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Análisis de Metal Gear Rising Revengeance
tovarin

Raiden no se corta.

Metal Gear Rising es uno de los mejores
juegos que he tenido el placer de jugar en mucho tiempo. Las razones son
 evidentes a la par que subjetivas, son muchos factores que convierten a
este juego en una maravilla que al menos yo he disfrutado como no lo había
hecho en bastante tiempo.

 

 

Cabe empezar alabando a Platinum Games
por el soberbio trabajo que han hecho con el juego, no solo resucitandolo como
proyecto al borde de la cancelación sino, además, creando una experiencia
intensa, brutal y plagada de momentos deliciosamente ridículos y
desternillantes, sin caer en lo burdo, manteniendo siempre un corte elegante y
relativamente serio, como es típico en la saga de Kojima. El juego es
un Hack and Slash, ofreciendo poca variedad fuera de este terreno,
sea el caso de Quick Time Events y ciertas persecuciones o momentos
de sigilo. Aunque, sinceramente, no le hace falta añadir mucho más a la
formula, la mecánica de combate es tremendamente eficaz, adictiva y
satisfactoria que consigue, sobradamente, marcar su propio estilo y ofrecer
conceptos totalmente nuevos dentro del género, que más allá de aportar carisma
propio al título, consigue ofrecer elementos jugables novedosos y eficaces.

 

 

Así, podemos empezar por el apartado
jugable. El sello de identidad del juego es el sistema de cortes, y es que
Raiden, katana en mano, es capaz de cortar casi todo lo que puedas ver dentro
del juego. Esto se traduce en pulsar un botón que ralentizará el
tiempo, acercando la cámara a Raiden y mostrándonos el recorrido del tajo que
estamos a punto de realizar. Entonces es cuestión de pulsar el botón de ataque
y veremos como Raiden, con un corte limpio y (llamadme pirado mental)
satisfactorio, corta por completo el elemento seleccionado.

Esto tiene sus variantes, por un lado
tendremos que cortar en momentos concretos de manera precisa y premeditada para
acabar con ciertos enemigos o para superar ciertos obstáculos, 
teniendo por el otro lado momentos de desmadre absoluto donde, impulsados por
nuestro propio instinto de destrucción, machacaremos el botón en
todas direcciones para ver como, por el simple disfrute del jugador,
el enemigo queda reducido a pedacitos, sin recompensa alguna más allá del
delirio visual y satisfacción propia, y es que no hay nada mejor que, después
de un duro combate contra un jefe final, cortarlo en cientos de pedazos. Desde
luego, resulta un premio muy apetecible.

 

 

Pero, además, este sistema de cortes no
solo se utiliza para acabar con ciertos enemigos y obstáculos sin más, también
posee otras utilidades, como cortar en un punto concreto del enemigo para poder
arrancarle las vísceras y recuperar nuestra barra de salud y energía,
además de sumar apetecibles puntos que nos servirán para mejorar las
habilidades y el armamento de Raiden. Por otro lado también podremos, una
vez debilitado el enemigo, mutilarle partes del cuerpo para que quede
más indefenso y quedé, aún más, a nuestra merced. Esto, por supuesto, hace que
el enemigo modifique sus ataques y movilidad. Sí, es cierto, dicho así queda
muy sádico (ya sabéis  eso de cortar al enemigo, chorretones de
sangre de por medio, para arrancarle las vísceras y aplastarlas con nuestras
propias manos), y es que cabe que los enemigos serán en todo momento cyborgs,
mitad máquina y mitad humanos, es más, las vísceras que arrancamos
parecen más baterías de luz azul que órganos en sí. El juego, desde luego, es
un festín de violencia y mutilaciones, pero consigue resultar mucho más suave y
elegante de lo que en un principio podría haber sido, una decisión que
agradezco enormemente. 

 

 

Dejando a un lado el sistema de cortes,
la mecánica jugable del título es muy sólida, y una vez dominada resulta
cómoda, desafiante y muy fluida. Los ataques se dividen en dos botones, uno
para los ataques rápidos y débiles (Siempre efectuados con la katana) y los
ataques pesados (en este caso podemos seleccionar armas distintas,
que podrán intercalarse con la katana de los golpes débiles para
crear combos mixtos). Es cierto que, a la hora de crear combos, no podemos ser
demasiado creativos, pero sigue siendo un sistema muy correcto y sólido, que
resulta indudablemente muy contundente y fluido. A la hora de defendernos, el
juego propone un sistema bastante singular y que a la postre consigue ser muy
efectivo y aporta dinamismo a las peleas. No hay un botón concreto para
defender, para poder bloquear los ataques enemigos deberemos dirigir el stick
hacia el enemigo y pulsar el botón de ataque débil a la vez, provocando que
Raiden adquiera una posición defensiva que dura unos segundos. La complejidad
consiste en que, cuando menor sea el tiempo desde que bloqueamos hasta que el
ataque del enemigo nos impacta, mayor será el contra ataque que podamos
efectuar sobre el enemigo. Esta técnica se llama "Parry"; muy común
en juegos de lucha y presente también en algún que otro Hack and
Slash y Beat em ups, que en MGSR consigue marcar su propio terreno y
diferenciarse de los demás competidores en el genero. Cabe añadir, además, que
hay un sistema de lock on y que funciona bastante bien, y un sistema de carrera
ninja, en el que Raiden se desplaza a gran velocidad,
sorteando obstáculos automáticamente y de manera fluida, que nos
permite además rechazar las balas enemigas y lanzar tajos en plena
carrera. 

 

 

Pasando al terreno argumental, no puedo
más que elogiar el trabajo realizado. Se nota que Kojima ha sido el encargado
de llevar el guión, con una historia muy correcta que destaca, sobre todo, por
sus personajes. Raiden está en su salsa, siendo esta su mejor incursión en toda
la saga (algo obvio, siendo el protagonista), los villanos son todos muy carismáticos,
especialmente en su modo de ser y comportamiento, más allá de su trasfondo
argumental, destacando en especial al enemigo final del juego (que no
revelaré), y al que será el rival principal de Raiden, Samuel, otro fenómeno
con la katana que nos pondrá las cosas bastante difíciles, y que nos ofrece un
duelo absolutamente espectacular. Cabe destacar, además, a Wolf, nuestro
compañero robotico con forma de lobo que nos ofrece interesantes momentos (De
cierta carga filosófica) donde se pondrá en duda su aparentemente infranqueable
IA. Respecto al rol que tiene la historia dentro de la saga Metal Gear,
consigue crear un balance perfecto entre lo que es un Spin-Off de la saga, y
creando para sí mismo una historia autoconclusiva, satisfactoria y correcta.
Hace referencia a juegos anteriores, y entenderá mejor un aficionado a la saga,
pero alguien ajena lo disfrutará sin problemas.

 

 

En referencia al apartado técnico, el
juego destaca sobremanera. Por un lado, los personajes, tremendamente
detallados y animados, en especial Raiden, que se mueve con una fluidez y
contundencia pasmosa, y los enemigos finales, también muy trabajados a todos
los niveles. Es cierto que los escenarios son por lo general algo simples, pero
cumplen de sobra su cometido, con ciertas localizaciones bastante agradables e
inesperadas, aunque por lo general llevándonos a entornos urbanos. El apartado
sonoro es fantástico, con una variedad musical muy aceptable, oscilando entre
el rock, el pop electrónico y el metal, haciendo hincapié en los temas de los
jefes, verdaderas maravillas que consiguen absorberte aún más en la
experiencia. 

 

 

El juego, aún así, no se salva de
ciertos puntos negativos. Por un lado, y el más criticado por el público y
especialistas en general, es su corta duración. Acabarlo no nos llevará más de
seis horas. Es cierto que son seis horas intensas, muy bien aprovechadas y que
se disfrutan a cada segundo, pero no deja de ser una cifra algo escasa. Es
cierto que el juego posee un gran valor rejugable, ya no solo por los trofeos y
por los niveles de dificultad, si no por el hecho de que (y lo digo así de
simple) el juego es tan sublime que querremos jugarlo de nuevo por gusto.
Además, cada combate nos proporciona una puntuación y rango, y mejorarlos ya es
en sí un buen incentivo. En cierto recuerda a los juegos más antiguos, donde la
duración se basaba más en el reto que planteaba el juego y en su rejugabilidad
Aunque, aún así, insisto, son seis horas que nos dejan con ganas de más. Como
otros fallos algo menores, la cámara a veces adquiere ángulos algo
torpes, colocándose detrás de paredes o moviéndose de manera algo
brusca, pero no suele ser algo habitual y es un fallo más bien menor. Pocos
fallos más se le pueden sacar al juego, y es que el resto de fallos que se le
puedan achacar, diminutos, se ven eclipsados por la genialidad global del
título. 

 

 

 

Metal Gear Rising es un juego que
destaca, esencialmente, por su capacidad de entretenimiento, diversión, desafío
y espectacularidad. Es un juego que consigue de manera magistral dejar de
tomarse en serio en momentos determinados y ofrecernos secuencias absolutamente
arrolladoras y brutales, además de toques de humor que consiguen, sin duda,
hacernos sonreír y encariñarnos más con los personajes. ¿Agarrar a un
Metal Gear (Si, un Metal Gear) y lanzarlo por los aires,
para después cortarlo por la mitad? ¿Correr en vertical por un
rascacielos mientras esquivamos misiles para después cortar en
pedazos el tejado y derribar un helicóptero?  Esto es solo un pequeño
ejemplo de las cotas de brutal genialidad que alcanza el título. Consigue
ofrecer ese ambiente tan típico del mundo cinematográfico que tanto gusta a
Kojima, con cinemáticas efectivas y longevas (eso sí, y por suerte para muchos,
sin llegar a la longitud de los Metal Gear Solid) y un desarrollo muy correcto
de personajes e historia, y además ofrecer un apartado jugable brutal que le
define no solo como una historia excelente (y más teniendo en cuenta al género
al que pertenece) sino como lo que es, un videojuego. Y es que es algo que
muchos reprochaban a los Metal Gear Solid, siendo tachados
de películas interactivas (opinión que comprendo aunque no comparto
completamente).

 

 

En Metal Gear Rising el cuento cambia, y nos encontramos con un
entorno jugable depurado, con personalidad, y muy abundante, todo más que
aderezado con una historia al nivel de la saga, aunque obviamente más sencilla.
En resumen, un auténtico juegazo que se nutre de muchos elementos
muy positivos para crear un título soberbio por sí solo, perteneciente
a una saga mítica y magistralmente ejecutado. 

 

93

Excelente

Lo mejor

Lo peor

Análisis de HobbyConsolas

    Análisis de Metal Gear Rising: Revengeance

    El desarrollo de Rising: Revengeance ha estado plagado por retrasos y cambios de estudio, lo que en muchas ocasiones suele ser sinónimo de productos irregulares y mal acabados. Pero ese no es el caso: Platinum Games acudió al rescate y ha creado un universo fiel a Metal Gear, en el que no faltan sus piezas clave (conversaciones por códec, enemigos carismáticos…), pero con un desarrollo totalmente distinto, que se centra en la acción pura y dura, con la katana como protagonista. De hecho, desde el momento en que se presentó el juego, la coletilla “tactical espionage action” típica de la saga dejó su lugar a un nuevo concepto “lightning bolt action”,

    Hobby

    85

    Muy bueno

    Lo mejor

    El Zan-Datsu, el ritmo de los combates, los enemigos finales, la banda sonora,

    Lo peor

    La duración de la campaña. La traducción al castellano. Pocas misiones VR.

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