Imagen de perfil de Rudyard
Análisis de Bioshock Infinite
Rudyard

Por encima del bien y del mal

 

Hacen falta más juegos en la industria como Bioshock Infinite. Hacen falta más juegos que tengan un diseño de producción tan sencillamente fabuloso, una música tan cuidada y un interés tan grande por dotar a un juego de una ambientación tan detallada, interesante y emocionante como la de este título. Hace falta que las empresas den a sus equipos de programación el tiempo, la paciencia y la financiación para que gente como Ken Levine pueda dar rienda suelta a toda su creatividad, porque el resultado garantiza, como en este caso, un producto de calidad  notable. Y es que pocos juegos podrán presumir en esta generación de contar con un escenario como Columbia, donde la obsesión por el detalle resulta enfermiza, y mucho menos de tener un apartado técnico tan fastuoso como este, con una distancia de dibujado asombrosa, unos efectos de iluminación tan magníficos y unos gráficos tan sólidos, complejos y adecuados para su historia.

.

Ahora bien, creemos que es de justicia que a Bioshock Infinite se le juzgue no solo por sus muchas virtudes, como las que ya hemos mencionado y en las que todo el mundo insiste una y otra vez, sino también por sus defectos, que los tiene y que parece que nadie menciona en otros medios. No sabemos muy bien por qué, hay una serie de elementos de las mecánicas del juego, de la aportación a la industria del videojuego y en concreto al género al que pertenece (el First Person Shooter), pero sobre todo de la construcción de la historia, que nos han parecido muy, muy cuestionables y que ponen en seria duda la consideración de obra maestra indiscutible que todo el mundo le ha puesto a este juego desde mucho antes de que saliera al mercado.

.

El juego nos pone en la piel de Booker Dewitt, un hombre que debe viajar a la fantástica ciudad flotante de Columbia, que lidera un fanático religioso llamado Comstock, para rescatar a una chica que vive allí prisionera. Nada más llegar allí Booker se verá en el centro de una revolución anarquista que pretende derrocar al líder, llamada Vox Populi, y que pondrá en peligro a toda la ciudad y a sus habitantes. Y hasta aquí podemos contar sin destrozar nada más de la historia.

.

Para todo aquel que haya jugado al primer y magistral Bioshock, la mecánica de Infinite le resultará más que familiar. Ambos juegos tienen exactamente las mismas mecánicas en cuanto a control de personaje, sistema de combate y armas (con mínimas diferencias, como la sustitución de la famosa llave inglesa por el skyhook, que a la hora de la verdad actúan igual, o el cambio de nombre de los plásmidos por los vigores, que en esencia son la misma cosa). La clave de este juego, como ocurría en el anterior, es encontrar la combinación de arma y fuerza o poder especial que a cada cual le guste más. La mayor novedad está en el sistema de aerocarriles, que la publicidad del juego se encargó de encumbrar y que, es forzoso reconocerlo, resulta espectacular y sencilla de manejar. Sin embargo, creemos que su importancia es mínima en lo referente al combate y al desplazamiento; por mucho que algunos escenarios contemplen esta opción, resulta bastante inútil basar tus ataques en el aire cuando las coberturas y los poderes ofrecen mejores resultados, por lo que al final los aerocarriles terminan convirtiéndose, en el mejor de los casos, en un medio de transporte para llegar de A a B (y no siempre: lo normal es ir andando de un sitio a otro).

.

Otro aspecto llamativo es la flojísima IA de los enemigos. Muchos de ellos corren como locos a por ti, aunque vayas equipado con un lanzamisiles, pero es que los que disparan desde lejos no se cubren en absoluto, exponiéndose alegremente a tiros en la cabeza y sin organización de ninguna clase. Es una tremenda decepción, lo último que esperábamos de un juego de acción como este, y esto es además un punto fundamental porque afecta de forma decisiva a la jugabilidad de la acción, que es el 99% del juego.

.

Respecto a las armas, tenemos que decir que también nos han decepcionado bastante. Entendemos que la ambientación del juego, a principios del siglo XX, parece que obliga a ciertas presencias (pistola, fusil, ametralladora, escopeta y francotirador), pero dado que el juego es fantasía pura y dura, con ciudades flotantes y máquinas de guerra impensables en dicha época, ¿por qué no han tirado de imaginación para crear mejores armas? Los poderes sí mejoran algo lo visto en Bioshock, con algunos efectos impresionantes y efectivos, como el beso del diablo o el ataque de los cuervos. En cualquier caso, hay tantos que es imposible mejorarlos todos en la primera partida, por lo que nos tememos que muchos de ellos van a pasar desapercibidos para la mayoría de jugadores.

.

En realidad, la gran novedad del juego es Elizabeth, la joven a la que el protagonista del juego debe rescatar de la ciudad flotante para pagar una misteriosa deuda. Esta inteligencia artificial fue destacada como algo colosal para la historia del videojuego y, sin embargo… a nosotros no nos parece gran cosa. El personaje está fenomenalmente diseñado, animado e interpretado, de eso no cabe duda. Es cierto también que no estorba en ningún momento, como sí hacía Sheva en Resident Evil 5, por ejemplo, y que nos ayuda en momentos decisivos con dinero, munición, sales y botiquines (de hecho, puede que nos ayude demasiado, la verdad), pero a la hora de la verdad, su aportación es más decisiva para el desarrollo de la trama que para la mecánica del juego en sí (lo único que hace dentro del juego es, aparte de las ayudas, abrir puertas: punto). Sobre la supuesta relación emocional con el protagonista/jugador, esto nos ha vuelto a decepcionar: esa mágica conexión con la que a Ken Levine se le llena la boca en las entrevistas nosotros no la hemos visto por ningún lado, y mira que nos hemos esforzado por ello. Tampoco ayuda que los únicos momentos de roce sensiblero con el personaje estén más que marcados (en plan “pulsa cuadrado para confortar a Elizabeth”; toma ya). En definitiva, no molesta pero tampoco es ninguna revolución, que nadie se engañe en ese sentido.

.

Otro grave problema del juego es que no termina de aprovechar su potencial. Hay algunos enemigos, como los Handyman, que ofrecen combates realmente temibles y parecen sustitutos espirituales del Big Daddy del Bioshock original. Bien, pues no los veremos más de dos veces a lo largo del juego. Lo mismo ocurre con los Boys of Silence, una buena idea de personaje que aparece literalmente tres veces en el juego. En lugar de eso, tenemos a miles de soldados idénticos entre sí y a decenas de patriotas, una especie de terminators con su correspondiente ametralladora gigante que resultan bastante menos atractivos tanto en diseño como en combate. Respecto a Songbird, el pájaro mecánico gigante que custodia a Elizabeth, me parece uno de los personajes más desaprovechados de todo el juego. Sus apariciones siempre aportan interés a la trama, pero a la hora de la verdad su aportación al conjunto es mucho menor de lo que nos hubiera gustado. Una auténtica lástima.

.

Esto del desaprovechamiento nos lleva a una cuestión aún más espinosa. ¿Es el género de acción en primera persona el mejor para contar una historia como la de Bioshock Infinite? Lo decimos porque a lo largo del juego tuvimos la molesta y persistente sensación de que a veces la acción estaba metida con calzador, que era excesiva y con un grado de violencia bastante gratuito o en el mejor de los casos, y como ocurre con el caso del triple enfrentamiento con un fantasma o ciertos enemigos, repetitiva y cansina. Cada vez que llegábamos a un área grande con coberturas sabíamos lo que nos esperaba, y eso es algo malo para el desarrollo del juego. Pero es que, por encima de todo esto, que no dejan de ser lugares comunes del género, creemos que Infinitetiene un potencial enorme como aventura en primera persona, algo que se podría haber implementado muchísimo más y mejorar al menos toda la parte de exploración inicial incluyendo conversaciones con otros personajes, añadiendo toma de decisiones y caminos alternativos. Creemos que la aventura, y no la acción, le hubiera aportado al juego su encaje perfecto, pero en lugar de eso 2K decidió “callofdutizarlo” (perdón por el vocablo), pasar a la acción salvaje a los cinco minutos de haber comenzado a recorrer Columbia y, a partir de ahí, es todo un festival de destrucción, explosiones y tiros donde ya nada importa salvo avanzar hasta la siguiente zona de guerra. 

.

Nuestra decepción con los elementos de “aventura” se agrava con lo de las supuestas misiones secundarias, que es una auténtica tomadura de pelo: consiste en coger llaves o ganzúas que abran cuartos secretos donde hay potenciadores de armas o salud: nada más y nada menos. No hay vías alternativas, no hay misiones de ninguna clase que amplíen la experiencia de juego, no hay multijugador ni nada capaz de alargar la vida del juego, y encima su historia principal nos duró diez miserables horas. Diez horas de recorrer pasillos preciosos y fenomenalmente diseñados pero extremadamente lineales (y encima con la imposibilidad de volver atrás en muchos momentos en que creímos habernos dejado algo de interés). Por todo ello, no se nos cae ningún anillo al decir que, probablemente, Infinite sea uno de los juegos más prometedores y decepcionantes de esta generación, por la enorme calidad desaprovechada que atesora.

.

Respecto a la trama, y sin ánimo de spoilear nada, hay que decir que su final nos ha decepcionado mucho. Hasta cierto punto no nos pareció mal que se repitieran ciertas mecánicas del primer Bioshock, pero es que la narrativa de Infinite plagia punto por punto los giros esenciales del anterior juego, y las diferencias y la comparación no hacen sino empeorar el conjunto. Lo malo que tiene este juego es que en todo momento uno tiene la sensación de que está jugando al reverso luminoso de Rapture, pero peor, con su protagonista de identidad misteriosa y su líder espiritual siempre al frente como objetivo, amén de las revoluciones de clases bajas frente a las dominantes. Y las revelaciones del final, que supuestamente debían habernos dejado con la boca abierta, nos la dejan abierta, sí, pero para mal. Hay muchos huecos y muy mal explicados (por no decir injustificados) como para considerar que este juego es una obra maestra de la narrativa. 

.

Como decíamos al principio de este análisis, creemos firmemente que hacen falta más juegos como Bioshock Infinite, sí, pero a ser posible, que sean aún mejores, más innovadores de verdad y en especial mejor contados la próxima vez, por favor. Creemos que la campaña mediática en torno al juego lo ha sobrevalorado a niveles estratosféricos, como si estuviera por encima del bien y del mal, pero no hace falta más que ver los foros de usuarios para darse cuenta de que no es para tanto. De verdad que no.

 

Valoración final

Gráficos (96): Sin duda, el mejor aspecto del juego. Los gráficos son excelentes y asombran desde el primer minuto, ofreciendo un espectáculo visual que no hace sino crecer en grandiosidad y excelencia conforme se avanza en el desarrollo. El clímax final, con las torres y la tormenta de fondo, es sencillamente de lo mejor que hemos visto nunca en esta generación. A eso se suma un diseño espectacular, minucioso y apabullante en escenarios y en personajes principales (no tanto en los secundarios, claramente menos trabajados y que se repiten en exceso). Sonido (95): La banda sonora es fenomenal, y el apartado sonoro acompaña el juego a la perfección. Llama la atención el tema de Will the circle be unbroken?, que además de ser la estrella de los títulos de crédito tiene un momento de protagonismo en una hermosa secuencia opcional del juego en un bar de Shandy Town, que seguramente mucha gente se habrá perdido (y no debería: es maravilloso). Jugabilidad (92): El control está muy depurado, salvo en algunos momentos de gran confusión, como sucede por ejemplo en los ataques en primera persona. El gancho se maneja sin problemas y el sistema de disparo es fluido y divertido con el uso de los poderes, aunque termina convirtiéndose en una pura repetición de rutinas con el paso de las horas, algo a lo que no ayuda la excesiva repetición de enemigos y situaciones de combate. Y eso por no hablar de la nula inteligencia artificial, que simplifica en exceso los tiroteos. El hecho de que prácticamente no haya elementos reales de exploración o aventura y que todo se limite a la acción pura y dura, sin toma de decisiones de ninguna clase como sí ocurría en Bioshock, le resta puntos. Duración (65): Diez horas nos parecen pocas. Muy pocas. El juego ofrece la posibilidad de volver a jugar cada capítulo por separado una vez terminado, pero no ofrece incentivos por mejorar puntuaciones o precisión, más allá de los anecdóticos e insulsos trofeos. Francamente, para una producción que ha llevado más de cinco años, nos esperábamos mucho más en este aspecto. Y por cierto, eso de que este juego no necesita multijugador… desde luego, mal no le habría venido. Valoración final (87): Bioshock Infinite es un juego notable, pero no la obra maestra que muchos nos quieren hacer creer. Es sólido a nivel técnico y sonoro, y desde luego juega en una liga cualitativamente superior al 90% de los juegos de disparo, pero es repetitivo hasta la saciedad y narrativamente es un despropósito, muy lejos en definitiva en cuanto a mérito artístico, originalidad e innovación respecto del primer Bioshock. Y lo peor de todo es que tenía mimbres para haber sido más, mucho más de lo que ha quedado finalmente. Qué lástima.

87

Muy bueno

Lo mejor

Lo peor

Análisis de HobbyConsolas

    Análisis de BioShock Infinite

    ACTUALIZADO (16/03/2015): Repescamos este análisis para recordaros que si sois usuarios Gold de Xbox Live ya podéis descargar BioShock Infinite sin coste adicional en Xbox 360 gracias a la promoción Games with Gold de marzo. TEXTO ORIGINAL (25/03/2013: Seguramente estéis de acuerdo con nosotros en que el primer BioShock es uno de los juegos más especiales de esta generación. Por muchos motivos. Parecía difícil que otro juego pudiera llegar a hacerle sombra. Pero... ¿y si ese juego asumiera muchos de sus patrones jugables, puliera lo prescindible y nos sumergiera en otra ambientación magistral, en otra sorprendente trama llena de giros y sorpresas? Y así llegamos a BioShock Infinite. Un shooter subjetivo muy especial

    Hobby

    95

    Excelente

    Lo mejor

    Su ambientación, su trama, su apartado técnico, su doblaje, sus combates llenos de posibilidades...

    Lo peor

    Mientras juegas, resulta inevitable compararlo con el primero. Y las comparaciones son odiosas...

    Análisis de Bioshock Infinite: Panteón marino, episodio 2

    ACTUALIZADO 27-3-2014: A algunos os preocupa la proporción precio-duración de Bioshock Infinite: Panteón marino 2 (con razón), así que antes de proceder al análisis os aclararo ese punto. Esta expansión cuesta 14,99 euros, lo que, en mi opinión, está al límite de lo admisible para un contenido de unas 3 horas. Aún así, no lo he tenido en cuenta a la hora de puntuar. Por otro lado, hay que tener en cuenta que lo ideal es adquirir el pase de temporada, que cuesta 19,99 euros. Con él tienes el primer episodio de Panteón marino, este segundo episodio y el extra multijugador de Batalla en las nubes. Esa opción sí

    Hobby

    81

    Muy bueno

    Lo mejor

    Una vez más, el guión y el carisma de los personajes. El vigorizador Mirón.

    Lo peor

    ¿Demasiadas vueltas de tuerca en la trama? Voces solo en inglés.

    Análisis de Bioshock Infinite: Panteón Marino, episodio 1

    Desde que se anunció Bioshock Infinite, las comparaciones entre su Columbia y la ya clásica Rapture de los dos primeros Bioshock fueron inmediatas. La ciudad entre las nubes molaba, pero la sumergida tenía un encanto especial, tanto que a muchos jugadores les hubiera encantado regresar a ella en todo su esplendor. Pues bien, deseo cumplido. El primer DLC para el modo historia de Infinite ha llegado y traslada a Booker y Elizabeth a la utopía sumergida de Andrew Ryan. Pero, ¿qué pintan estos personajes aquí? No contestaremos aquí a eso, pero sí os daremos una advertencia: no juguéis a este DLC si no habéis terminado primero Bioshock Infinite, pues tiene bastantes

    Hobby

    74

    Bueno

    Lo mejor

    La renovada recreación de la ciudad. El final.

    Lo peor

    Los combates se vuelven algo repetitivos. Voces en inglés. Su estratosférico precio.

Más análisis de usuarios

Bioshock Infinite