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Análisis de Monkey Island Special Edition Collection
MPinillos

Guybrush Threepwood vuelve por sus fueros

Guybrush Threepwood, el intrépido intento de pirata, reaparece en Monkey Island por la puerta grande, y así lo ha demostrado tras un reinvento de la aventura gráfica en una época donde el shooter y el conflicto bélico predominan en el mercado.

 

Tras muchas rogativas por parte de los fans, la empresa de George Lucas ha accedido a realizar lo que ellos pedían, y han confeccionado una carátula que posee dentro la joya del aventurero de los años noventa: The Secret of Monkey Island Special Edition y Monkey Island 2: LeChuck's Revenge Special Edition. Ambos juegos han sido catalogados tanto por crítica como por público como el alfa y el omega de las aventuras videojueguiles, y por un precio paupérrimo si tenemos en cuenta el mercado actual.

 

Con ello LucasArts (anteriormente llamada LucasFilm) ha demostrado tener todavía mucha confianza en sus míticos juegos de los 90, ya que esta vez no nos encontramos con un trabajo a medias, o un remake que desprestigia al juego original, sino que nos topamos con un enorme trabajo de los originales creadores de Monkey Island; Ron Gilbert, Tim Schafer y Dave Grossman, entre otros. A partir de los juegos originales, han conseguido transmitir aquella sensación que ya experimentamos los que tuvimos el placer de jugarlo en su época. En esta ocasión también podremos disfrutarlos tal y como los jugamos hace 20 años, ya que se han incluido las versiones originales y pixeladas.

 

Monkey Island nos cuenta la ya conocida historia de un aprendiz pirata llamado Guybrush Threepwood que llega a una isla llamada Mêlée y debe pasar unas pruebas para que sea considerado un pirata. Mientras que realiza sus misiones, conoce a la que se convertirá automáticamente en el amor de su vida: Elaine Marley, gobernadora de la isla. Lo que no sabe es que un fantasmagórico pirata llamado LeChuck también anda detrás de ella, y no le pondrá las cosas fáciles... LeChuck decide secuestrar a Elaine cual damisela en apuros y llevarla a la legendaria Monkey Island, por lo que Guybrush acudirá raudo y veloz a rescatarla. En la secuela, Guybrush hace uso de la técnica literaria "in media res" para narrarnos la historia de cómo un vasallo de nuestro némesis, Largo LaGrande, resucita corporalmente a LeChuck y hace sufrir a Threepwood las más locas torturas, con el simple propósito de vengarse por lo que le hizo. Esta segunda parte termina con uno de los finales más raros de la historia de los videojuegos.

 

La ambientación no podría haberse concebido mejor en la época actual: Tanto los edificios como los efectos de luz y los personajes lucen como nunca. Todo ofrece un estilo distinto. En el primer remake todos los personajes aparecen más caricaturizados: el ejemplo más relevante lo encontramos en Mancomb Seepgood, aquel pirata del Scumm Bar que se ríe del nombre de nuestro protagonista, cuando el suyo no deja títere con cabeza. Igualmente, los edificios se encuentran retorcidos, ya que raras veces nos encontraremos con una estructura realista, no por ello malo o peor. En cuanto al segundo remake todo se mejora: Un claro contraste entre luz y oscuridad, un mejor trazado y movimiento de los personajes, etcétcera. Con una vista panorámica, se aprovechan todos y cada uno de los planos para ofrecernos un deleite ocular.

 

En el aspecto sonoro, ambos juegos siguen una línea continuista: los instrumentos que habían sido magistralmente simulados en altavoces de PC y MIDI ahora suenan con instrumentos reales como la vida misma, remasterizados y mejor que nunca, con un estilo jazz muy a lo Monkey Island. Lo único reprochable en este aspecto es que no se pudiera incluir la tecnología iMuse en la segunda parte, una pena para los nuevos aventureros gráficos. El doblaje corrió a cargo de voces conocidas en la saga: El omnipresente y siempre genial Dominic Armato, que ha hecho de Guybrush en todos sus juegos, Earl Boen para el papel de LeChuck, y Alexandra Boyd haciendo de Elaine. No existen otros dobladores que encarnen mejor los personajes, aunque el público español quizás se haya quedado con las ganas de escuchar a sus personajes hablando en castellano, encabezado por Antonio Fernández Muñoz, que tan bien lo hizo encarnando a Threepwood en The Curse of Monkey Island.

 

La dificultad del juego es la justa para una aventura gráfica; presiona sin ahogar, salvo en un caso donde la jerga inglesa hace imposible que los que no dominen el lenguaje de la Commonwealth puedan avanzar (Monkey Wrench=Llave Inglesa). Aún así, si no encontrasemos la manera de resolver un acertijo, LucasArts nos brinda la posibilidad de ofrecernos pistas con tan solo apretar un botón.Todo objeto que haya en el inventario tiene un cometido definido en el juego, hasta un pollo de goma con una polea en medio. Sí, hasta eso.

 

Si por algo se caracteriza Monkey Island es por la diversión. Diversión, diversión y diversión. El concepto de Ron Gilbert con respecto al videojuego hace que la risa esté asegurada en todos y cada uno de sus juegos. El humor inglés rebosa por los cuatro costados, los gags, los diálogos, las situaciones... Son absolutamente hilarantes, tanto que pocos o ningún juego ha conseguido superarlo. Es imposible que no te rías o no disfrutes con este juego.

 

Como colofón nos encontramos (por si no fuera poco) con varios extras: Diseños y bocetos de los remakes, sus respectivas bandas sonoras remasterizadas y completas, el guión y algunas imágenes de un proyecto de película de Monkey Island que no llegó a ver la luz, y los interesantísimos comentarios de Gilbert, Schafer y Grossman durante varios momentos de Monkey Island 2, dialogando sobre las curiosidades del juego y las anécdotas que surgieron durante su creación.

 

Por todo esto, la compañía americana nos ofrece una vez más una experiencia absolutamente divertida y placentera de principio a fin. La compra de este juego es obligada para todo aquél que se defina como videojueguero y para aquellos que se estén adentrando este mundo. Guybrush vuelve con un recordatorio de sus dos obras maestras y quién sabe si volverá en el futuro de la mano de un Monkey Island 6...

97

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