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Análisis de Devil May Cry
tovarin

El nuevo Dante sabe dar guerra.

Devil May Cry ha sufrido un "reboot", vemos el trailer con lo que parece ser el nuevo Dante, madre de dios, escándalo, ya no es el mismo. Enhorabuena, si no te has escandalizado es que entiendes lo que implica un "reboot": Cambios. Si no os gusta el nuevo Dante, podéis recurrir a la HD collection que tan apeteciblemente espera en las estanterías de vuestra tienda de videojuegos más cercana (al menos mientras escribo estas líneas).

 

 

Bueno, dejémonos de monsergas y vamos al tema que nos atañe, el nuevo Devil May Cry, esta vez bajo el buen hacer de Ninja Theory, los mismos que nos trajeron joyas como Heavenly Sword o Enslaved: Oddesey to the west. La nueva historia de Dante nos lleva hacia un mundo moderno y urbano, controlado por las megacorporaciones, o lo que en este caso es lo mismo: Mundus, el rey de los demonios. Este malnacido mató a nuestra madre (ángel) y desterró para siempre a nuestro padre (demonio). Como hijo de este curioso matrimonio, somos un Nephilim. Junto a nuestro hermano, Vergil. somos los únicos capaces de derrotar a Mundus y acabar con el control absoluto que rige sobre la sociedad. La trama es muy decente, consigue ser más profunda y rica a todos los niveles que en entregas anteriores de la saga, y eso es de agradecer, y más sabiendo que es bajo la dirección de los de Ninja Theory, que nos han demostrado que saben llevar una buena historia.

 

 

El nuevo Dante respeta lo esencial del anterior, aunque con mucho más fondo y más humanidad. Sí, es cierto, la chulería innata que tanto caracterizaba al anterior hijo de Sparda le pegaba mucho mejor al peliblanco que al moreno que protagoniza la nueva entrega, dejando momentos donde tal vez ciertos tacos o ciertos comentarios quedan un poco fuera del lugar y no consiguen ser tan contundentes como con el viejo Dante. Aún así, no es algo que dañe al juego en exceso, tan solo un apartado donde, sinceramente, añoro al antiguo Dante.

 

 

Centrándonos más en el tema jugable, Ninja theory ha hecho algo que muchos criticarán y otros agradecerán, han creado un sistema de combate sencillo, sin complicaciones y muy fluido, lo que permite combos kilométricos y una facilidad para golpear y esquivar apabullante. Esto proporciona un esquema de juego mucho más relajado que en anteriores DMC, lo cual (y aquí es por donde le van a llover los palos) resta en exceso la dificultad y desafío que el juego presenta, siendo mucho más fácil que en las anteriores entregas. Sí, contamos con modos de dificultad extra, que son de agradecer, pero ya no es solo los parámetros que mueven el juego, es el propio esquema sobre el cual se sustenta todo el plano jugable, y eso, por mucha vida que se les suba a los enemigos, no se puede solventar tan fácilmente.

 

 

Insisto, no es ni malo ni bueno, es a gusto del consumidor. Lo que está claro es que, respecto al enfoque que le han querido dar, lo han hecho de lujo, con combates fluidos, entretenidos y muy divertidos, una variedad de armas muy aceptable que nos deja jugar de muchas maneras con nuestro pad e hilar cientos de combinaciones y locuras sobre nuestros enemigos, tanto en tierra como, especialmente, en aire, con un gancho que nos permite literalmente volar de enemigo en enemigo y exterminar a toda la plantilla rival sin tocar el suelo. Toda la plantilla, menos, eso sí, algunos enemigos concretos que precisan de estrategias distintas y más estrictas, como golpear en un punto concreto o seguir un patrón para adivinar sus movimientos y atacar en el momento justo.

 

 

Se hecha en falta, eso sí, un sistema de "lock on" que nos permita seleccionar al enemigo al que queramos fijar todos nuestros ataques, aunque por suerte consigue desenvolverse bien a rasgos generales sin este sistema. Respecto a los jefes finales, se ciñen a lo visto, son tremendamente espectaculares y divertidos, alguno de ellos resultando muy originales en cuanto a diseño y esquema. Pero, a lo postre, y siguiendo, de nuevo, el esquema jugable del título, resultan fáciles, y con seguir su patrón de ataques podremos acabar con ellos sin excesivo desafío.

 

 

Por otro lado, y dejando a un lado los combates, el juego ofrece muchos momentos plataformeros, intercalando los saltos clásicos con el gancho ya mencionado para engancharnos cual hombre araña de un lugar a otro. Resultan divertidas, vistosas, y consiguen agilizar el juego y romper la monotonía de los combates.

 

 

Por último cabe destacar otro punto donde el juego brilla con luz propia, el apartado técnico. Los gráficos no son nada del otro mundo en cuanto a la potencia de lo visto, aún siendo muy correcto, es en el apartado artístico donde consigue sorprender. El juego nos transporta en casi su totalidad al limbo, un espacio que surge de la fractura del mundo real que conecta con el demoníaco. En cuanto nos introducimos en él, los monótonos edificios y los genéricos colores típicos del Unreal Engine 3 dan paso a escenarios bizarros, excéntricos, coloridos y que cambian y se moldean a cada paso que damos. Es de agradecer este hincapié en una apuesta visual  (y jugable, al fin y al cabo, sobre todo en las secciones plataformeras) original y diferente a la media.

 

 

El apartado sonoro es correcto, un buen doblaje se encarga de meternos en la historia, y la música apuesta por temas metaleros, punk y dubstep para aporta ese tono rebelde y cañero que caracteriza la saga. Es cierto que el juego sufre de fallos de sincronización labial, pero son solo en momentos puntuales, siendo un punto negativo que debería de haberse cuidado más.

 

 

En resumen, y dejándonos de agravios comparativos con anteriores entregas, este nuevo DMC es un muy buen juego, bien realizado y divertido de principio a fin, que apuesta por un sistema de combate accesible y agradable, una historia con más chicha que los visto anteriormente en la saga, y un apartado gráfico original y fresco que aporta mucho vistosidad a los niveles. El nuevo Dante sabe dar guerra, Ninja Theory nos ha ofrecido un reboot muy bueno a todos los niveles, y ya espero con ganas una nueva entrega.


Devil May Cry ha sufrido un "reboot", vemos el trailer con lo que parece ser el nuevo Dante, madre de dios, escándalo, ya no es el mismo. Enhorabuena, si te has quedado con cara de extraño es que entiendes lo que implica un "reboot": Cambios. Si no os gusta el nuevo Dante, podéis recurrir a la HD collection que tan apeteciblemente espera en las estanterías de vuestra tienda de videojuegos más cercana (al menos mientras escribo estas líneas). Bueno, dejémonos de monsergas y vamos al tema que nos atañe, el nuevo Devil May Cry, esta vez bajo el buen hacer de Ninja Theory, los mismos que nos trajeron joyas como Heavenly Sword o Enslaved: Oddesey to the west. La nueva historia de Dante nos lleva hacia un mundo moderno y urbano, controlado por las megacorporaciones, o lo que en este caso es lo mismo: Mundus, el rey de los demonios. Este malnacido mató a nuestra madre (ángel) y desterró para siempre a nuestro padre (demonio). Como hijo de este curioso matrimonio, somos un Nephilim. Junto a nuestro hermano, Vergil. somos los únicos capaces de derrotar a Mundus y acabar con el control absoluto que rige sobre la sociedad. La trama es muy decente, consigue ser más profunda y rica a todos los niveles que en entregas anteriores de la saga, y eso es de agradecer, y más sabiendo que es bajo la dirección de los de Ninja Theory, que nos han demostrado que saben llevar una buena historia. El nuevo Dante respeta lo esencial del anterior, aunque con mucho más fondo y más humanidad. Sí, es cierto, la chulería innata que tanto caracterizaba al anterior hijo de Sparda le pegaba mucho mejor al peliblanco que al moreno que protagoniza la nueva entrega, dejando momentos donde tal vez ciertos tacos o ciertos comentarios quedan un poco fuera del lugar y no consiguen ser tan contundentes como con el viejo Dante. Aún así, no es algo que dañe al juego en exceso, tan solo un apartado donde, sinceramente, añoro al antiguo Dante. Centrándonos más en el tema jugable, Ninja theory ha hecho algo que muchos criticarán y otros agradecerán, han creado un sistema de combate sencillo, sin complicaciones y muy fluido, lo que permite combos kilométricos y una facilidad para golpear y esquivar apabullante. Esto proporciona un esquema de juego mucho más relajado que en anteriores DMC, lo cual (y aquí es por donde le van a llover los palos) resta en exceso la dificultad y desafío que el juego presenta, siendo mucho más fácil que en las anteriores entregas. Sí, contamos con modos de dificultad extra, que son de agradecer, pero ya no es solo los parámetros que mueven el juego, es el propio esquema sobre el cual se sustenta todo el plano jugable, y eso, por mucha vida que se les suba a los enemigos, no se puede solventar tan fácilmente. Insisto, no es ni malo ni bueno, es a gusto del consumidor. Lo que está claro es que, respecto al enfoque que le han querido dar, lo han hecho de lujo, con combates fluidos, entretenidos y muy divertidos, una variedad de armas muy aceptable que nos deja jugar de muchas maneras con nuestro pad e hilar cientos de combinaciones y locuras sobre nuestros enemigos, tanto en tierra como, especialmente, en aire, con un gancho que nos permite literalmente volar de enemigo en enemigo y exterminar a toda la plantilla rival sin tocar el suelo. Toda la plantilla, menos, eso sí, algunos enemigos concretos que precisan de estrategias distintas y más estrictas, como golpear en un punto concreto o seguir un patrón para adivinar sus movimientos y atacar en el momento justo. Se hecha en falta, eso sí, un sistema de "lock on" que nos permita seleccionar al enemigo al que queramos fijar todos nuestros ataques, aunque por suerte consigue desenvolverse bien a rasgos generales sin este sistema. Respecto a los jefes finales, se ciñen a lo visto, son tremendamente espectaculares y divertidos, alguno de ellos resultando muy originales en cuanto a diseño y esquema. Pero, a lo postre, y siguiendo, de nuevo, el esquema jugable del título, resultan fáciles, y con seguir su patrón de ataques podremos acabar con ellos sin excesivo desafío. Por otro lado, y dejando a un lado los combates, el juego ofrece muchos momentos plataformeros, intercalando los saltos clásicos con el gancho ya mencionado para engancharnos cual hombre araña de un lugar a otro. Resultan divertidas, vistosas, y consiguen agilizar el juego y romper la monotonía de los combates. Por último cabe destacar otro punto donde el juego brilla con luz propia, el apartado técnico. Los gráficos no son nada del otro mundo en cuanto a la potencia de lo visto, aún siendo muy correcto, es en el apartado artístico donde consigue sorprender. El juego nos transporta en casi su totalidad al limbo, un espacio que surge de la fractura del mundo real que conecta con el demoníaco. En cuanto nos introducimos en él, los monótonos edificios y los genéricos colores típicos del Unreal Engine 3 dan paso a escenarios bizarros, excéntricos, coloridos y que cambian y se moldean a cada paso que damos. Es de agradecer este hincapié en una apuesta visual  (y jugable, al fin y al cabo, sobre todo en las secciones plataformeras) original y diferente a la media. El apartado sonoro es correcto, un buen doblaje se encarga de meternos en la historia, y la música apuesta por temas metaleros, punk y dubstep para aporta ese tono rebelde y cañero que caracteriza la saga. Es cierto que el juego sufre de fallos de sincronización labial, pero son solo en momentos puntuales, siendo un punto negativo que debería de haberse cuidado más. En resumen, y dejándonos de agravios comparativos con anteriores entregas, este nuevo DMC es un muy buen juego, bien realizado y divertido de principio a fin, que apuesta por un sistema de combate accesible y agradable, una historia con más chicha que los visto anteriormente en la saga, y un apartado gráfico original y fresco que aporta mucho vistosidad a los niveles. El nuevo Dante sabe dar guerra, Ninja Theory nos ha ofrecido un reboot muy bueno a todos los niveles, y ya espero con ganas una nueva entr

90

Excelente

Lo mejor

Lo peor

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    Hobby

    88

    Muy bueno

    Lo mejor

    La historia es más atractiva que antes y los combates son sencillos pero profundos.

    Lo peor

    Es algo corto, unas 8-10 horas y no hay mucha libertad para explorar.

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Devil May Cry

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Plataformas: Xbox 360 , PS3 , PC

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