabajo de Araujo me ha sorprendido muy gratamente, tal vez porque no esperaba nada fuera de lo común.

 

Salvando
un par de temas del presente, el
nivel de la banda sonora es altísimo
.
Cortes que irradian una nostalgia y una melancolía que sirven para terminar de definir a un personaje tan complejo como este nuevo Drácula que han creado.
Desde melodías recargadas que casan a la perfección con la ambientación gótica
del castillo a otros temas más épicos y movidos para los combates y los
enfrentamientos contra los jefes. Hacía mucho tiempo que una banda sonora no me
gustaba tanto, logra que sintamos empatía por Gabriel y nos metamos más si cabe
en su piel. Los
pelos de punta
.

 

En
lo tocante a las voces, repiten
los actores de doblaje
 del
primer juego y mantienen la apuesta, todo destila un tono muy profesional y no
desentona ninguna de las voces, como sí suele ocurrir en gran parte de los
títulos. Se puede notar cómo la voz de Gabriel ahora incorpora un tono de
insolencia y hastío que en el primer juego no tenía. Hay unos cuantos diálogos
que realmente consiguen emocionar.

 

Y
en lo referente a efectos,
todo está igualmente cuidado
.
Los chasquidos de metal contra carne, los mordiscos con los que rematamos a los
incautos que osan plantarnos cara, el hielo y el fuego de nuestras armas… Nada
que decir en su contra en este aspecto.

 

Soberbio apartado sonoro, de verdad, echad un vistazo si podéis a algunos de
los temas en YouTube antes de jugarlo (si habéis completado el primer juego y
sabéis de qué va todo), cerrad los ojos y simplemente gozad. Dying for a drop of blood y
Dracula’s theme, no digo más.

 

 

Controlando al Príncipe de las
Tinieblas

 


Llegamos
al meollo del asunto, la
parte jugable
. La mecánica de movimiento y combate es
una depuración de las ya vistas en  LoS. Según vamos desbloqueando partes
de la ciudad y del castillo podemos movernos con mayor libertad por ellas, saltando por las cornisas y
trepando
 como si de un Uncharted se tratase, sólo
que aquí podemos pulsar un botón para que nos muestre los salientes y el
itinerario a seguir, haciendo de estas fases un trámite más que otra cosa.

 

En combate tenemos tres armas, cada una con sus técnicas propias aunque muchas de
ellas se ejecuten con la misma combinación de botones. Así, contamos con el látigo de sangre, la espada
del vacío y las garras del caos
El látigo es la estándar y la mayor parte de sus combos son herencia directa de
la primera aventura, empuñándola no gastamos recursos y sirve como arma
todoterreno. Para usar las otras dos tenemos dos barras (que rellenamos
acertando muchos golpes y no recibiendo ninguno o en “fuentes” ubicadas por los
escenarios), la azul para el vacío y la roja para el caos. Con la espada podemos usar ataques elementales asociados al hielo
para así ralentizar o congelar enemigos y, sobre todo, sirve para recuperarnos la vida con cada impacto que realicemos. Las garras son unos guanteletes con el poder del fuego, muy
útiles para
devastar armaduras
 o asestar los golpes
más dañinos. Cambiamos de una a otra con un solo botón y podemos hacerlo
durante los combos, con lo que las
posibilidades son muy numerosas y podemos fliparnos de lo lindo
 a nada que vayamos aprendiendo a ejecutar los
distintos movimientos.

 

Estos movimientos, o técnicas, se compran desde
el menú con
puntos de experiencia
 que vamos acumulando
al matar enemigos o destrozar mobiliario variado a lo largo de los mapas:
bidones, cajas, mesas, lo que se nos ocurra. La principal novedad no es que
podamos comprar y mejorar estos combos, sino que cuanto más los usemos vamos llenando su nivel de
maestría
, aplicándolo al general del arma cuando
esté completo. Así, si usamos, por ejemplo, tres combos en concreto muchas
veces, antes los podremos sumar al total de maestría del arma en cuestión,
consiguiendo que todo haga más daño. Este sistema nos invita a explorar todas las posibilidades
de combate
 que el juego ofrece y no limitarnos a
ganar siempre con las mismas mecánicas, aunque funcionen de sobra. Aumentar las
maestrías y desbloquear todas las técnicas lleva su tiempo y exige revisitar muchas zonas para
volver a combatir enemigos.

 

Aparte,
tenemos diversos poderes que vamos desbloqueando a lo largo de la trama:
podemos tirar
dagas
 de sangre, de hielo o de fuego según el arma que
equipemos en ese momento o convertirnos
en niebla
 un corto periodo de tiempo para evitar
los ataques enemigos. Sin olvidar los objetos que obtenemos al ganar combates o romper contenedores,
que van desde las clásicas pociones de vida, a las de magia de vacío y caos, un dodo que nos muestra tesoros ocultos en el mapa, el clásico reloj de arena para
ralentizar o transformarnos
en dragón
 (es una secuencia, tristemente no lo
controlamos) y realizar un ataque devastador contra todos los enemigos. Hay de
todo.

 

Los
depósitos de vida, vacío y caos los vamos expandiendo según encontremos por los
escenarios unos
contenedores con gemas
 para
cada elemento. Cuando encontramos cinco, nos sube el medidor correspondiente,
muy en la tónica de lo visto en los God of War y similares.

 

Los combates son bastante numerosos y
se resetean cada vez que entramos y salimos de las zonas. Quizá no tan exigentes
como en el primer Castlevania (recomiendo ponerlo en difícil si
queremos una dificultad acorde a la normal del primer LoS), pero igualmente
basados en un sistema
de contraataques y alternancia de golpes y armas
 para cada enemigo. La pega es que no tenemos un botón para fijar
enemigo
 y alguna vez puede volverse caótico un enfrentamiento,
con rivales que no se sabe muy bien de dónde han salido o si los teníamos o no
tan cerca, pero bueno, es cuestión de acostumbrarse y aprender a controlar la cámara, que ahora es libre.


Contra
los jefes finales se nos obliga a devanarnos los sesos y adaptar
nuestras mecánicas de combate a las suyas, siendo con diferencia los mejores momentos de la aventura. Personalmente eché de menos alguno tan
colosal como los titanes de la primera entrega, pero sí hay unos cuantos que
están a muy bien nivel y realmente se disfrutan. Si esperáis un reto de verdad,
no lo pongáis en normal o no los encontraréis tan desafiantes.

 

Como
añadido y novedad, han incorporado algunas zonas de sigilo en el presente. Sí, habéis oído bien. No son
demasiadas y vienen a sustituir a los acostumbrados puzles (hay alguno pero es
demasiado simple). En ellas, nuestro temido Drácula se transforma… en rata. En manada de ratas, mas bien. En esta forma buscaremos
caminos a través de conductos de ventilación y similares, esquivando cables
pelados y demás peligros mortales para alguien que ha derrotado a Satán. Sí,
exacto, no me han gustado nada. También poseeremos enemigos para superar controles de seguridad o usaremos la forma de niebla para pasar a través de puertas y rejas, y enjambres de murciélagos para aturdir. Es un añadido que no se entiende y que
en general no
aporta demasiado
. Todo para esquivar a unos guardias
enormes que nos matan de dos disparos y no podemos ni atacarles. Pero cinco
minutos atrás nos hemos cargado a una legión de esbirros del diablo nosotros
solos. En fin, que bien podrían
haber ideado más y mejores puzles
 en
lugar de meter estas fases de sigilo.

 

Pero
bueno, no
enturbian el resultado general
,
que es más que satisfactorio. Al poco de ponernos a los mandos sentimos el poder de Drácula y la brutalidad con la que despedaza a sus rivales,
con remates en los que las mordidas al cuello están a la orden del día. Nos
movemos de una forma bastante ágil por los escenarios y no hay mayores
problemas en ese aspecto.

 

Lo
que sí perjudica algo a la experiencia son los periodos de carga, camuflados en escenas de ascensor o zonas de
limpieza al cambiar de una zona a otra, que cortan el ritmo de la aventura
ligeramente y llegan a cantar bastante.

 

Por
último, tenemos una tienda en la cual podemos gastar nuestros puntos de
experiencia para comprar objetos, arte o mejoras de medidores en lugar de en
técnicas, de manera que siempre va a haber motivo para volver a luchar.

 

 

La tan temida duración

 


El
juego se termina en unas doce-catorce
horas
, lo cual viene a estar dentro del
promedio a ofrecer por esta clase de aventuras. De todas formas, al terminarlo
por primera vez se desbloquea
la dificultad más alta
 y
ni de lejos habremos encontrado todas las mejoras, subido todas las maestrías
ni comprado todas las técnicas, por lo que es bastante rejugable.


Además,
en la tienda o dentro de contendedores rompibles encontramos dibujos y bocetos que
podemos visitar luego en la galería. Hay cuatrocientos en total, que se dice pronto, y son de muy buena calidad, por
lo que son buen aliciente para alargar la duración del título.

 

Contamos
también con otra clase de contenedores, aparte de los de las gemas de aumento
de medidores, que nos proporcionan acceso a desafíos de combate, accesibles desde el menú. En ellos tendremos que
hacer frente a multitud de enemigos o ganar siguiendo unas reglas o desventajas
determinadas. También un complemento habitual en el género.

 

El
punto negativo es el que comenté al principio: la historia parece estar rematada deprisa y
corriendo
. Al principio abundan las escenas
argumentales explicativas, sobre la mitad del juego se espacian más… y de
repente llegas al final como sin querer. No me ha gustado el remate que han
puesto a la historia, más teniendo en cuenta que al mes de salir ya va a tener
el primer DLC, justamente protagonizado por Alucard, personaje totalmente
desaprovechado
 dado lo que podía ofrecer. Hay pocos
secundarios y están tratados de mala manera, despachados con demasiada rapidez
para todo lo que podían dar de sí y todos esperábamos.

 

Veremos
qué nos depara el contenido descargable, aunque la duración entre en la media.

 

 

Si algo funciona, no lo
cambies mucho

 


La
originalidad de esta entrega estriba en la sensación de tener un mundo más abierto, al estilo de un Darksiders, por ejemplo, en lugar de
la división en capítulos de la anterior. Esto nos invita a revisitar escenarios
y descubrir en ellos secretos gracias a nuestros nuevos poderes, a volver a
explorar los mapas destrozando mobiliario para encontrar arte y recolectar
experiencia. El que la
cámara sea libre
 también ha sido un
cambio a favor, así como las
novedades en el sistema de maestría
.
Las distintas fases de escalar y saltar salientes no se hacen pesadas y el mimo por el detalle sigue
ahí
, como por ejemplo en las entradas que
vamos encontrando para el diario: de ubicaciones, monstruos y personajes, notas
de aventureros…

 

Los
cambios a peor han sido la
reducción de puzles y su sustitución por las insulsas zonas de sigilo
, que verdaderamente no se explican.

 

 

Conclusiones

 


La saga Lords of Shadow cierra con esta última
entrega, notable aunque no al nivel de la anterior, tal vez por las
expectativas creadas y por el listón tan alto que puso. Muy digno a nivel
gráfico y artístico, sobresaliente en su banda sonora y bastante rejugable para
exprimir todos los extras que ofrece, que no son pocos. Esperábamos más para el
cierre argumental de la historia, pero lo que es indudable es que si
disfrutaste con el primero, con éste lo harás también. Realmente te metes en la
piel de Drácula y es impagable disfrutar de la aventura desde este lado.

 

Gráficos: 87. A
un muy buen nivel en términos generales, aunque se echan en falta mayor
variedad de escenarios. Gran diseño artístico.


Sonido: 93. Impresionante
trabajo del compositor Óscar Araujo, para nada esperada una tan buena calidad.
La música acaba de definir al personaje y casa perfectamente con la atmósfera
del juego.


Jugabilidad y diversión: 82. Es una gozada combatir como Drácula y el sistema
está muy bien pulido. Engancha y te insta a seguir avanzando, aunque haya
mecánicas que se hayan perdido y otras que directamente se podía no haber
metido.


Duración: 72. La
aventura dura unas trece horas, depende de cada uno si rejugarla o no, aunque
el juego ofrece extras para hacerlo. Ritmo bastante irregular.


 

Originalidad: 66. Cambios
como la maestría son bienvenidos, aunque las zonas de sigilo, no. Sigue la
línea marcada por su antecesor y no arriesga demasiado en su planteamiento.

 


NOTA FINAL: 80.

 


Lo mejor:

-Ponerse
en la piel de Drácula  y sentir su poder en combate y su carisma.

-Una
banda sonora para quitarse el sombrero.

-Muy
buen apartado artístico.

 

 

Lo peor:

-Historia
irregular y con lagunas.

-Mecánicas
nuevas prescindibles y supresión de otras que funcionaban.

-Poca
variedad de escenarios.

 

 

Me
gustaría añadir algo más, a carácter personal. He visto la polémica que ha
generado este título en concreto, sobre todo con el tema de las notas, y he de
decir que no puedo entenderla. Bajo mi punto de vista no está a la altura del
primero y tiene sus fallos, pero engancha y sabe divertir de unas maneras que
le pediríamos a cualquier juego de cinco estrellas. En cualquier caso, es un
juego notable y no puedo llegar a comprender cómo en algunos medios se le ha
llegado a suspender directamente, con notas pésimas y no demasiada
argumentación.

Mi
recomendación es que lo probéis si os ha gustado el primero.

 

 

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Muchísimas gracias por leerme y recordad que en el blog
tenéis estos análisis y algunos gameplays para apoyarlos:

http://valloracgames.wordpress.com/

 

Aquí los enlaces a mis demás reviews en la web:

 

Battlefield
4, PS4:

http://www.hobbyconsolas.com/videojuegos/opiniones/guerra-sube-nivel-62…

 

Comix Zone, Mega Drive:

http://www.hobbyconsolas.com/foros/index.php?topic=30103.0

 

Beyond: dos almas, PS3:

http://www.hobbyconsolas.com/videojuegos/opiniones/vida-jodie-62704

 

Final Fantasy IX, PSX:

http://www.hobbyconsolas.com/videojuegos/opiniones/juego-que-regresar-63321

 

League of
Legends, PC:

http://www.hobbyconsolas.com/videojuegos/opiniones/bienvenidos-grieta-i…

 

¡Un abrazo! Contestaré cada comentario si lo veo a tiempo, gracias.

80

Muy bueno

Lo mejor

Lo peor

Análisis de HobbyConsolas

    Análisis de Castlevania Lords of Shadow 2

    Con PS3 y Xbox 360 en la “recta final” de sus días de gloria, más de uno pensará que ya está todo dicho, que no hay lugar para la sorpresa tras haber visto nacer barbaridades técnicas como la serie Uncharted, The Last of Us o Gears of War. Pero no es cierto. El talento y la habilidad de algunos equipos siempre han permitido encontrar triquiñuelas que llevan un poco más lejos un hardware, a priori, ya obsoleto. Ese también está siendo el caso de esta generación, tal y como demuestra Castlevania Lords of Shadow 2, que como bien nos dijo Enric Álvarez en la entrevista de la semana pasada, resiste la comparación

    Hobby

    95

    Excelente

    Lo mejor

    El sistema de combate es muy satisfactorio. Técnicamente bestial. La historia engancha a lo grande.

    Lo peor

    Fallitos de cámara, algunas mecánicas poco pulidas o alguna zona en la que se dispara la dificultad.

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