Reportaje

Los 10 peores juegos de Wii

Por Borja Abadie
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Los peores juegos de Wii no es un reportaje fácil de acometer. La consola de Nintendo recibió grandes juegos pero su desorbitado éxito comercial también le granjeó unos cuantos juegos pésimos, que repasamos para disfrute y escarnio de sus jugadores.

Wii nos ha dado grandes juegos, no cabe duda, como The Legend of Zelda: Skyward Sword, Super Mario Galaxy, Super Mario Galaxy 2, World of Goo, Super Smash Bros. Brawl, The Legend of Zelda: Twilight Princess, Metroid Prime Trilogy, Xenoblade Chronicles y muchos más que pudimos repasar en su día con los mejores juegos de Wii.

Pero hoy hemos venido a hablar de los peores juegos de Wii, aquellos juegos que nos hicieron llorar, pero no de alegría, cuando a algún pariente (espero que lejano) se le ocurrió regalárnoslo. No es de extrañar, como sucede con otras consolas con ventas similares, que dada la ingente millonada de consolas que vendió Wii cualquier desarrollado se animase a probar suerte en el mercado de Wii para sacar unos cuantos miles de copias vendidas sin mucho esfuerzo, así que nos ha costado bastante escoger los peores juegos de Wii entre tanto candidato. Ahí van.

Juegos contemplativos


Como suena, porque los usuarios no siempre estamos de humor o no tenemos ganas de jugar a la consola (jamás pensé que diría eso) pero nuestro “mono” es tan grande que necesitamos aliviar nuestro síndrome de abstinencia aunque sea enchufando un juego que ni siquiera tenemos que jugar. De todos los juegos contemplativos que aparecieron en Wii hay dos destacan sobre el resto.

El tráiler de My Aquarium, que apareció en Wii en 2008, rezaba el siguiente eslógan: relajación acuática. Y no mintieron en absoluto, porque el 99,9% de sus jugadores se quedaron dormidos en la primera partida. La frenética propuesta nos permitía elegir entre unos pocos fondos para nuestro acuario, colocar cuatro objetos (piedras, algas y un corto etcétera), añadir peces (entre las 40 especies disponibles), darles de comer y ver cómo crecían. Eso serían un montón de cosas si alguna de ellas nos llevase más de 30 segundos de juego. El resto de nuestra relación con My Aquarium se limitaba a eso, a mirar.

Las lágrimas recorrerán los ojos de cualquier aficionado a los videojuegos, que sea puro de corazón, al descubrir que los responsables de perpetrar semejante engañifa fueron, ni más menos, que Hudson Soft, la desarrolladora japonesa creadora de Bomberman, Excitebike, Wonder Boy, Adventure Island y los Mario Party, entre otros. Esto deja claro que cualquiera puede tener un mal día, o incluso uno pésimo, desastroso y que nunca debería repetirse por el bien de la humanidad.

La otra joya el arte no interactivo es Fireplacing, otra excitante aventura en la que debemos colocar troncos de madera sobre un chimenea, acercar la lumbre para empezar la fogata e incluso avivar las llamas con un fuelle. Si todo esto te parecen actividades de riesgo, no te preocupes, porque el juego también contaba con un modo automático en el que, una vez más, nos limitábamos a mirar. Todo un lujo si eres un mirón, pero una nefasta experiencia si sólo quieres jugar a algo en tu consola. El infausto año de su publicación en Wii, 2010 y sus creadores, Continental Producciones son, efectivamente, españoles.

Por cierto, que la compañía en cuestión, pese a haber cosechado un gran éxito de descargas con esta castaña de juego, parece que cayó en quiebra hace unos años y ya no existe, o al menos yo no he podido encontrar nada sobre ella en Internet después de que entrara en concurso de acreedores.

Game Party


Compañía: FarSight Studios
Año: 2008

Midway tuvo el valor no sólo de distribuir el infame Cruis’n para Wii, del que ya hablamos en su día en los 10 peores juegos de carreras, sino que además, también nos trajo Game Party, el juego perfecto para celebrar una fiesta y que todos tus amigos (que han ido a tu casa porque les prometiste otra cosa) salgan a los cinco minutos por la puerta para no volver. Puede que incluso te insulten, estás avisado.

Esta joya de las fiestas incluía 7 minijuegos, pero tan mini que daba vergüenza ajena: Table hockey (que viene siendo un air hockey de toda la vida), Dardos, un juego de preguntas (que casualmente sólo pregunta sobre hazañas y curiosidades de deportes tan seguidos por estos lares como el béisbol o el fútbol americano), el típico juego de encestar canastas que vemos en algunas ferias, el de lanzar una pelota sobre una rampa y acertar en una especie de diana con agujeros (que también se ve en algunas ferias, aunque menos), una especie de simulador del “duro” (juego que consiste en lanzar una moneda de duro, o la que sea, sobre una mesa para que rebote y caiga dentro de un vaso) y shuffleboard, una especie de criquet de mesa que no puede ser más aburrido.

Sobra decir que el control, en todos y cada uno de los minijuegos, es nefasto, que los gráficos son infinitamente más simples de lo que la propia Wii nos tenía acostumbrados a ver y que las opciones de juego, en general, son muy escasas. Pese a ser uno de los juegos con peor puntuación en Metacritic de toda la historia del videojuego, he conseguido encontrar el análisis, eso sí en inglés, de un tipo al que le encantó el juego, porque de todo tiene que haber en la viña del señor.  

 

Balls of Fury


Compañía: Black Lantern Studios
Año: 2008

Este portento jugable llegó en 2007 a Wii para darle a los fans de la película (los cuatro que hay) el videojuego que estaban esperando. Un juego a la altura de la peli, que en España se llamó Pelotas en juego (sin comentarios), es decir, un juego tan pésimo como la película. El trabajo de Black Lantern Studios fue, cuando menos, reseñable, ya que el juego era incluso peor que la película.

Si tienes el valor de ver el vídeo gameplay de más abajo descubrirás que si en lo técnico el juego ya era una desgracia, en lo jugable era lo peor de lo peor, con un control realmente incontrolable. Por ejemplo, agitar el mando de Wii como si estuviésemos poseídos por el diablo nos permitía devolver todas las bolas sin problemas, igual de bien (o de mal) que si jugásemos en serio, flipándonos.

La serie Petz

Fue la respuesta de Ubisoft al fenómeno Nintendogs que, a su vez, fue el intento de Nintendo por actualizar la fiebre Tamagotchi en sus consolas. La serie fue bastante prolífica en Wii, amén de otras plataformas, con entregas como Petz Sports, Petz Horse Club, Petz Horsez 2, Petz Catz 2, Petz Rescue Wildlife Vet o Petz Dogz 2, entre otros.

Las infamias fueron de mayor o menor calibre e incluso había ideas que no estaban tan mal a priori, como cuidar de nuestro perro y entrenarle para luego hacerle participar en todo tipo de competiciones en Petz Sports pero el resultado fue, en todos los casos bastante discreto, por ser suave.

Por destacar uno, me quedo con Petz Crazy Monkeyz, que apareció en 2008 para satisfacer los deseos de cualquier ser humano con sentido del humor: criar a tus propios monetes. Lo malo es que la diversión duraba poco más de 15 minutos, después de haber enjabonado a los primates con el Wiimote o de haberlos vestido con todo tipo de estrafalarias ropas. Después de eso, poco más, repetir esas mismas mecánicas una y otra vez hasta que el mono o tú os canséis de veros la cara el uno al otro, lo que puede llevarnos, en el mejor de los casos, una media hora.

¿La plataforma de las plataformas?

Y seguimos agrupando juegos bajo el mismo epígrafe ante la ingente cantidad de atropellos que recibió Wii. Ahora, juntamos en un mismo pack 4 juegos de plataformas desarrollados por Data Design Interactive. El estudio parecía seguir de lejos las bondades de Super Mario Galaxy, lo que explica que nos intentaran vender 4 juegos tan ponzoñosos como Rock ’n’ Roll Adventures, Ninjabread Man, Myth Makers Trixie in Toyland y Anubis II.

Ya hablamos de este infame cuarteto en nuestro reportaje de los 10 peores juegos de plataformas en 3D, así que hoy sólo haremos hincapié en uno de ellos: Anubis II. Y lo hacemos porque, aunque todos sean muy malos, quizás la ambientación egipcia de Anubis era la que más daba de sí y, por tanto, la más desaprovechada de las cuatro.

La dificultad, durante los 9 niveles del juego, era ridículamente baja. Vamos, que uno de los monos de Petz Crazy Monkeyz sin adiestramiento previo podría pasárselo con los ojos cerrados. Eso sí, habría chillidos y volteretas de monete de por medio, porque el control era absolutamente pésimo y es posible que hasta el simio se hubiera dado cuenta de que el Wiimote no hacía lo que él quería.

Y eso por no hablar de los horripilantes gráficos y de lo claro que quedaba que se trata del mismo juego de Ninjabread Man, por poner un ejemplo, pero con otra skin para el personaje y otras texturas (si es que merecen llamarse así), en los escenarios. Aunque lo peor, quizás, fue la absoluta falta de trama en la aventura: una vez empezado el juego nadie nos volvía a contar nada sobre la trama en ningún momento. El rollo minimal, creo que se llama.

La serie Kidz Sports

Su señoría, la defensa del acusado querría acogerse de nuevo a la enmienda de contabilizar varios juegos en un mismo pack. El catálogo de Wii tiene tantas “joyas” que no vemos otra salida. ¿Es posible? ¿Sí? Gracias, su señoría. Vamos entonces con la serie Kidz Sports. Antes de nada, me llama la atención la facilidad con la que, por aquellos días, se añadía la letra zeta para darle un aire desenfadado y juvenil a los títulos de los juegos: que si Petz, que si Kidz, que si Action Girlz,… Auténticos prodigios de la titulación publicitaria.

La serie Kidz Sports tuvo un poco de todo: Kidz Sports: International Football, Kidz Sports: Basketball, Kidz Sports: Ice Hockey, Kidz Sports: Crazy Mini Golf 2, etc… Como hay que quedarse con uno, escogemos International Soccer porque en este país, aunque somos muy de baloncesto, de golf y, sobre todo, de hockey sobre hielo, el fútbol sigue siendo el deporte Rey.

Kidz Sports: International Football, fue creado por Data Design usando la misma plantilla con la que habían creado el resto de su serie deportiva, salvo que cambiando un poco la indumentaria de los deportistas, las líneas de cal del campo y la desastrosa física del balón por otra igual de horrible pero, supuestamente, más cercana a la del fútbol. El control terminaba de poner la guinda de un pastel jugable y gráfico realmente incomible, obligándonos a realizar los movimientos más absurdos que podáis imaginar con nuestro Wiimote y nuestro Nunchuk para pasar, tirar a puerta o hacer una entrada para robar el balón. Quizás mi interpretación sea siempre negativa, nunca positiva, pero es que esto no lo defiende ni Van Gaal en sus ruedas de prensa.

 

Chicken Shoot

Compañía: Frontline Studios

Año: 2007

También hablamos de él en el Club Chistendo pero no hemos podido evitar volver a echarle huevos para hablar una vez más de este prodigio del videojuego. Wii era la gallina de los huevos de oro, eso está claro, pero hacerse el gallito de este modo y traernos un juego tan nefasto a Wii debe de tener algún tipo de castigo, quizás reencarnarse en gallina clueca.

Nada más ver la portada Chicken Shoot ya nos huele a huevo podrido pero es que después de 5 minutos jugándolo puede contagiaros de salmonela. El acabado del juego no estaba casi ni a la altura de las decenas de clones similares que aparecieron en formato flash en su día pero es que para cualquier nintendero de pro la cosa tenía más delito si pensamos que Duck Hunt era mejor juego que esta infamia aparecida 23 años después.

Apuntábamos con el Wiimote para disparar a las gallinas que aparecían en pantalla sobre fondos 2D dibujados a mano y… y… y ya está. Repetir una y otra vez esta “elaboradísima” mecánica de juego era todo lo que ofrecía Duck Hunt para Wii, digo Chicken Shoot para Wii. Eso y uno sonidos, cacareos y efectos repetidos hasta la saciedad que nos hacían desear ser sordos aunque fuese durante los 30 minutos de máximo que puede aguantar jugando a esta “pollada” el ser humano medio.

I’m a Celebrity… Get Me Out of Here!


Compañía: Mindscape

Año: 2009

Si no conoces este reality show de la televisión británica estás de suerte, porque nunca debió de haber existido. El programa enfrentaba a dos equipos de famosos en todo tipo de chorri-pruebas en mitad de la jungla, lo mismo que Supervivientes en España pero con un nombre mucho más largo. El juego, obviamente, hacía eso mismo, con la salvedad de que los famosos no eran famosos sino personajes creados para el juego. Puede parecer un contratiempo, pero teniendo en cuenta que no conocemos el faranduleo británico de tercera categoría por estos lares, tampoco pasa nada.

Técnicamente era tan malo como os podéis imaginar, con texturas del pasado, animaciones de un pasado bastante amorfo y voces que brillaban por su ausencia en el caso de los participantes (desafortunadamente sí que había un narrador). La cifra de minijuegos disponibles, 24, era bastante aceptable, con disciplinas como canoa, descenso en rappel y hasta pesca submarina. Lo que nos negamos a aceptar es que tuvieran que ser todos tan malos ya que el control y la profundidad jugable de cada prueba eran tan nefastos que hicieron que el mismísimo George de la Jungla abandonase su vida selvática y se mudase definitivamente a la ciudad para evitar el trauma de que laguien pudiése relacionarle con semejante bodrio.

Si todavía te quedan ganas de recorrer los mercadillos de medio mundo en busca de esta joya debes saber que también hacía uso de la Wii Balance Board. ¡Ah, y también tenía modo multijugador local para hasta 4 jugadores!, aunque dudamos que quieras ofender a tus colegas de esa manera. Como reza el título del juego, ¡que alguien me saque de aquí!

Far Cry Vengeance


Compañía: Ubisoft

Año: 2007

Un gran ejemplo de cómo destruir un gran juego de Xbox, Far Cry Instincts Evolution (aunque molaba más el Instincts original) y destruirlo en pequeños pedacitos de ponzoña jugable. Cualquier usuario de Wii ya sabía, incluso en el 2007, que la consola no era una bestia técnica pero lo de este Far Cry clama al cielo. La lista de desastres gráficos es gigantesca. Por un lado una comprensión de los vídeos CG que recordaban a la era de Mega-CD, una tasa de frames realmente baja, un popping que campaba a sus ancha por los escenarios sin control alguno, un motor de físicas ridículo y una iluminación asombrosamente artificial y llena de errores de sombreado. Podríamos seguir, pero no queremos aburrir.

Lo peor, quizás, era que nada de lo que hizo grande a la saga repetía en esta versión de Wii. El resto de versiones presumía de IA pero la versión de Wii tenía a los monos de Petz: Crazy Monkeys como enemigos: no se enteraban de nuestros disparos, tardaban varios segundos en empezar a atacarnos y, si lo hacían, disparaban a todo menos a nuestro héroe, como si fuese la epifanía de Vincent Vega y Jules Winnfield en Pulp Fiction.

El control no era tan terrible como podría parecer ya que respondía de modo aceptable, pero la escasez de botones de los controles de Wii nos obligaban a hacer demasiados movimientos con el Nunchuk y el Wiimote para ejecutar determinadas acciones, lo que resultaba en un batiburrillo de movimientos que nada tenía que ver con lo que teníamos pensado hacer.

Action Girlz Racing


Compañía: Data Design Interactive

Año: 2007

De los infames creadores de las cuatro joyas de las plataformas para Wii de las que os hablábamos más arriba, Data Design, llegó también este gran juego de conducción de karts. La parrilla de salida estaba formada por personajes de la talla de Amber, Latisha o Courtney que se diferenciaban entre sí por el nombre y quizás también por el color del pelo, creo recordar. El diseño de los circuitos (quiero mencionar también que de inicio sólo disponíamos de un circuito en el que correr) era pésimo. La cámara estaba tan cerca del corredor que casi no podíamos ver toda la carretera ni nos avisaban de que se aproximaba una curva, por lo que aprenderse al dedillo los circuitos era indispensable para poder tener el más mínimo éxito en las carreras.

El sistema de detección de colisiones fallaba más que una escopeta de feria, tanto al chocar con otros karts como, sobre todo, al impactar en los muros que rodeaban el circuito, lo que podía terminar en un clásico caso de atravesamiento de la cuarta pared, pero la de polígonos. Pasa mucho, y lo peor es que te costaba, casi siempre, pasar de la cabeza de la carrera a la cola.

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