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Análisis de Mass Effect 2
Rudyard

Naves ardiendo más allá de Orión

En
uno de los mundos posibles que plantea el futuro según Bioware, todas y cada
una de las especies que pueblan el vasto universo están amenazadas de muerte y
extinción. Los segadores, una raza de exterminadores que aparece cada 50.000
años para arrasar con toda forma de vida, están a punto de volver para hacer lo
que mejor saben: la aniquilación masiva. Solo una persona, Shepard, comandante
de la nave Normandía y de una tripulación elegida de entre lo más granado de
cada especie, está al tanto de la amenaza y de los escasos caminos que existen
para detenerla.

 

La
primera parte de Mass Effect, lanzada
para X-Box 360 y PC en 2007, está considerada junto con obras como Bioshock o GTA IV como una de las piezas fundamentales de la séptima
generación. Su sabia combinación de géneros como el rol, la aventura o la
acción y su apasionante trama llevaron a más de uno a considerarlo una cumbre
en la historia de los videojuegos. Sin embargo, el juego no careció de críticas
de las que Bioware tomó buena nota a la hora de plantearse una segunda parte
sencillamente soberbia.

 

Mass Effect 2 retoma la historia justo
donde lo dejó la primera parte, con un nuevo rol para Shepard en colaboración
con la organización Cerberus, que dotará al personaje principal de una nueva
nave y de los recursos necesarios para continuar sus investigaciones sobre la
amenaza invasora. Dividido en decenas de misiones principales y secundarias, el
juego permite la opción de elegir con bastante libertad el orden en que vamos
resolviendo cada uno de los pasos del camino, con el objetivo de fortalecer el
equipo con nuevos miembros y de dotarlos de recursos mejores tanto a ellos como
a la nave e incluso a nosotros mismos, mediante un interfaz de mejora de
habilidades tan sencillo como intuitivo.

 

La
exploración de la galaxia tiene ahora un sistema de radar y sondas que nos
permiten obtener los recursos necesarios para costear las mejoras de equipo y
personal, aunque este ha sido un punto bastante debatido tanto por
la crítica como por el público, por ser demasiado lento y algo repetitivo (especialmente en la
versión para consola). La Normandía es capaz de viajar de unos sistemas a otros
mediante los espectaculares relés de masa. Una vez en el sistema, exploramos
las diferentes galaxias y hallamos misiones secundarias que nos aportan más
recursos. De ese modo, cuando se nos presentan las misiones principales
estaremos en condiciones de afrontarlas con más garantías de éxito.

 

Por
otro lado, el sistema de combate se ha
mejorado sensiblemente respecto a la primera entrega. La acción en tercera
persona, base principal del juego, nos traslada a combates
donde contamos con la ayuda de dos miembros del equipo a los que podemos dar
instrucciones estratégicas y de combate que resultan esenciales para salir bien
parados de los durísimos enfrentamientos con las razas enemigas. Los poderes
bióticos y las armas convencionales funcionan como un reloj, apoyados en un
interfaz igualmente efectivo y rápido a la hora de seleccionar armas, tipo de
munición o poderes especiales, y que da como resultado una acción más directa,
dinámica y adictiva que la que ofrecía la primera parte de la saga.

 

En
cualquier caso, aquí los auténticos protagonistas de la historia son los
personajes que vamos reclutando, además de un Shepard cuyo género y aspecto
físico podemos determinar antes del comienzo de la partida (o importar al
personaje de la partida de ME1, si es
que tenemos el archivo guardado). El juego nos propone dos misiones por
personaje, una en la que lo reclutamos y otra, opcional, en la que podemos
ganarnos su lealtad apoyándole en una misión relacionada con su familia o
pasado. Con la lealtad obtenida recibimos, además, la posibilidad de aumentar
sus poderes, modificar su aspecto o aumentar las posibilidades de mantener al
personaje con vida hasta el final del juego.

 

Es
tal el número de misiones y personajes secundarios (12, si tenemos todos los
extras del juego) que eclipsan en buena medida la trama principal, que solo de
cuando en cuando nos recuerda la amenaza de los segadores. Este es otro punto
que ha sido bastante criticado, aunque la personalidad marcada y sólida de cada
personaje compensa bastante este hecho, con unas tramas complejas y una
interpretación soberbia de los actores de doblaje. Mass Effect 2 es una historia de personajes, donde son ellos y sus
relaciones las que marcan el devenir de la trama por encima de todo lo demás.
Herencia del primer juego son, en este sentido, las opciones de entablar
relaciones sentimentales con miembros de la tripulación, que pueden variar
según hayamos elegido a un protagonista masculino o femenino. No es que aporte
elementos diferenciales a la experiencia de juego, pero se agradece que exista
esa opción que puede darle alicientes al que juegue por segunda o tercera vez.

 

De todas
las versiones del juego, para mí la más recomendable es la de Playstation 3. En
primer lugar, incorpora una cantidad considerable de contenido descargable que
en su momento fue saliendo para PC y X-Box 360, con dos personajes nuevos y
misiones tan memorables como La guarida
del corredor sombrío, Overlord, La red de Cerberus o La memoria robada, así como los niveles
de la nave Hammerhead, que aportan variedad al juego. Todo ello está integrado
ya y se agradece que sea así, ya que estamos hablando de muchas horas de juego.
Pero por encima de todo, me parece muy digno de tener en cuenta que esta versión esté realizada con el
motor gráfico de Mass Effect 3, lo
que supone un salto cualitativo considerable respecto a la primera entrega y a otras versiones.

 

Si
este juego destaca, además de por las virtudes ya señaladas, es por un aspecto
técnico y un diseño de niveles fabuloso. Todo en Mass Effect 2 está cuidado al detalle, con una recreación de
universos y razas donde destaca la variedad, por mucho que la originalidad
acuse en exceso la influencia de las dos sagas por excelencia del género, Star Wars y Star Trek. La presentación de los diferentes mundos es
impresionante, con juegos de luz fastuosos y unas vistas que siempre ofrecen la
mejor perspectiva para apreciar las cualidades de un título cuyos valores de
producción destacan por encima de la media. En este sentido también es
destacable los impactantes efectos de sonido o la banda sonora de Jack Wall,
que con temas como The illusive man y
tantos otros de este juego se hace un merecido hueco en el olimpo del género.

 

Para
terminar, las decisiones. Este es uno de los aspectos más revolucionarios del
primer Mass Effect, la posibilidad de
determinar el devenir de la trama con nuestras opciones, desde pequeños
diálogos a estrategias para la batalla final que pueden decidir la vida o
muerte de nuestro equipo de combate. El sistema de conversaciones y de puntos
de rebeldía o virtud está sensiblemente mejorado en esta entrega, y qué decir
de un final del juego en el que, sin rebelar nada, cada decisión que tomemos
tendrá serias consecuencias que nos harán maldecir o respirar de puro alivio
una vez comprobado el resultado. Esto tiene, además, un impacto directo en la
tercera entrega de la saga, ya que tendremos la opción de incorporar nuestros
datos a ella para ver condicionado, de este modo, que tal o cual personaje
aparezca o no dependiendo de la suerte que corrió en anteriores juegos.

 

Todo
esto hace de Mass Effect una saga
única y memorable, aunque de los tres juegos yo me quedo personalmente con esta
segunda entrega en su versión de PS3, la más completa con diferencia.
Respetando enormemente todos los méritos de la primera entrega y el
refinamiento de la acción en la tercera, creo que Bioware acertó de pleno al
hacer hincapié en los personajes de la segunda parte. Todos ellos son fabulosos
y, aunque imagino que cada jugador tendrá sus preferencias, la sensación de
compañerismo que llegué a desarrollar con el mío provocó que mi final (que no
tiene por qué ser el mismo que el de otros jugadores) fuera realmente especial
y diferente a todo lo visto antes en esta industria. Por juegos como este y momentos tan excelentes como la misión suicida,
donde se combina con tanta habilidad una narrativa madura, unos personajes con
diálogos complejos e interesantes y una acción desbordante y equilibrada, uno
entiende mejor su pasión por los videojuegos y siente un poco de lástima por
todos aquellos que se pierdan experiencias tan apabullantes como la que ofrece la saga Mass Effect y su segunda entrega en particular.

 

 

Valoración final Gráficos (97): El detalle en superficies y efectos de luz, la distancia de dibujado y la definición son sencillamente soberbias, con niveles tan espectaculares como Illium o el escenario final. Las animaciones son realmente buenas y el modelado de rostros es convincente, aunque tiene algún que otro detalle menor que afea el conjunto. Las secuencias intermedias entre niveles destacan por su espectacularidad. De lo mejor del catálogo de PS3 y Xbox 360, aunque en el segundo caso le restaría algunos puntos. Sonido (98): Los efectos sonoros son espectaculares y ayudan a sumergirse en la acción desde el primer minuto. Tanto las armas como los enemigos resultan más creíbles gracias al gran trabajo en este apartado. La música pone la guinda a un pastel realmente completo, con temas antológicos y una intensidad que, ya cerca del final, pone los pelos de punta. Jugabilidad (95): El control de los personajes es mucho mejor que en la primera entrega, ganando en fluidez y precisión, aunque todavía queda margen de mejora en detalles como el sprint o algunos ángulos de ciertas coberturas, aspectos donde queda demostrado que Gears of War sigue siendo el modelo ineludible.  Duración (99): El juego garantiza entre 35 y 50 horas de juego, dependiendo de la habilidad del jugador y del nivel de dificultad. El gran número de DLC de calidad incluido en la versión de PS3 lo hacen realmente recomendable en este aspecto, por no mencionar la posiblidad de rejugarlo una vez terminado para mejorar puntuaciones o estado del equipo. El único "pero" que se le puede poner es un cierto abuso de fórmulas que pueden llegar a hacer ciertas misiones algo repetitivas, aunque no afecta de manera decisiva al conjunto. En X-Box le restaría de nuevo algunos puntos. Resultado final (97): Se trata de uno de los mejores juegos del catálogo de la consola, y uno de los grandes exponentes del género action rpg de esta generación. Discutir sobre si es mejor o peor que su primera o tercera entrega parece un poco estéril pudiendo disfrutar de las tres en el gran Mass Effect Trilogy lanzado hace poco para todos los sistemas, así que no lo dudes y hazte con una copia en el (improbable) caso de que no sepas de qué va la saga. Cuando se haga una historia del videojuego, Shepard y compañía van a tener mucho que decir acerca de cómo se contaban las grandes historias de su tiempo.

 

97

Obra maestra

Lo mejor

Lo peor

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    Hobby

    96

    Obra maestra

    Lo mejor

    Los diálogos, la historia y la ambientación

    Lo peor

    El juego tarda en empezar ya que el preludio hasta que nos metemos en faena es muuuy largo

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    Cuando parecía que todo estaba perdido, apareció John Shepard. Un hombre curtido en mil batallas, hecho a sí mismo y que vive con la obsesión de hacer de la especie humana una digna representante de los valores que defiende la Alianza. Y la verdad, viendo lo ocurrido en el primer Mass Effect, si nuestro héroe no hubiera estado tan espabilado, ahora los planetas y las especies que viven en ellos y que tanto desprecian a los humanos, estarían criando malvas por obra y gracia de los Segadores. Bioware, que ya nos adelantó que Mass Effect tendría la forma de una trilogía, nos ofrece una segunda parte que profundiza en el conflicto

    Hobby

    96

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    Los diálogos, la historia y la ambientación.

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