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Análisis de Bioshock Infinite
Esli

Por las nubes

Hay
juegos que parecen estar destinados a ser GOTY
desde antes de nacer, y en nuestra imaginación se coronan como el “juego
definitivo” prematuramente. Esto ocurre porque así nos lo hacen creer, y a
menudo nos dejamos invadir por ese hype,
porque en el fondo nos gusta. Queremos creer que ese juego que tanto ansiamos
es tal y como lo imaginamos, ¡o incluso mejor! El pensar que los juegos son tan
bonitos como parecen mantiene viva la ilusión mientras esperamos, porque nos
gusta soñar y fantasear. Es algo que se aprende al disfrutar este hobby,
inevitablemente.

 

Y
cuando llega el día en el que lo sostenemos en las manos después de esperar lo
que ha parecido una eternidad, cuando al fin nos disponemos a resolver el misterio,
sabiendo que con ello destaparemos nuestros sueños o nuestros miedos, lo que
ocurre entonces es uno de los momentos más satisfactorios o decepcionantes que
un gamer puede experimentar. Pero,
por suerte, de vez en cuando llega un juego como Bioshock Infinite para
demostrar que tal vez eso del hype no
sea tan malo. A veces lo que nos venden no es sólo humo. Y a veces, sólo a
veces, las ciudades vuelan de verdad.

 

 

Resulta
fácil ponerse en la piel de Booker DeWitt. Y es fácil quedar maravillado en cuanto
pisamos el suelo de Columbia. Incluso es fácil olvidar, aunque sólo sea por un
instante, que estamos ante una pantalla jugando una historia de ficción. Porque
Infinite tiene ese ingrediente
especial que anhelamos todos y que tanto escasea, esa magia que convierte los
estímulos interactivos en emociones reales, haciendo que nuestro objetivo de
encontrar a esa chica tan especial se torne una meta casi real, sean cuales
sean las intenciones de Booker o de quien le haya reclutado para tal misión.

 

Durante
el desarrollo, a menudo se encuentran ciertos tintes políticos que el juego no
pretende ni esconder ni imponer, pero sí nos invita al menos a reflexionar
sobre ello y sobre los dilemas morales que contiene. Y si te surgen preguntas,
no temas. Hallarás respuestas a su debido tiempo, mientras eres testigo y
cómplice de un argumento bien construido y bien contado, cuya intensidad in
crescendo te llevará hasta uno de esos desenlaces que dan bastante que hablar.

 

 

Así
es, Infinite tiene una historia que
contar y de la que vale la pena formar parte, pero de poco serviría si no
acertara también en lo más importante, lo que realmente mueve un videojuego y
le da sentido. Y en este shooter
encontramos una buena dosis de esto mismo, con un toque especial que lo diferencia
del resto al mismo tiempo que es fiel al género de los FPS. Infinite hace gala
de un gunplay exquisito, que se apoya
en la jugabilidad a la que ya estamos más que acostumbrados, pero aderezada con
la peculiaridad y el poderío de los vigorizadores, y también con las extrañas
habilidades de nuestra protegida, Elizabeth. El resultado alcanza una
profundidad que admite muchas maneras distintas para resolver cada situación, y
entre tantas posibilidades, seguro que encuentras al menos una que te haga
vibrar en tu asiento.

 

Enfrentarse
a un handyman, por ejemplo, requiere mucho plomo, porque aunque intentes
escapar por las vías usando tu skyhook, te perseguirá para aplastarte. Y
derribarlo puede comprometer seriamente tus reservas de munición... por eso es
tan útil contar con un vigorizador (mi preferido) que otorga la capacidad de
devolverle a los matones sus propias balas. El uso de esta habilidad, al igual
que el resto, requiere que la domines, lo cual es lo bastante exigente como
para que percibas una diferencia jugable en cada uno de los vigorizadores, pero
al mismo tiempo resulta tan intuitivo que se vuelve una jugada natural tras un
par de intentos.

 

Y
aunque su mecánica de avanzar y disparar no cansa, algunos tramos son
claramente más divertidos que otros. Tal vez dependa de cuanta guerra den los
enemigos, de las posibilidades del escenario, de la variedad o repetición de
situaciones, de la relevancia argumental de la misión en sí... o una
combinación de todo. El caso es que el desarrollo contiene momentazos de esos
que quitan el hipo, pero también situaciones que parecen haber sido incluidas
con el único propósito de alargar su duración.

 

 

En
Bioshock Infinite abunda lo old school,
pero también se ha visto ligeramente contagiado por algunas malas costumbres.
Por suerte, aunque se adapta a ciertas tendencias modernas de cuestionable
validez, lo disimula con tanto encanto que acabas por aceptarlo tal y como es.
Así, no puede evitar scriptarse en
determinados momentos, pero sólo cuando el argumento verdaderamente lo
requiere, y lo compensa con el enorme abanico de opciones jugables que antes
mencioné. Del mismo modo, existen esas ayudas que fastidian a los más
veteranos, pero algunas se pueden ignorar y otras directamente se pueden
desactivar.

 

La
compañía de Elizabeth es muy grata por la complicidad que se desarrolla con
ella, hasta el punto de encariñarse. Pero al mismo tiempo puede ser un poco
molesta, y no porque haya que protegerla durante los tiroteos, sino todo lo
contrario. Elizabeth sabe cuidar de sí misma, y eso se agradece, lo que ocurre
es que también nos cuida a nosotros con demasiada frecuencia, salvándonos el
pellejo en momentos límite, reduciendo así la tensión que debería provocar el
pasar verdaderos apuros en un juego de acción. Como todo, esto es algo que
gustará a algunos más que a otros. En lo que probablemente coincidamos todos de
manera unánime, es en algo que está relacionado con su personaje más
misterioso. El Songbird aporta mucho a la historia, siempre acechante, siempre
temible, pero casi seguro acabarás el juego con la sensación de que se le
podría haber aprovechado más y mejor.

 

 

Bioshock
Infinite es un gran juego, que llega casi tan alto como apuntaba. Y estar a la
altura es algo que cobra un doble sentido aquí, porque logra que el jugador
ascienda al cielo y se lo crea. Y al mismo tiempo alcanza lo que a menudo
parece imposible, cumplir unas expectativas que lo ponían por las nubes.

 

 

VEREDICTO: 9

 

___

 

Nota
del autor de esta humilde review:

 

Queridos amigos, hay
vida gamer más allá de la actualidad, de la rumorología, y del sensacionalismo.
Hay un Nexo para gamers como nosotros, y te invito a descubrirlo. Acaba de
nacer, y por ahora es un simple espacio de reunión donde opinar libremente y
compartir sensaciones, pero tal vez sea el comienzo de algo mayor. Un lugar
donde no necesariamente importa tanto la información que puedes encontrar en
casi cualquier otro sitio, sino lo que opine una voz única y difícil de
encontrar, pero igual de valiosa. La tuya.

 

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HobbyConsolas para estar al día, pero también pásate por aquí, dale like, y
cuéntanos por qué te gusta jugar tanto como a nosotros.

 

Nexo
Gamer

 

 

- Esli

90

Excelente

Lo mejor

Lo peor

Análisis de HobbyConsolas

    Análisis de BioShock Infinite

    ACTUALIZADO (16/03/2015): Repescamos este análisis para recordaros que si sois usuarios Gold de Xbox Live ya podéis descargar BioShock Infinite sin coste adicional en Xbox 360 gracias a la promoción Games with Gold de marzo. TEXTO ORIGINAL (25/03/2013: Seguramente estéis de acuerdo con nosotros en que el primer BioShock es uno de los juegos más especiales de esta generación. Por muchos motivos. Parecía difícil que otro juego pudiera llegar a hacerle sombra. Pero... ¿y si ese juego asumiera muchos de sus patrones jugables, puliera lo prescindible y nos sumergiera en otra ambientación magistral, en otra sorprendente trama llena de giros y sorpresas? Y así llegamos a BioShock Infinite. Un shooter subjetivo muy especial

    Hobby

    95

    Excelente

    Lo mejor

    Su ambientación, su trama, su apartado técnico, su doblaje, sus combates llenos de posibilidades...

    Lo peor

    Mientras juegas, resulta inevitable compararlo con el primero. Y las comparaciones son odiosas...

    Análisis de Bioshock Infinite: Panteón marino, episodio 2

    ACTUALIZADO 27-3-2014: A algunos os preocupa la proporción precio-duración de Bioshock Infinite: Panteón marino 2 (con razón), así que antes de proceder al análisis os aclararo ese punto. Esta expansión cuesta 14,99 euros, lo que, en mi opinión, está al límite de lo admisible para un contenido de unas 3 horas. Aún así, no lo he tenido en cuenta a la hora de puntuar. Por otro lado, hay que tener en cuenta que lo ideal es adquirir el pase de temporada, que cuesta 19,99 euros. Con él tienes el primer episodio de Panteón marino, este segundo episodio y el extra multijugador de Batalla en las nubes. Esa opción sí

    Hobby

    81

    Muy bueno

    Lo mejor

    Una vez más, el guión y el carisma de los personajes. El vigorizador Mirón.

    Lo peor

    ¿Demasiadas vueltas de tuerca en la trama? Voces solo en inglés.

    Análisis de Bioshock Infinite: Panteón Marino, episodio 1

    Desde que se anunció Bioshock Infinite, las comparaciones entre su Columbia y la ya clásica Rapture de los dos primeros Bioshock fueron inmediatas. La ciudad entre las nubes molaba, pero la sumergida tenía un encanto especial, tanto que a muchos jugadores les hubiera encantado regresar a ella en todo su esplendor. Pues bien, deseo cumplido. El primer DLC para el modo historia de Infinite ha llegado y traslada a Booker y Elizabeth a la utopía sumergida de Andrew Ryan. Pero, ¿qué pintan estos personajes aquí? No contestaremos aquí a eso, pero sí os daremos una advertencia: no juguéis a este DLC si no habéis terminado primero Bioshock Infinite, pues tiene bastantes

    Hobby

    74

    Bueno

    Lo mejor

    La renovada recreación de la ciudad. El final.

    Lo peor

    Los combates se vuelven algo repetitivos. Voces en inglés. Su estratosférico precio.

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Bioshock Infinite