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Análisis de Metal Gear Solid 5 The Phantom Pain
Nebucaneser

Me cegó con su silencio / Obligado por Hideo.

Veinticuatro años, pulgares extendidos, retinas gastadas; una experiencia de muchas, de cinco, vitales; sensaciones que me fuerzan a escribir... sobre esto, sobre unos personajes, sobre un escenario, sobre un juego, pero no cualquier juego.
Ando por el parque, correa en mano, cuatro patas y no mucho más a mi alrededor. Una forma en la distancia. "Oh...". Un humano, sexo masculino. "...hay alguien ahí...". Sí, sentado en un banco, aparentemente tranquilo, pero... ¿qué más?. "¿¿Qué más??". Una necesidad fuerte, un impulso natural desde mis adentros. "¿Qué más?". En otro universo, unos prismáticos
aparecen raudos y precisos ante mis ojos, emitiendo un sonido muy específico y bien conocido. "Sí... Eso es... Unos malditos prismáticos."
Cabalgo sin mucha prisa, con la solana sobreexponiendo mi televisión, buscando un promontorio lo suficientemente elevado. "Ahí está. Tú quédate aquí un momento, amigo incansable."
Poso mis pies en la tierra seca, agachándome entre el polvo en suspensión. Una pierna sobre la otra, las piedras me sirven de escalera. Y en el momento justo en que el horizonte desciende por debajo de mí y me vuelvo vulnerable, pego el pecho en el suelo, suavemente, sincronizado con el perfecto ascenso. Soy un camaleón en la roca, nadie puede verme, pero yo controlo todo bajo mi campo de visión, preciso, entrenado, sensible a cualquier movimiento. Ante mí, la inmensa llanura, y a unos 500 metros mi objetivo: un antiguo complejo de edificios viejos, no muy altos, medio derruidos, carcomidos por el viento y la tierra que golpea suave pero incesante. "¿Y qué más?" Ahora sí, me pongo en manos de la tecnología: unos prismáticos, un viejo amigo y observador experto que me apoya en la distancia; "¿Qué más podemos ver?". Armamento militar: podría ser nuestro, pero en otro momento. Soldados, muchos soldados, rondando en pareja y protegiendo puntos concretos en solitario. También podrían ser nuestros, pero me temo que hay demasiados. Satélites: sí, dejarlos aislados me permitiría trabajar con más tranquilidad, pero sería excesivamente ruidoso terminar con ellos. Una apertura en el flanco izquierdo con poca vigilancia, un camino pegado al borde exterior y así es como me cuelo de lleno en el edificio central del complejo. Es lo más adecuado para el equipamiento que llevo encima, ideal para la infiltración no letal. Sí, ese será el procedimiento... Pero... Espera, un camión militar llega y aparca justo en medio de la ruta. Suerte que lo vi venir. Quizá sea mejor fumar un poco y esperar a la noche. Sí, enciende ese cigarro fantasma... No, no lo hagas. Inteligencia informa de que una tormenta de arena se acerca. Es el momento de actuar rápido. Marcaré el edificio central del complejo antes de perder toda visibilidad y correré hacia él antes de que termine la tormenta. Los soldados no podrán verme ni oirme y una vez cumpla mi objetivo dentro del edificio saldré de allí cueste lo que cueste. Estoy listo, así que bajo del promontorio y monto en mi caballo, que espera paciente donde lo dejé. Cabalgo la llanura mientras las nubes de arena empiezan a arremolinarse a mi alrededor, rumbo al complejo. Poco a poco, el ambiente se vuelve más violento. El viento silba ensordecedor y los guijarros atraviesan la pantalla. Espoleo mi caballo con fuerza cuando ya no puedo ver nada. Corre, amigo, solo quedan 300 metros. 200. 100. Pero algo ocurre. Algo que salía de mis planes. No fui lo suficientemente preciso en mi observación del terreno. "¡Mierda!". De repente el caballo brinca; un salto que jamás había visto, hacia un sitio que no puedo ver. El caballo brinca... Y cae.
Y así termina la historia, toda la preparación se va al traste por un fallo de análisis: un profundo cañón en los límites del complejo, camuflado por la roca y la perspectiva, de la misma manera que había hecho yo momentos antes. Yo, o él, en mis manos.

Gracias Hideo

92

Excelente

Lo mejor

Lo peor

Análisis de HobbyConsolas

    Análisis de Metal Gear Solid V: The Phantom Pain

    Kept you waiting, huh? El análisis de Metal Gear Solid V: The Phantom Pain se ha hecho de rogar, casi tanto como el propio juego. Un 7 de diciembre de 2012, durante la gala Spike VGA (lo que hoy en día se conoce como The Game Awards), se presentó al mundo The Phantom Pain (a secas), juego desarrollado por Moby Dick Studios y dirigido por un tal Joakim Mogren. Fue en ese preciso instante, sin tenerlo aún del todo claro, cuando los fans de la saga de acción e infiltración por excelencia nos embarcamos en un viaje que ha durado tres largos años. Y a diferencia del resto de títulos que

    Hobby

    97

    Obra maestra

    Lo mejor

    Libertad como no se ha visto nunca antes. El Fox Engine y la BSO deberían estar en un museo.

    Lo peor

    No sorprende, y eso afecta a la emoción del argumento. La traducción deja mucho que desear.

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