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Análisis de Max Payne 3
Bardobastardo

El rey de la acción recupera su trono.

Y las gotas de lluvia caían como
agujas, agujas que aún estaban por tejer un futuro, aunque el de Max
ya hacía tiempo que se había esfumado al igual que el agua caía y
se deshacía contra el frío y negro alquitrán de la calzada,
mientras sus impulsos y esperanzas eran tan negros como la Nueva York
en la que tenía la desgracia de vivir.

 

Esta es la
ambientación de los Max Payne originales: la de un hombre destrozado
en una lúgubre ciudad, pero no me gustaría ahondar más en la
situación de Max, ya que dichos juegos son espléndidos y se basan,
realmente, en la narrativa y en una acción desenfrenada. Aunque Max
Payne 3 se puede disfrutar perfectamente sin jugar los anteriores, no
se llegaría a un grado de comprensión e inmersión igual que si se
forma ese marco. Personalmente, recomendaría encarecidamente
jugarlos ambos, ya que aún hoy siguen siendo joyas de esas que es
una auténtica pena omitirlas (que no todo son gráficos, y aquellas
dos entregas se basaban en una acción sólida y una narrativa que,
por su originalidad y maestría, ya querrían muchos juegos actuales
-y seguro que futuros- para sí).

 

He de decir que
para los videojuegos son alguien multidisciplinar, tan pronto
disfruto un GTA como un Heavy Rain, y creo que cada juego debe ser
juzgado por lo que es, y no por lo que podría ser (no quiero ser
malinterpretado: me refería a “podría ser”, no a “podría
haber llegado a ser”: Sniper Elite V2, por citar un ejemplo más o
menos reciente, pudo ser un tremendísimo juego de francotiradores -y
el no haberlo logrado sí es motivo de crítica-, pero no se le puede
achacar que no sea un sandbox y tenga miles de misiones secundarias
-está muy de moda pedir eso, o al menos a mí me lo parece-). En un
par de palabras: no se le puede pedir peras al olmo. Max Payne 3 es
un juego de acción en tercera persona al que se ha tachado de
lineal: desde mi punto de vista esto, aunque cierto, no creo que
merezca tratarse como si fuera un fallo o un defecto. A cambio,
regala lo que, en conclusión todos buscamos con un videojuego: una
satisfacción intachable e innegable, y que, además, es inmediata.

 

LA
HISTORIA

 

También confieso que el argumento, el mundo que crea un
videojuego es de lo que más me gusta admirar: no hay nada que
disfrute más que una buena historia (en mi opinión, algunos juegos
de esta generación pecan de ofrecer tantas posibilidades simultáneas
al jugador que éste pierde el ritmo narrativo que intenta imponer, y
eso es lo peor que un juego puede llegar a hacerse a sí mismo). En
ese apartado la saga siempre ha brillado como si de enana blanca se
tratara, primero de la mano de Remedy y ahora de una Rockstar que
prácticamente lo borda en este apartado. Quizá se le puede achacar
un desajuste en los motivos que mueven a un hombre destrozado como
Max, ya que no existe un móvil tan fuerte y “personal” como en
el resto de entregas. De todas formas, la historia no presenta ningún
punto flaco y todo está envuelto de un ritmo, unos planos y un saber
estar envidiables, y que en nada tiene que envidiar a la segunda
entrega (siento especial debilidad por el primer episodio, para mi
gusto espectacular gracias solo a esa narrativa estilo cómic y un
doblaje al español que, si bien no es tan admirado con el del MGS,
es de una calidad estratosférica). Merece la pena señalar que, una
vez que se acaba el juego y se juega de nuevo (lo cual no tardaréis
de hacer, en casos hasta en tandas seguidas, ya que se hace muy
rejugable), y ya se ha descubierto el “pastel”, descubrimos
montones de detalles que antes habíamos pasado por alto, como
apariciones esporádicas de personajes que no son lo que aparentan o
que pesan más en los acontecimientos que lo que podríamos intuir en
un principio. A esto se une un trama que contiene giros inesperados y
situaciones crudas, realmente muy crudas, tanto visual como
temáticamente: no es un juego para todos los públicos, y en un
momento del juego, en el que se juntan todas esas sensaciones, dan
ganas de apagarlo, mandarlo todo a la mierda e ir a dormir (consejo:
no lo hagáis, yo lo hice y no pegué ojo).

 

Un resumen, Max Payne 3 tiene una de las mejores tramas
que he jugado desde hace tiempo, quizá por el tratamiento de sus
personajes, de su protagonista o de un todo que forma un conjunto
perfecto. Merece señalarse la función de las llamadas “pistas”,
ítems que iremos encontrando a medida que avanzamos y que le dan un
mayor grado profundidad al contexto. Antes de que os deis cuenta las
estaréis buscando todas y la historia no tendrá secretos para
vosotros.

 

JUGABILIDAD

 

Max aún no necesita ningún bastón, pero su última
vendetta se basa en dos pilares básicos: uno, la narrativa, ya
excesivamente comentada, y el otro, una jugabilidad elevada al
mismísimo cielo. El arsenal a nuestra disposición es extenso y
variado, aunque en el tema de las armas existe un problema:
normalmente se apunta mejor con un arma normal que con una de un tipo
distinto de mira, en parte porque el apuntado base (el de las armas
sin accesorios) es muy satisfactorio y combina, como ya decía
Rockstar en uno de sus diarios de desarrollo, la cámara de un juego
en tercera persona con la precisión propia de uno en primera
persona. Sin embargo, en líneas generales

la jugabilidad es
excelsa y se encuentra pulida hasta límites insospechados: quizá
por ello sea lo más difícil de explicar de todo lo que hoy me
ocupa. Sinceramente, te atrapa, te atrapa con una inmersión
inimaginable que llega a nivele de gratificación estratosféricos:
no hay nada como echar a correr por un pasillo tus dos Uzis (o
sucedáneos de estas) con el bullet time activado mientras vacías
tus cargadores contra los tiradores que te disparan por las ventanas,
y al final del pasillo, pegas un salto y acabas con el desgraciado
que se apresuraba a doblar la esquina. En fin, una gozada. Y las
posibilidades se multiplican con las distintas armas: acabarás yendo
a lo loco simplemente por el placer que produce disparar mientras
saltas y luego seguir disparando desde el suelo. Además, los
tiroteos son frenéticos y la IA, aunque no es de lo mejor, pone en
aprietos más de una vez, ofreciendo un reto muy atractivo y para
nada desalentador.

 

Si tuviera que
calificar en líneas generales este aspecto, recurriría de nuevo a
una metáfora cinéfila y diría, aunque hasta a mí me suene
exagerado, que Max Payne 3 es El Padrino en ese aspecto: nadie te lo
puede explicar, tienes que probarlo. El bullet time hace que cada
momento sea frenético y te hace supurar adrenalina. Finalmente, te
parecerá que Max baila, más que otra cosa.

 

GRÁFICOS

 

Gráficos, gráficos, gráficos...realmente no es algo
que yo vea prioritario: por poner un ejemplo reciente, Skyward Sword
no tiene mejores gráficos que el último Gears of War, pero sin
embargo es mejor juego porque aprovecha mucho mejor sus recursos
(incluso los propios gráficos, gracias a la dirección artística,
que debiera ser lo que realmente primara en estos apartados, y no que
se aprecie más o menos polvo en las caras). Aún así, y puestos a
hacer una crítica, Max Payne 3 es de lo mejor que puedes encontrar,
y lo mejor en títulos multiplataforma (o casi), lidiando de cerca
con Uncharted 3 (dentro de los registros de ambos: Uncharted
deslumbra con un diseño muy elaborado y tiene de su parte la
concepción de juego de aventuras con paradisíacos y hercúleos
parajes, además de contar con una paleta de colores muy saturada, lo
que hace que luzca de sobremanera, las segundas mejores capturas
faciales que hay -no creo que volvamos a ver el nivel de L.A. Noire
en este apartado hasta la próxima generación- y unos modelados
faciales sorprendentes. Mientras tanto, Max Payne 3 mantiene ese tono
oscuro de entregas anteriores, aunque el marco cambie potencialmente
-la lúgubre [para los de la LOGSE, oscura] ciudad de Nueva York por
el cambiante São Paulo-, lo cual es digno de elogio, ya que en unos
parajes sin duda más coloridos, la atmósfera se mantiene igual de
opresiva, de oscura, de decadente, de baja. Max también se acerca al
nivel de modelado de Drake, aunque el juego no busque un realismo tan
claro como el visto en Uncharted, y en ambos casos el gusto por el
detalle es altísimo o exacerbado en ocasiones -el nivel inicial en
Uncharted o el de las oficinas de Max Payne 3-, y los escenarios
igualmente). Aunque no me resulte tan difícil de comentar como la
jugabilidad, sin duda este es uno de los apartados en los que más
discrepancia de opiniones se pueden hallar, quizás por mi falta de
tacto al comparar Max Payne 3 con semejante mastodonte gráfico.

 

En conjunto, el aspecto que luce Max Payne 3 es
inmejorable, y se corona como uno de los mayores exponentes gráficos
en lo que llevamos de generación.

 

CONCLUSIONES

 

Ya he hablado de los tres apartados básicos sobre los
que creo que se cimenta un juego (aunque los gráficos estén por
detrás que los otros dos), pero no creo que sean los únicos. Ahora
llegan las conclusiones, en las que se plantean más apartados que no
creo que necesiten tanto espacio (a excepción de la diversión, pero
eso es demasiado subjetivo).

 

LO
MEJOR →
El conjunto. Una
bella sinfonía de disparos que se cuela por ojos y oídos, y se basa
en una jugabilidad e historia casi extraterrestres.

 

LO
PEOR →
¿Tiene? Algunos
problemas con el multijugador, y por pedir, que fuera más largo,
aunque su duración no es nada desdeñable para el tipo de juego que
es.

 

GRÁFICOS/SONIDO
De lo mejor que han podido
saborear nuestros ojos y oídos (el apartado sonoro, también
esencial en los videojuegos, roza la perfección, con una banda
sonora que se adapta perfectamente). Mención aparte merece la última
parte del videojuego, en el que lo visual y lo auditivo se conjugan
como pocas veces hemos visto. Un 9,5.

 

JUGABILIDAD
Lo más importante de un
juego, y por suerte, lo mejor de éste. Un rotundo 10.
La perfección hecha tiroteos. El bullet time luce increíble.

 

HISTORIA
De lo mejor que hemos visto
dentro de este género durante esta generación. Roza la perfección,
de nuevo. Un 9,5.

 

DURACIÓN
La campaña tiene la
curiosa virtud de hacerse tremendamente atrapante y no volverse
demasiado corta al mismo tiempo. De todas formas, es MUY rejugable,
lo que se ve alentado por los exigentes modos de dificultad más
altos y el modo Arcade, en el cual destaca Minuto en Nueva York, un
modo en el que deberemos intentar hacer el mejor tiempo en cada
episodio, aumentando el minuto inicial que nos dan a medida que
abatimos enemigos, dándonos más tiempo según matemos en el cuerpo,
la cabeza o cuerpo a cuerpo. Un vicio, y un merecido 9.

El juego también cuenta con multijugador, pero no es lo
mío, lo siento. De todas formas, es de lo mejor que he visto en
bastante tiempo, con muchos tipos de combinaciones y un uso del
tiempo bala (entre otros) que crean partidas apasionantes y que se
defienden bien ante mastodontes del género.

 

DIVERSIÓN
-
¿Acaso existe algo más
subjetivo que este último apartado? No creo. Aquí me debo basar
únicamente en mi criterio y en el conjunto del juego. En estas
condiciones, el 10 se
queda corto. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto un juego y lo
jugaba una y otra vez sin descanso. Lo más recomendable del momento,
y en mi humilde opinión, el mejor juego de acción de la generación.

 

TOTAL:
48 sobre 50 → 96

 

NOTA:
No hablo en ningún momento de
qué ocurre en la trama, evitando hasta el más mínimo spoiler, de
todas formas se puede leer una breve sinopsis en cualquier sitio:
descubridla.

96

Obra maestra

Lo mejor

Lo peor

Análisis de HobbyConsolas

    Análisis de Max Payne 3 para PC

    Dos juegos han llevado el título Max Payne en el pasado, ninguno era de Rockstar y ambos aportaron sólidas razones para componer la leyenda: el primer juego, once años atrás, aprovechó el tiempo bala, creado por el hongkonés John Woo para sus violentas coreografías cinematográficas, para regalarnos los tiroteos más emocionantes y espectaculares vistos hasta entonces empaquetados en un juego. Y es que Max Payne era sorprendentemente adulto, oscuro, descarnado, repleto de hallazgos como la apariencia fotorrealista del personaje –se usó el aspecto físico de Sam Lake, escritor y guionista del juego– el argumento narrado con viñetas de cómic o la posibilidad de escuchar, debidamente agazapado, las conversaciones de tus enemigos. Remedy repitió

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    Análisis de Max Payne 3 en PS3 y Xbox 360

    Max Payne 3 llega a Xbox 360 y PS3 (también a PC) con la responsabilidad y el "hype" de recuperar una franquicia emblemática. Una que, además, cambia radicalmente de aspecto y tiene a Rockstar detrás (recordemos que fue Remedy la encargada de los juegos originales). Payne ha vuelto a la acción, trabajando como guardaespaldas de una adinerada familia de Sao Paulo, los Branco. El secuestro de Fabiana, la novia del mayor de los Branco, pronto complica las cosas. Max se encuentra junto a su colega Raúl Passos (el que le ha ofrecido este trabajo) recorriendo la ciudad y las favelas para dar con sus captores, el Comando Sombra. La calidad de las escenas, los diálogos

    Hobby

    94

    Excelente

    Lo mejor

    El argumento, los diálogos y los personajes. El apartado técnico es genial, en especial la física.

    Lo peor

    Pocas novedades con respecto a lo que ofrece el género hoy día. A veces es demasiado lineal.

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Plataformas: PC , PS3 , Xbox 360

Fecha de lanzamiento: