Reportaje

Alias: Reseña del cómic original de Jessica Jones

Por Jesús Delgado
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Alias es el nombre del cómic que inspira Jessica Jones, la serie de Netflix y Marvel que hemos visto hace unas semanas. Brian Michael Bendis y Michael Gaydos firman esta abrumadora y genial historia del sello MAX de Marvel. 

Tras el estreno de Marvel's Jessica Jones, nos hemos quedado con bastantes ganas de hablar del origen de la última serie de Netflix que tan buenas críticas está cosechando. Posiblemente, los menos comicófilos de entre vosotros incluso desconozcáis que esta serie televisiva tiene origen en una maxi-serie de cómics llamada Alias, pero así es.

Entre 2001 y 2004, Brian Michael Bendis y Michael Gaydos firmaron una de las series más rotundas de la pasada década en Marvel, pavimentando la revolución que vivió la editorial durante la administración Bush, de camino a Civil War. Bajo el título Alias, Bendis y Gaydos nos presentaron a Jessica Jones, una cínica ex-superheroína, creada intencionadamente para protagonizar esta serie pero que secretamente llevaba en el universo Marvel casi desde sus inicios. Jones se nos presentaba como una investigadora privada que bucearía en las cloacas del Universo Marvel, revelando el lado más sordido del universo de Spider-man, Los Vengadores y la Patrulla-X. 

Con Alias, Bendis y Gaydos tuvieron la oportunidad de contar historias complejas, más cruentas y maduras, amparándose en el sello MAX, una de las distintas líneas adultas de Marvel. Gracias a ello, trataron temas como la sexualidad, religión, traumas psicológicos y adicciones eran tratadas en una serie con sabor a novela negra y bastante mala baba, metiendo la cabeza en cuestiones que los cómics tradicionales no tocaban más que de pasada o de manera bastante sutil, dando por hecho situaciones incómodas, cotidianas o sencillamente demasiado mundanas como para reflejarse en los tebeos. 

¿Lo más duro de Marvel?

Habitualmente se ha pensado que MAX se creó especificamente para sustituir la línea Marvel Knights, dotando a Marvel de una línea adulta en la que poder enmarcar al Punisher, uno de los anti-héroes más rentables de la casa. Est es una verdad a medias. Cuando Joe Quesada, editor jefe por aquella época, opta por lanzar MAX también lo hace pensando en Jessica Jones, un proyecto que había encargado al por entonces prometedor Bendis y que coincidiría con la pequeña revolución interna de Marvel que culminaría con Civil War años después.

Alias pretendía ahondar en el lado más oscuro de Marvel Comics, como ocurre con la serie en la que se basa. Sin embargo, ésto implicaba también presentar a una serie de personajes de los cómics que pudieran ser introducidos en ella. Obviamente, la mayor parte de los "clase A" (héroes principales) serían dejados a un lado, en favor de otros que ya habían estado con el agua hasta el cuello y en situaciones comprometidas, teniendo menor público: Daredevil, Luke Cage, Miss Marvel... Esto no implica que no permitieran el uso de otros personajes más luminosos como el Capitán América o Spider-man aunque fuera a modo de cameo. De esta manera, Bendis jugaba con mucha manga ancha para experimentar y hacer cosas que Marvel no había más que tanteado hasta entonces.

Valga como ejemplo, y lamentamos el SPOILER, cómo Jessica y Luke Cage se acuestan prácticamente nada más comenzar la serie. Bendis no se corta ni un pelo al plantear una relación sexual adulta, con una lectura por parte de ella y otra por parte de él, que luego evolucionaría por otro lado. Algo así jamás se nos habría ocurrido verlo en un cómic tradicional hasta entonces. Hoy, quince años después de su publicación, posiblemente no nos sorprenda tanto, pero para el momento fue bastante rompedor.

Hagamos notar que el sexo no es el único elemento con el que Bendis sacó pecho para argumentar y desarrollar en Alias una obra madura. La violencia, las relaciones entre personas, el alcoholismo, las relaciones familiares disfuncionales, la percepción pública de los superhéroes a pie de calle, el racismo y la homofobia, los conflictos políticos, etc... son recursos a los que el guionista se aferra para construir los arcos argumentales de esta serie, que es de lo mejor que ha escrito hasta la fecha. No en vano, Alias pertenece a aquella época dorada anterior a la sobreexplotación de Bendis por parte de Marvel. 

Alias está bien construída hasta en el discurso cínico y profesional de Jessica Jones como detective. Las investigaciones de la ex-superheroína no pasan por pistas imposibles, deducciones traídas por los pelos o quiebros argumentales excesivos. No, la crudeza del trabajo de la protagonista es tan de calle que a veces llega a ser insultantemente mundano. Una genialidad que a muchos les hubiera podido parecer sacrílego e innecesario hace quince años, pero que a tiempo pasado solo nos permite maravillarnos por el acierto que supuso.

Además, hemos de resaltar la creación de Jessica Jones, una heroína atípica para la época. Bebedora y fumadora, malhablada, violenta y con unas medidas que no se acomplaban a los físicos modelados habituales de las mujeres con superpoderes. Jessica es corpulenta, con medidas bastante creíbles, alta, de rostro cuadrado y facciones duras. No es una muñeca, sino una mujer real. Resulta curioso en contraste el que Bendis hubiera coqueteado con que Jessica Drew, Spider-Woman, para que fuera la protagonista de Alias, teniendo en cuenta el fetiche que este otro personaje representa.

Por otro lado, Gaydos, el ilustrador, hace un trabajo muy interesante, más propio del cómic alternativo e independiente que del de los títulos comerciales. Este detalle tan atípico en los cómics de superhéroes hace bastante sexy y novedoso este título, lanzado en una época en la que Marvel aún se recuperaba de la resaca de los años noventas, de los intentos del amerimanga y de las proporciones corporales imposibles. Matt Hollingsworth se compagina como colorista perfectamente con Gaydos, creando la atmosfera adecuada para el cómic, alejándose de los brillos y de los colores estridentes de los títulos de otras líneas. Tampoco hemos de olvidar al portadista responsable de la mayor parte de las cubiertas de la serie, David W. Mack, quien realizando falsos collage nos brinda una estética urbana y underground, alejándose aún más del halo superheroíco de capa y mallas de Marvel. Todo ello convierte a Alias en una obra mucho más cercana a los títulos editados por otras editoriales como Image o Dark Horse, que a las de Marvel.

En conjunto, Alias es una obra redonda, cuyo éxito reside quizá también en su relativa brevedad (28 números en total), que luego tuvieron continuidad en la colección The Pulse, también firmada por Bendis y que supone su secuela directa antes de la integración completa de Jones y Luke Cage en Los Vengadores en el Universo Marvel como personajes de primera línea. Alias en una lectura para aquellos que quieran algo diferente, sin salirse de Marvel, disfrutando de una ácida visión a la cara menos amable de este universo editorial.

Ah, y la pregunta del millón: ¿Se parecen Jessica Jones y Alias? Son dos historias distintas, pero desde luego os adelantamos (sin spoilers) que la serie bebe y mucho del cómic. No es una lectura literal del mismo, pero algo hay. Se puede disfrutar de ambos productos sin ser talibán comiquero y esperar una adaptación viñeta a viñeta del mismo. 

¿Dónde compro alias?

Esa es fácil. Panini tiene actualmente recopilada la colección completa, más un What if? (número especial dedicado a una realidad alternativa), en dos tomos titulados respectivamente Alias Vol.1: ¿Quién es Jessica Jones? y Alias Vol. 2: Lo Oculto. El precio de cada uno de estos dos tomos es de 16,50 euros y puede comprarse directamente a Panini o adquirirlo en grandes superficies o librerias especializadas.

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